Opinión / Columna
 
Francisco Fonseca 
La conciencia: el despertar del pensamiento
El Sol de México
11 de noviembre de 2009

  Todos los seres humanos somos elementos constitutivos de un proceso creativo que está relacionado con el despertar de la conciencia. Cuando ésta se expande da como resultado un profundo significado en la transformación de nuestra vida.

¿Qué nos proporciona la conciencia? El cambio constante, la transformación de nuestros pensamientos, la capacidad de la voluntad de vivir más allá de su forma. En esta acción de cambio están involucrados la mente, los sentimientos y los pensamientos. Es decir, la conciencia superior.

Sabemos que toda creación humana empieza con una idea, una visión, una imagen mental sin límites o fronteras ilusorias.

Según los científicos que analizan el comportamiento social y la personalidad individual y los códigos de conducta colectiva que incluyen los modelos tribales, la conciencia es el rasgo que distingue la vida psíquica; es el percatarse o darse cuenta de las experiencias en un momento dado. Incluso es la capacidad de los seres humanos de tener experiencias y es el efecto central de la recepción nerviosa, el aspecto subjetivo de la actividad cerebral, la relación del Yo con el medio ambiente y con el sentido de pertenencia e identidad con un determinado grupo social.

Los científicos precisan que, debido al fortalecimiento y actitud de la conciencia, cada momento, cada experiencia, todo pensamiento, creencia o poder de los hechos creativos representan un milagro.

El filósofo alemán Eckhart Tolle nos dice que el camino, la verdad y la luz de la conciencia están dentro de nosotros. Es nuestra propia mente abordando el pasado, preocupándose por el futuro y, gracias al poder del tiempo, vivir el presente eterno, el "aquí y el ahora", completa e intensamente, lo cual nos permite vivir con más profundidad y con significado una realidad superior.

Existe, pues, la posibilidad de vivir etapas más avanzadas del desarrollo humano, gracias a la actividad de la conciencia. En la medida en que los seres humanos alcanzamos niveles avanzados de madurez espiritual empiezan a desarrollarse extraordinarias capacidades de vitalidad, conciencia personal, amor, intuición, percepción, comunicación y voluntad. El poder de la conciencia es la llave para experimentar la creatividad.

Paulo Coelho, el exitoso escritor brasileño también piensa que todos tenemos una parte desconocida -la conciencia- que cuando sale de la luz puede obrar milagros. Todo estriba en fortalecer la voluntad y la decisión de conseguir la expresión de un propósito vital. Además de hacer a un lado las ideas erróneas, se tiene que propiciar el nacimiento de nuevos y positivos pensamientos y creencias, basándose en el manejo óptimo del manejo de la energía cósmica.

A este respecto los Vedas expresan: "Yo soy la potencia inconmensurable de todo lo que fue, es y será. Mis deseos son como semillas dejadas en la tierra que esperan la estación adecuada para manifestarse en flores hermosas y en árboles vigorosos, en jardines encantados y bosques majestuosos".

No hay que olvidar, pues, que la conciencia interior, como la serenidad, la paciencia, la paz, la creatividad, la potencialidad pura y el amor, surgen del corazón y nos distinguen.

pacofonn@yahoo.com.mx
 
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