Opinión / Columna
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Hechos
Jesús Michel Narvaez
Hasta la autoridad reconoce las "bondades" de los narcos
El Sol de México
12 de noviembre de 2009
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De verdad que el mundo mexicano es como el de Valdés: está al revés. Luego de una "lucha sin cuartel", en la que han sido víctimas cuando menos 15 mil personas -entre criminales y civiles-, ahora resulta que los narcotraficantes son mejores que la propia autoridad y la misma sociedad que los combaten.
Esto, cuando menos, es lo que expresó el coordinador general de Inteligencia para la Prevención del Delito de la Policía Federal, Luis Cárdenas Palomino.
"Les han ofrecido -los narcos- trabajo y oportunidades y un sentido de identidad que nosotros como sociedad no les pudimos dar, les han ofrecido una dignidad que nosotros, al bolero, a la gente, tampoco se las dimos, les han ofrecido algo que es lo más grave: la oportunidad de una revancha social que es verdaderamente algo grave".
Cárdenas Palomino participó en el Congreso Nacional "Ciudadanía y Medios: Acción Conjunta", que se realizó en Boca del Río, Veracruz -municipio gobernado por Chiquiyunes- el funcionario federal reconoció que los diversos grupos delincuenciales, llámense "Los Zetas", "La Familia" o "Los Pelones", ofrecían mejores ofertas laborales y aprovecharon los espacios de impunidad.
No es nuevo que Jesús Malverde, por ejemplo, sea considerado "Santo" y que existan capillas en donde se le rinde pleitesía y se le ofrece oración. Tampoco es novedad que en diversas partes del país, el crimen organizado renta tierras, contrata campesinos, nombra policías, elige alcaldes y organiza a la sociedad para que mejore sus niveles de vida.
Desde hace una década, cuando menos, los narcotraficantes se han vuelto "benefactores" de poblados enteros. A ellos se les deben escuelas, jardines, iluminación y hasta casas habitación que entregan a quienes les son fieles y forman parte de sus "fuerzas" de información. En Morelos, por ejemplo, hay poblados en donde los taxistas son los informadores de los capos y les avisan cuando hay operativos militares y de los federales.
Hasta ahí todo es conocido y condenado por la enorme mayoría de la sociedad. Sin embargo, la propia sociedad reconoce que sin el apoyo financiero -no solamente de dinero en efectivo, sino de creación de empleos y fomento a la micro y pequeña industrias- que otorgan los narcotraficantes, muchos poblados habrían muerto de inanición.
Nada nuevo, pues, en el accionar de los criminales.
En menos de dos semanas, dos funcionarios federales han reconocido la "valía de las acciones" de los narcotraficantes. Primero fue Jeffrey Max Jones, subsecretario de Fomento a los Agronegocios de la Sagarpa, quien en una inusual declaración pidió a los campesinos del país que copiaran los sistemas de producción, distribución y colocación de productos instaurados por los narcotraficantes. En menos de 24 horas fue renunciado.
Ahora es el coordinador general de Inteligencia para la Prevención del Delito de la Policía Federal, Luis Cárdenas Palomino, el que se encarga de reconocer las bondades de los criminales, porque le han dado a los pobres lo que el Gobierno -del PAN, por supuesto- y la sociedad han sido incapaces de darles: ¡Dignidad!
Órale, diría el afeminado compañero de Batman, enfundado en sus mallones de invierno.
Y es que la declaración contrasta con las acciones emprendidas desde el arribo de Felipe Calderón a Los Pinos, cuando ordenó la instrumentación de los operativos conjuntos, en los que participan el ejército, la marina, los federales y los Afi's. ¿Cuánta sangre se ha derramado en la lucha? Litros y litros que podrían llenar ríos para generar energía eléctrica.
Muertos todos los días. Enfrentamientos en todo el país -no hay entidad en donde no esté el crimen organizado, según reconoció en su momento el entonces procurador general, Eduardo Medina Mora-, cada hora, cada minuto, cada segundo. Decapitados por doquier. Entambados y empozolados, también.
Ah, pero don Luis admite que los narcos le dan a los mexicanos lo que la sociedad y el Gobierno no pueden: ¡Dignidad!
Y mire que no se trata de poner en el banquillo de los acusados al hombre fuerte de la Policía Federal. No, ni con mucho.
Es simplemente tomar sus palabras y reproducirlas para que usted saque sus conclusiones.
No parece tener lógica, cuando menos lógica política, reconocer las bondades de los criminales, cuando soldados y policías federales, estatales y municipales libran batallas por sobrevivir un día más de sus vidas.
¿Se vale elogiar a quienes asesinan a sangre fría?
A lo mejor cunde el mal ejemplo del alcalde de San Pedro Garza. O de Jeffrey Max Jones. A lo mejor.
E-mail: micheljesus@hotmail.com
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