Opinión / Columna
|
Puente de Plata
Humberto Matali Hernández
Un manuscrito encontrado en Zaragoza
El Sol de México
9 de noviembre de 2009
|
"Hay que reconocer que en el estudio de la cábala puede uno ser víctima de desagradables
engaños. Los genios malignos saben adoptar tantas formas que uno no sabe a qué atenerse...".
Jan Potocki.
"Manuscrito encontrado en Zaragoza".
A más de 200 años de su primera edición en 1804, "Manuscrito encontrado en Zaragoza" es un texto vigente y en especial impresionante sobre los conceptos de la vida en la península Ibérica. Es obra del célebre historiador polaco, Jan Potocki (1761-1815), noble, ya que era conde de la casa real polaca, pero también estudioso cultural gracias a los numerosos viajes que realizó por Europa, Asia y África.
La vida del conde Potocki fue tan intensa y aventurera que sus biógrafos llenaron un gran número de tomos para narrarlas y explicar la importancia de sus estudios, descubrimientos y aventuras. Sin embargo, es gracias al libro "Manuscrito encontrado en Zaragoza" que el noble polaco ocupa en una lugar entre los grandes de la literatura fantástica y gótica. A pesar de que escribió libros sobre las culturas de las naciones que visitó, sobre sus experiencias en los viajes y otros con temas históricos, además de varias obras teatrales. En sí su vida fue una ventura plena y audaz.
Fue oficial de artillería en el ejército del Imperio Austrohúngaro, diputado de la dieta polaco y consejero de la dirección de Asuntos Asiáticos en el ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, además de director de un diario en San Petersburgo. Sus experiencias e inteligencia lo levaron en 1808 a ser nombrado consejero íntimo del Zar Alejandro I. En 1813, después de participar y lograr el rescate de su hijo Alfredo, que era militar napoleónico y fue hecho prisionero en Borondino, Jan Potocki se retiró a Polonia para vivir en su castillo, en donde dos años después se suicidó entre los miles de libros atesorados en su biblioteca. Aún se especula sobre las causas, pero parece que se debió ante el temor de vivir una vejez aburrida y sin aventuras.
El conde Potocki fue uno de los principales políglotas de su época, a lo largo de sus viajes aprendió y habló, dicen, fluidamente además de su lengua materna el polaco, ruso, francés, alemán, italiano y árabe, además de latín y griego clásicos. Muestra de su espíritu rebelde, a pesar de sus títulos de nobleza centenarios en Polonia, en 1780 vivió en París y fue miembro de las logias y clanes revolucionarios, en los que participó activamente en la política de la Revolución Francesa. Otra de sus rasgos aventureros es que en 1790 fue el primero en sobrevolar Varsovia a bordo de un globo aerostático.
Sus afanes literarios lo llevaron a buscar durante años y después de visitar varias naciones árabes, un manuscrito original de "Las mil y una noches". Hasta su muerte no cesó en ese afán. Otras naciones que visitó como viajero, investigador y estudioso fueron Malta, Túnez, España, Turquía, Grecia, Egipto, Marruecos, Portugal, Ucrania, la región del Cáucaso, Mongolia y China, además de los frecuentes viajes que realizaba por Europa Central y Rusia.
Respecto al libro clásico "Manuscrito encontrado en Zaragoza", está dividido en catorce jornadas, que llevan a varias anécdotas y narraciones, además de tres relatos de Avadoro sobre la historia española, que encuentra un oficial napoleónico en los cuadernos manuscritos que forman: "...era un texto entretenido, en el que se hablaba de bandidos, almas en pena y de adictos a la cábala...". Para los estudiosos de este libro, es una versión del siglo XVII del estilo de "El Decameron" de Bocaccio, también con relatos pícaros, eróticos y místicos en los que sobresale la condición humana, como retrato de la vida social de su época y circunstancia, aunque para muchos son narraciones populares que Jan Potocki recogió durante sus viajes a España y después les dio forma y contenido. Sin embargo, lo oscuro y misterioso de los textos, los abusos físicos y sexuales lo acercan mucho al estilo, terrorífico y amenazante del Marqués de Sade.
Aunque eso fuera cierto, no resta en nada el valor literario del trabajo del noble polaco, y menos cuando se considera que son muchos, variados y diferentes épocas, los escritores que tomaron como base las narraciones escritas por Potocki y otras francamente realizaron un plagio literario, sobre todo porque la obra fue poco difundida durante el siglo XIX y fue hasta mediados del siglo XX que se encontró una versión completa de "Manuscrito encontrado en Zaragoza", incluso con cerca de cuatrocientas páginas, con relatos más largos y en mayor cantidad. Alianza Editorial publica en español desde los años setentas el texto completo escrito por el noble polaco. El más reciente de esta casa editorial es de 2008.
Jan Potocki es otro de esos afortunados escritores, que sin querer y gracias a la grandeza de una sola obra, se roban el derecho para ingresar al Olimpo de los clásicos e importantes creadores de las letras de la Humanidad: Por eso sus retractores lo señalan de ser escritor de una sola obra. La verdad no necesitaba más. Con "Manuscrito encontrado en Zaragoza" es más que suficiente.
Correo electrónico: matalih@hotmail.com
Columnas anteriores
Columnas anteriores