Opinión / Columna
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Gerardo Sosa Castelán
Educación desfondada
Organización Editorial Mexicana
1 de noviembre de 2009
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Especial atención imprimió la anterior Cámara de Diputados, la que correspondió a la LX Legislatura, a destinar recursos para la educación y, de manera sobresaliente, a la superior.
Los resultados están a la vista gracias a que, desde el exterior, los reflectores han iluminado la tarea que en el país realizan las instituciones y universidades públicas, como es el caso de la UNAM, que por ello recientemente recibió el Premio Príncipe de Asturias 2009, en la ciudad de Oviedo, España.
Sin los recursos económicos necesarios, la Universidad Nacional Autónoma de México no hubiese podido desarrollar las acciones que le merecieron el muy justo reconocimiento.
Hoy las cosas son distintas a lo que fueron hasta hace apenas unos meses. Se ha desfondado a la educación superior. Los presupuestos enviados por el Ejecutivo y aprobados por el nuevo Legislativo contienen menos fondos para este importante rubro, vital para el desarrollo nacional.
Lo ha repetido varias ocasiones el rector de la UNAM, José Narro Robles. En Oviedo, por ejemplo, criticó el desinterés de algunos países en la educación y el conocimiento, lo que condena a las sociedades a desempeñar el papel de simples maquiladores.
"No hay campo de la vida en el que no influya el saber, por eso preocupa tanto el desinterés de algunos en la materia, como en que muchos sitios no sea una prioridad o que se le escamoteen sus recursos para su difusión y transmisión. Sin ciencia propia, sin un sistema de educación vigoroso y de calidad, una sociedad se condena a la maquila o a la medianía en el desarrollo", sostuvo Narro Robles en su discurso ante la realeza hispana, otros de los galardonados y una concurrencia proveniente de todos los rincones del planeta.
Más recientemente, en Guanajuato, el rector de la UNAM volvió a abordar el tema. Ahora lo enfocó al ámbito nacional. Así, lanzó un nuevo exhorto tanto al Gobierno de Felipe Calderón, como al Congreso de la Unión, para que asignen recursos suficientes a las universidades públicas del país.
Dijo que sólo así puede evitarse que en el futuro México no sea tan desigual como lo es ahora. Una de las herramientas fundamentales para resolver tal panorama, es la educación.
Como siempre, tiene razón el doctor José Narro. La tiene, incluso, cuando previene sobre la posibilidad de un estallido social, de no cambiar el statu quo.
La educación es esencial y se necesitan más recursos para poder crecer, pero sobre todo, es indispensable que el país entero se comprometa en esa búsqueda por la ampliación significativa de la cobertura educativa de calidad y accesible a toda la población.
El rector de la Máxima Casa de Estudios del país recordó que la ampliación de la cultura universitaria no sólo implica la apertura de nuevas carreras en las áreas en las que México puede destacar, sino ser muy cuidadosos con el tema de los nuevos gravámenes, a fin de que éstos no sólo sirvan para tapar un hoyo financiero, sino para entender que las comunicaciones "son fundamentales para transmitir cultura y para avanzar en la ciencia y en la educación".
Tiene razón el doctor Narro, también, cuando ante la inminente celebración del Bicentenario de la Independencia Nacional, destacó que "tenemos numerosas asignaturas pendientes, pues muchos de los problemas perviven y, por desgracia, después de dos siglos, millones de mexicanos apenas subsisten, nacen y mueren en la ignorancia y la enfermedad, y muchos cientos de miles son explotados y excluidos".
Desfondar a la educación, desfondará al país.
E mail: gerardososa_cas@yahoo.com.mx
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