Opinión / Columna
 
Los dichos y los hechos 
César Camacho 
Calderón y Nava, como Penélope
El Sol de México
27 de octubre de 2009

  Se dice en La Odisea que, tras la supuesta muerte de Ulises, se instalaron en el palacio de Penélope, al menos un centenar de pretendientes que codiciaban tanto a la viuda como las riquezas del héroe. Penélope, para ganar tiempo, comunicó que elegiría marido el día que terminase de tejer un sudario para su suegro, Laertes. Se pasaba el día tejiendo, pero por la noche deshacía el trabajo realizado. De esa manera entretuvo durante tres años a todos, hasta que una sirvienta la traicionó.

Así, el Partido Acción Nacional, desteje lo que la Presidencia de la República ata. En esquizofrénica dupla, uno construye y califica su obra como patriótica, mientras que el otro la destruye y se avergüenza de ella, con lo que acaba por descalificar su propio desempeño como legislador.

Con explosiva actitud de muy destructivos efectos, al lado de los cuales parecen rabietas infantiles los arranques de su pendenciero antecesor, el licenciado César Nava enrarece el ambiente político y exhibe el doble discurso del Gobierno y su partido. En su papel de dirigente, conduce al PAN y -¿sin pensarlo?- también al Gobierno de Calderón, a una colisión.

Al renegar de los impuestos que el poder Ejecutivo propuso y él mismo aprobó, el presidente panista evidencia una vez más esa propensión que tiene el PAN a rehuir la responsabilidad de gobernar y lo incómodo que les sigue pareciendo abandonar su tradicional papel de opositores. Con actitudes como la de ese dirigente partidario queda cada vez más claro que el PAN ya no puede o nunca ha tenido genuino interés por responder ante la sociedad por los planteamientos del Gobierno de Felipe Calderón, jefe del Estado mexicano emanado de su partido.

Como niño travieso que rompe un vidrio y huye dejando tras de sí las esquirlas, de Nava y sus amigos, ni rastro. Su irresponsabilidad tendrá que ser sanada por personas más serias y mejor equipadas, como los senadores, diputados y dirigentes del PRI que, dialogando internamente, de inmediato se han abocado a revisar el dictamen de la Ley de Ingresos que ya aprobó la cámara, y otros del paquete económico para el año entrante pues, en un sistema parlamentario bicameral es habitual que haya un enriquecimiento de las iniciativas y minutas. Siendo un proceso legislativo de un tema polémico y complejo como tantos que el PRI ha ventilado y superado, éste no será la excepción.

No está de más recordar que en el PRI es convicción que, a través del diálogo se pueden superar las naturales diferencias inherentes a un partido tan amplio, con sectores, organizaciones y corrientes diversas, y en el que es necesario que convivan necesidades y visiones de quienes tienen responsabilidades de Gobierno, tanto en entidades federativas, como en ayuntamientos, y en funciones tanto legislativas como ejecutivas.

Bien haría el presidente del PAN -para evitar ser severamente reprimido como la criada del pasaje de la literatura griega- en ponerse a trabajar junto con los senadores y diputados de su partido, aportar elementos para la toma de una decisión que, siendo de naturaleza financiera, tiene una profunda importancia política, mostrar oficio del que ahora ha carecido y aceptar que gobernar significa ejercer el poder, pero también, asumir su responsabilidad.

ccq@cesarcamacho.org
 
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