Opinión / Columna
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Los Grandes Días
Manuel Mejido
Estado fallido
Organización Editorial Mexicana
10 de noviembre de 2009
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* Para los empresarios, "el sistema mexicano está agotado"
* FMI y Banco Mundial presionan para más reformas
* El Senado impide la desaparición de las tres secretarías
Las medidas aplicadas por el Gobierno de la República, muchas de ellas aprobadas por el Congreso para enfrentar las crisis económica, financiera y fiscal, fueron erróneas, por carecer de rumbo definido y sólo pretendieron salir del paso. El pueblo pagará las pésimas decisiones.
El domingo pasado, Carlos Slim, presidente de Grupo Carso, advirtió que la recuperación no será rápida, porque el paquete fiscal para el 2010 únicamente corrigió algunos errores, pero no promueve el desarrollo. Ayer, Roberto González Barrera, propietario de Grupo Maseca, consideró que "el sistema mexicano está agotado porque no ha dado resultados de crecimiento."
Ambos empresarios tienen razón. Empero, Agustín Carstens, exsubdirector del Fondo Monetario Internacional y actual secretario de Hacienda, junto con los panistas, insiste en que la única solución para que el país salga del bache es al través de la inversión privada en el sector energético y aplicando más gravámenes.
Para enviar un mensaje de confianza a los empresarios extranjeros y presionar al gobierno calderonista y a los legisladores para aprobar las reformas necesarias para la apertura del sector energético, el Banco Mundial aseguró que "México tiene una enorme oportunidad de convertirse en uno de los nuevos polos de desarrollo y tomar ventaja de este momento, consolidando los cambios fiscales y la reforma pendiente. El BM está listo para apoyar en áreas de infraestructura y apoyo a los grupos necesitados."
La privatización del sector energético resultaría catastrófica porque los recursos petrolíferos se agotarían, como máximo, en 10 años.
La división partidista y el enfrentamiento que se advierte entre los legisladores de ambas Cámaras impidieron a la oposición desfacer el entuerto del paquete económico del 2010.
El Presupuesto de Egresos y la Ley de Ingresos para el próximo año, imposibilitan destinar recursos para incentivar nuevas inversiones, impulsar a los negocios que sobrevivan la crisis, para promover más infraestructura o financiamientos a las micros, pequeñas y medianas empresas, que generan más del 80 por ciento de las fuentes de trabajo.
Nada de eso será posible porque, de acuerdo con los analistas, el 92 por ciento del gasto gubernamental programado para el próximo año está comprometido en asuntos ineludibles, como el pago de nómina y prestaciones a los burócratas, que se llevarán más del 33 por ciento.
La situación para el Gobierno de la República se empeorará, porque la propuesta presidencial de desaparecer tres secretarías (las de la Función Pública, Turismo y Reforma Agraria) fue rechazada por los senadores por "falta de tiempo", porque todo debería quedar aprobado para el próximo lunes y aún no existe un consenso para darle curso.
Para el próximo año, en Los Pinos deberán buscar cómo y en dónde recortar gastos, porque tendrán que destinar ocho mil millones de pesos, que ya no se habían programado para el próximo año, para las tres dependencias que siempre no desaparecerán.
Los políticos se preocupan más por el gasto gubernamental, que no genera riqueza, y olvidan el ingreso familiar.
A pesar de la crisis, todos los poderes de gobierno, dispondrán para sus gastos de tres billones 176 mil 322 millones de pesos, lo que representa un incremento del 1.1 por ciento en comparación a los recursos ejercidos este año.
En cambio, quien perciba un salario de 11 mil 247 pesos tendrá una pérdida de 10.3 por ciento a sus ingresos por el aumento al impuesto al valor agregado y los nuevos a la telefonía, gasolina, tabaco y alcohol. Además deberá restarle también el 1.39 por ciento más de ISR.
Cuando ya no quede más que gravar, ¿qué harán el Presidente y los legisladores? ¿De dónde saldrán los recursos para los programas sociales, las policías y todo ese aparato que nada ha podido solucionar? Sólo les quedarán los energéticos, porque les falta creatividad, inteligencia y aptitudes.
Resulta peligroso para el desarrollo del país que el Presidente, la Secretaría de Hacienda y los legisladores, den prioridad a sus lujos y beneficios personales en lugar de promover a la ciencia y la tecnología, porque se ha demostrado que ese sector fue decisivo para que países como India, China, Japón, Brasil, Chile y Argentina alcanzaran niveles de desarrollo que ahora les permite asegurarse un mejor futuro.
En la Cámara de Diputados, como ocurre anualmente, pretenden quitarle 20 mil millones a educación y 800 millones a la ciencia y la tecnología; una barbaridad.
Ante la falta de un correcto régimen fiscal recaudatorio, el fracaso de los programas sociales, la iniquidad en la impartición de justicia, la desigualdad social, el hambre y el desempleo, los especialistas consideran que el Estado falló y es urgente su refundación. Pero primero se requiere otra clase de moralidad, de ética y de política que forme mejores ciudadanos.
mejido@elsoldemexico.com.mx
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