Opinión / Columna
 
Hechos 
Jesús Michel Narvaez 
Los ricos también lloran; la BMV en el tobogán
El Sol de México
29 de octubre de 2009

  Cual probadita, nada más, los ricos han perdido en dos días millones de dólares -aunque aquí la moneda de cuño corriente es el peso, pero ya sabe usted aquello de la transculturización- con la caída en el IPC de la Bolsa Mexicana de Valores.

Los expertos, esos que todo lo saben y si no lo inventan, ligan la incertidumbre financiera al paquete económico que todavía ayer se discutía en comisiones en el Senado de la República.

Y el grito está en el cielo: echen paja porque la caída es dura.

Si eso dicen quienes se han beneficiado de que el propio Poder Legislativo permita que las transacciones de la Bolsa no se grave con impuesto alguno -recuerde el caso Banamex: 12 mil 500 millones de dólares la operación y ni un céntimo a las arcas nacionales por concepto de impuestos-, qué podemos decir los infelices causantes cautivos que, sin deberla ni temerla, es decir, sin jugar a los derivados a la compra de acciones, estamos en la zozobra por el incremento de impuestos.

En dos días, la BMV ha registrado pérdidas por 5.30 puntos y se coloca en los 28 mil 670.90 unidades, después de que los mismos expertos pronosticaron que llegaría a los 33 mil puntos antes de finalizar el año, cuestión que puede ocurrir.

De acuerdo con la información surgida ayer, la caída en el Índice de Precios y Cotizaciones se debió a la baja de Wall Street. El cordón umbilical sigue sin cortarse.

Las dos empresas que arrastraron al resto fueron Cemex y Grupo México. La primera por la baja en la venta de casas nuevas en Estados Unidos, su principal mercado y la segunda porque el precio del cobre se abatió.

Sin embargo, los especialistas en finanzas sostienen que hasta en tanto en el Senado no salga humo blanco, la Bolsa se mantendrá inestable.

Para los observadores, los conocedores del tema, la falta de acuerdos entre los senadores no solamente de diversos partidos sino entre los del PRI, es la causa fundamental por la cual la desconfianza apareció y se teme que se impongan los tricolores del "ala dura" en aquello de incrementar el IVA, subir el ISR y "golpear" furibundamente a las telecomunicaciones.

Es decir, los empresarios, los que juegan en la Bolsa, los inversionistas que un día ganan todo y quieren seguir así por sécula seculorum, están en desacuerdo en todo aquello que afecte sus bolsillos. Ya las voces de los líderes de las cúpulas empresariales han exigido, no pedido ni suplicado, exigido que el Senado de la República "corrija el bodrio" surgido de la Cámara de Diputados.

En la disputa por el poder público, los congresistas se desgarran las vestiduras y se tornan patriotas en aras de obtener las luminarias sobre sus rostros.

Bastaría señalar que Manlio Fabio Beltrones, quien durante las últimas cuatro semanas ha mostrado su inconformidad por el impuesto antipobreza -que no pasó- y más tarde por la subida del IVA de 15 a 16 por ciento, ya abrió la rendija por la cual se pueda colar el gravamen al afirmar que después de esta "miscelánea fiscal" hay que entrarle a una verdadera reforma fiscal, de fondo, que se piense en el largo plazo y no en la inmediatez.

Junto con el poderoso congresista sonorense, otro influyente, Francisco Labastida Ochoa, coordinador del grupo económico tricolor, reconoció ayer después de cinco horas de reunión que no se habían puesto de acuerdo y que sería después de la junta con Agustín Carstens, secretario de Hacienda, cuando asumirían una posición.

La reunión con Carstens estaba programa a las 13:00 horas y fue cambiada a las 17:00.

¿Hacía dónde voltearán la mirada los senadores?

¿Hasta Reforma y Río Rin o hacia el resto del país?

Esa es la interrogante que hasta anoche, por lo menos hasta anoche, prevalecía.

De un lado, hay razón en cuanto a buscar que el empresariado nacional cuente con estímulos para impulsar la planta productiva y generar empleos; del otro, se tiene que observar la irritación social, de las mayorías, de quienes no poseen negocios, comercios o industrias, y que forman el colchón fiscal por ser causantes cautivos.

A los legisladores -diputados y senadores- les ha temblado la mano para regular las transacciones en la Bolsa Mexicana de Valores. Recordar simplemente cómo se sangraron las reservas por las acciones de cinco o seis consorcios que decidieron jugar con los derivados, no es ocioso. Y en aquel momento se puso el grito en el cielo y se anunció que se darían a conocer los nombres de quienes dañaron la economía nacional e inclusive de quienes habían especulado con la compra de dólares ofertada por el Banco de México. Nada ocurrió.

Hoy los congresistas discuten la Ley de Ingresos. Y eso, según los expertos, ocasionó la inestabilidad en la BMV y su consecuente caída.

Y eso ha hecho llorar a los ricos.

e-mail: micheljesus@hotmail.com
 
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