Opinión / Columna
 
Puente de Plata 
Humberto Matali Hernández 
Zapata y la Revolución Mexicana
El Sol de México
16 de noviembre de 2009

  "Éste es un libro acerca de unos campesinos que no querían cambiar y que, por eso mismo, hicieron una revolución".

John Womack Jr.

"Zapata y la Revolución Mexicana"

En estos tiempos de caos, desilusión, engaños y cínico pragmatismo que desconciertan y enfrentan a los mexicanos, conviene recordar al máximo luchador social de este siglo, condenado como bandolero, mal bautizado como "El Atila del Sur" y cuya egregia figura se levanta, ante sus enemigos históricos que ahora gobiernan a México. Y con el mayor anhelo retrógrado quieren borrar de la historia la gesta revolucionaria de 1910, aunque hipócritamente preparan la celebración del centenario.

Hay cientos de libros y artículo sobre Emiliano Zapata y otros sobre la Revolución, pero el mejor estudio sobre la vida, lucha y herencia social del caudillo suriano, se debe al trabajo e investigación de John Womack, maestro de Harvard, que en 1969 publicó "Zapata y la Revolución Mexicana", editado aquí, por "Siglo Veintiuno Editores" en ese año. De esa fecha a la actualidad hay varias reediciones, por lo tanto es un libro documental que se obtiene con facilidad, basta acudir a una buena librería y comprarlo, lo que debe ser un obstáculo para los jerarcas panistas y en especial para los priístas, que olvidaron las luchas sociales que ostentó su partido, además del contradictorio nombre de Revolucionario Institucional.

"Hacia principios de este siglo (se refiere al XX), otras personas, poderosos empresarios, habitantes de las ciudades, creyeron necesario echar a los campesinos con el fin de progresar ellas mismas", afirma Womack antes de definir una crisis similar a la actual: "En 1910, después de 34 años de Gobierno regular, los políticos encumbrados del régimen permitieron que estallase una revuelta por causa de la sucesión presidencial", escribió el profesor de Harvard en los años de poder del partido totalitario, que, sin duda, es mejor al actual y muy superior al panista que gobierna.

A lo largo del texto de John Womack se conoce la personalidad Emiliano Zapata, el entorno y la lucha. El lector se entera sobre los padres de Emiliano, sus trabajos, el tiempo que fue llevado a la leva por las tropas porfiristas, su fama de manejador de caballos, la elección como representante por el Consejo de Ancianos de Anenecuilco en 1909, cuando tenía 30 años de edad. El proceso de politización que lo lleva a emitir documentos de justicia social y agraria. "El Plan de Ayala" es el mejor ejemplo del compromiso con las demandas de los campesinos, además del año utópico en que gobernó al estado de Morelos, a pesar del hostigamiento de las fuerzas del Gobierno de Venustiano Carranza, identificado con los terratenientes y empresarios, de ahí los intentos por desconocer las demandas sociales de los labriegos. Aceptó promulgar la Ley Agraria del 6 de enero, bajo la presión del Constituyente y de los generales revolucionarios.

Sin embargo, combate a Emiliano Zapata y sus tropas, con la intención de que resurjan los latifundios azucareros de Morelos. Traiciones, combates inventados por los militares al mando del ejército federal, utilización de la prensa para anunciar falsos triunfos sobre los zapatistas, corrupción, engaños y lo peor de las acciones militares eran utilizados para combatir a los campesinos, que también empezaron a dividirse por dificultades de mando, intrigas y traiciones; así la limpieza de la lucha agraria fue empañada, situación que con llaneza y descripción analítica es descrita por Womack:

"Sin embargo, la organización zapatista permaneció intacta. Ningún jefe veterano de categoría de la revolución morelense desconoció a Zapata y lo sustituyó por otro jefe rebelde", explica el autor, hasta llegar a los combates contra tropas federales que ingresan al territorio del estado, ante el debilitamiento del Ejército Revolucionario del Sur cuyas tropas retornan a las labores agrícolas de sus pobres parcelas, hasta el engaño y manipulación de Zapata que lo lleva a caer en la traición de Jesús Guajardo, que lo asesina en Chinameca el 10 de abril de 1919: "...Hacia las dos de la tarde, Zapata comenzó a impacientarse; finalmente, a las dos y diez minutos aceptó. Montando en el alazán que Guajardo le había dado el día anterior, ordenó que 10 hombres los acompañasen hasta las puertas de la hacienda... la guardia formada, parecía preparada a hacerle los honores. El clarín tocó tres veces llamadas de honor, al apagarse la última nota, al llegar el General en Jefe al dintel de la puerta... a quemarropa, sin dar tiempo para empuñar ni las pistolas, los soldados, que presentaban armas, descargaron dos veces sus fusiles, y nuestro inolvidable General Zapata cayó para no levantarse más".

En otras expresiones artísticas Emiliano Zapata es motivo de inspiración. Su imagen se usó y usa en murales, pinturas, corridos, poemas, novelas y películas. Entre estas destaca la dirigida por Elia Kazan con Marlo Brando como Emiliano y Antony Quinn como Eufemio, muy superior a la surrealista de Antonio Aguilar o al bodrio de Alfonso Arau, que supera cualquier estulticia cinematográfica con pretensiones históricas. En los corridos la exaltación del general suriano alcanza la mejor identificación con el verdadero pueblo, con los campesinos. Por eso se transforma en la bandera del movimiento del EZLN.

En el libro "Zapata y la Revolución Mexicana" el caudillo y sus seguidores superan cualquier concepto de mito, se tornan tangibles y justicieros, por lo tanto actuales a un siglo del levantamiento inicial. Como parte del trabajo del historiador vienen los documentos emitidos por Emiliano zapata: "El Plan de Ayala", la "Ley Agraria" y varias cartas.

"La ignorancia y el oscurantismo en todos los tiempos no han producido más que rebaños de esclavos para la tiranía", afirma Emiliano Zapata en una carta dirigida a otro revolucionario identificado con la justicia social, Francisco Villa, y presagia lo que sucede en la globalización y la democracia electoral, incapaz de escuchar la voz popular para hacer frente a la imposición de camarillas políticas.

El estudio e investigación de John Womack es un libro vigente, para comprender muchos de las acciones y decisiones del Gobierno empresarial, heredero de los enemigos sociales e históricos del zapatismo.

Correo electrónico:

matalih@hotmail.com
 
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