Opinión / Columna
 
Rosamaria Villarelo Reza 
Guatemala y el significado de la visita de Estado
El Sol de México
29 de octubre de 2009

  Felicidades a toda la comunidad UNAM y a todo el país por el Premio Príncipe de Asturias.

Poco interés representó en los medios la visita de Estado de Felipe Calderón a Guatemala. Entre los asuntos nacionales, la relación con los vecinos del cercano sur no ha sido siempre un tema popular, salvo, quizá, en aquella época en que en el centro de la política exterior se encontraba Centroamérica en la década tardía de los setenta y de los años ochenta.

El descuido, por decirlo de alguna manera en que se dejó la relación con los guatemaltecos y con los demás países del área, no lo cubren ni el Plan Puebla-Panamá o lo que a partir de este sexenio se le conoce como "Proyecto Mesoamericano".

De ahí que no sea de extrañarse que países como Nicaragua vean más hacia el sur (Venezuela) que hacia México, con todo y el apoyo que se le dio a Daniel Ortega durante su primera etapa en la Presidencia; o el caso de El Salvador, cuyo actual Presidente se identifica mayormente con Brasil. Honduras, por la situación en la que se encuentra, ni el mandatario golpista Micheletti ni el mandatario depuesto, Zelaya, se identifican, a pesar de lo opuestos que son, con el Gobierno mexicano y éste último más cercano, asimismo, al gobierno de Lula da Silva. La Costa Rica, de Oscar Arias, siempre ha visto mucho más al norte de México y Panamá (que antes no se incluía en la región centroamericana) también prefiere mantener su estrecha relación histórica con Estados Unidos y por consiguiente con México, lo que no le ha impedido sus acercamientos con el Cono Sur. Belice es caso aparte y en mucho se identifica con México por ser afines y compartir fronteras y pobreza, además de pocos proyectos conjuntos.

Es cierto, como lo manifestaron tanto Calderón como Álvaro Colom, presidente de la República de Guatemala, los estrechos vínculos, producto de su historia y geografía, los ha hecho mantenerse como aliados. A pesar de los gobiernos militares y los problemas de las guerras, han tenido que ir en muchos aspectos de la mano y han enfrentado, no siempre con éxito, un sinfín de problemas: invasiones, agua, medio ambiente, narcotráfico, guerrillas, contrabando, refugiados, migrantes adultos e infantiles, trabajadores; ser el paso de nacionales de diferentes nacionalidades como puente para Estados Unidos con todas sus implicaciones; la seguridad nacional e internacional.

Por otro lado, se puede destacar que también se han logrado cosas positivas (aunque no de todas de largo alcance): acuerdos acuíferos, petroleros, proyectos científicos, programas fito y zoosanitarios, turísticos (sobre todo por compartir la riqueza de la cultura maya) de inversión mexicana en un porcentaje muy alto del 36 por ciento de lo que tiene en toda Centroamérica y los mercados, que si bien no son los que ambos quisieran, funcionan "normalmente" como lo señaló Colom, con la intención de que el Tratado de Libre Comercio dentro del llamado Triángulo del Norte pueda ser un solo mecanismo conjunto entre todos los países de Centroamérica y México.

En esta visita de Felipe Calderón destacan sobremanera varios puntos: La puesta en marcha de la interconexión eléctrica que beneficiará a las comunidades de ambas naciones, cooperación técnica en materia de vivienda y lo que académicamente es un gran avance, el "Acuerdo sobre el Reconocimiento Mutuo de Certificados de Estudios, Títulos y Grados Académicos", que esperemos que esto sea el inicio de un real avance, como otras zonas en el mundo, hacia una apertura regional que rompa con todos los esquemas cerrados y obsoletos en materia académica, y los acuerdos de políticas públicas para la igualdad de género muy significativos ante la ausencia de estos mecanismos entre dos países.

Un anuncio en materia de derechos humanos que podría significar que se comience a reglamentar el paso de guatemaltecos a México, ante la ausencia de una política migratoria, es la próxima emisión de formas migratorias para guatemaltecos para ingresar a los estados fronterizos del sur como visitante local o regional y visas para trabajadores. Esto por supuesto muy ligado al tema de la protección de niños migrantes que sufren la explotación y trata, y de la que nos referimos en la colaboración de la semana pasada.

Lo mejor que podría suceder es que se cumplan todos los proyectos y compromisos por el bien de la región.
 
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