Opinión / Columna
 
Todo lo Bueno 
Edmundo Domínguez Aragonés 
Niña sacerdotisa. Su mausoleo en Cahuachi, en Perú
Organización Editorial Mexicana
14 de noviembre de 2009

  La ciudad de barro más grande del mundo es Cahuachi, en la costa oeste del Perú, y es el centro ceremonial de la cultura Nazca que vivió su época de esplendor entre el año uno y el 500, y está situado en el valle del río Nazca, a 28 kilómetros de la ciudad del mismo nombre y cerca de las todavía enigmáticas líneas de Nazca, descubiertas por el arqueólogo Paul Kosk en 1932.

A esta ciudad se la conoce también como el Vaticano prehispánico.

Su nombre significa "lugar donde viven los videntes" y fue fundada antes del nacimiento de la cultura Nazca, durante el siglo IV antes de Cristo, y declinó cerca de 300 años después de Cristo, tras la invasión de los huari.

Sus construcciones son de adobe, en forma cónica, alcanzando 24 kilómetros cuadrados, siendo una de las zonas urbanas más grandes del mundo andino y la más importante de la citada cultura.

Los restos apuntan a que los techos, puertas y ventanas eran sostenidos con madera de guarango y la techumbre se hacía con cañas entrecruzadas con cuerdas de pelo de llama y algodón.

Sus habitantes permanentes eran pocos y vivían de la agricultura, y era un centro de peregrinaje cuya población crecía en las fechas de los acontecimientos ceremoniales importantes, acontecimientos que implicaron las líneas de Nazca y la duna gigante.

También tenía una necrópolis, otra causa de viajes periódicos, en este caso de rituales funerarios.

Hasta ahora se han descubierto 34 construcciones dentro de la muralla: Gran pirámide, que tiene 100 metros de lado y 28 de altura, y de la que se han descubierto siete niveles escalonados. Era el centro ceremonial del culto; Templo escalonado, del que se han descubierto un muro con inscripciones y frisos, de 5 metros de alto y 25 de largo, y, Montículos, cuarenta de ellos construidos con adobe.

El arqueólogo italiano Guiseppe Orefici es el director del proyecto que comenzó en 2001 y concluirá en 2011, y que es patrocinado por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Italia.

Orefici ha estado excavando el lugar desde 1982 y ha descubierto, aprovechando el clima seco, hallazgos abundantes, que incluyen incluso material efímero como la ropa. En 1988 encontró los restos de una mujer sacrificada y un depósito de ropa, con 200 prendas de tela estampada.

Esto es algo inusual pues en la cultura nazca, en general se usaban tejidos de un solo color, solamente bordados.

Así, en estos Soles, el grupo de más de 50 expertos dirigido por Orefici, ha descubierto la tumba de una niña sacerdotisa de más de mil 500 años de antiguedad, en el centro de la ciudad.

Los expertos calculan que la niña tenía alrededor de 2 o 14 años al momento de morir y que pertenecía a un alto rango en su tribu, pues se encontró dentro de un mausoleo y con ajuares propios de una divinidad, además de una nariguera de oro bañada de plata, collares y brazaletes con perlas de oro, amatistas y lapislázuli.

La momia está envuelta en trapos tejidos bordados con figuras de orcas marinas que sostienen lanzas con puntas de obsidiana.

La tumba, que tiene forma de un pequeño templo con cuatro columnas, fue hallada en el interior de una serie de cuartos instalados entre la Gran Pirámide y la Pirámide Naranja.

Como es usual, todo el material arqueológico procedente de este yacimiento se encuentra en exhibición en el Museo Arqueológico Antonini de Nazca.
 
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