Opinión / Columna
 
Historias Extraordinarias 
Edmundo Domínguez Aragonés 
José de San Martín, Libertador de Argentina, Chile y Perú
El Sol de México
25 de octubre de 2009

  Su casa y la mesa siempre estaban montadas a la altura correspondiente a su rango, y durante los 20 años que permaneció en exilio voluntario en Europa, San Martín observaba el mismo régimen de vida sencillo.

Se levantaba a las siete de la mañana, impartía la orden del día al ejército, y en el exilio hacía otro tanto con la servidumbre, y después de un desayuno frugal: un huevo pasado por agua, un trozo de pan y alguna fruta, seguía trabajando en el despacho.

A las 12 del día comía un puchero, con vino de Burdeos y un poco de dulce, solo en su cuarto, en una pequeña mesa, sentado en una silla larga y con un solo cubierto. Concluida su comida, dormía un par de horas. Lugo se vestía para asistir a la mesa, que tenía siempre tendida para sus secretarios, edecanes, oficiales e invitados.

Se sentaba después de que se hubiese servido la sopa, él no comía, observaba que el servicio de platillos para los demás fuese a sus tiempos y participaba con buen ánimo en la sobremesa.

En sus años de exilio se comportaba igual, aunque a su mesa asistían sólo su única hija Mercedes, su yerno Mariano Balcarce, embajador de Argentina en París, y sus nietos y algún visitante al que daba hospedaje durante dos o tres días y quien durante las sobremesas le informaba de lo aconteciendo en aquellos países que él contribuyó a independizarse de la Corona española.

Al término de la tertulia, que se prolongaba durante una hora u hora y media, trabajaba enseguida incesantemente hasta la noche. Cenaba con un poco de queso y pan, y bebía agua.

En público vestía siempre el uniforme de Granaderos a Caballo. Llevaba a veces un pantalón largo hasta el empeine del pie, con botonadura al costado de la pantorrilla, llamada el "medio sajón", sombrero apuntado forrado de hule y el sable corvo. En la casa usaba una chaqueta de paño azul, larga y holgada, guarnecida con pieles de marta de Rusia y en invierno un levitón hasta el tobillo. Estas prendas le sirvieron toda la vida.

En aquellos años del exilio un día lo visitó su excompañero de armas, Alejandro Aguado, marqués de las Marismas, convertido en exitoso banquero, quien lo designó tutor de sus hijas, menores de edad.

Con la generosa paga que le daba su amigo, que San Martín ahorró, y la venta de las fincas con que lo habían premiado el Gobierno de Mendoza y el de Perú, San Martín se mudó a una casa que compró en Grand Bourg, cerca de París, donde murió el 19 de febrero de 1849.

* De Uruguay a España

José de San Martín y Matorras nació el 25 de febrero de 1778 en el pueblo de Yapeyú, situado a la orilla del caudaloso río Uruguay, que dependía del Virreinato del Río de la Plata.

Su padre, don Juan San Martín, había llegado de España destinado por el Gobierno para hacerse cargo de una de las grandes haciendas que hasta 1767 había estado en poder de los jesuitas, y su madre, doña Gregoria Matorras, sobrina de un conquistador del Chaco.

En el año 1784 su padre se trasladó a España, donde se le destinó a la guarnición de Málaga y al poco San Martín ingresó al Seminario de Nobles de Madrid, pero como aquella educación era costosa, tuvo que retirarse en 1789 y, para hacer frente a la vida, ingresó como cadete en el Regimiento de Murcia, por entonces acantonado en Málaga.

El regimiento de Murcia se traslada a África y San Martín combate en Melilla y Orán, donde recibe "su bautismo de fuego", y en 1797 es ascendido a subteniente por sus acciones frente a los franceses en los Pirineos.

Ese mismo año, su regimiento, que había participado en las batallas navales contra la flota inglesa, se rinde en agosto de 1798.

Durante el periodo que sigue lucha en diferentes acciones en el sur de España, en Gibraltar y Cádiz, con el grado de capitán segundo de Infantería Ligera.

En 1808 las tropas de Napoleón Bonaparte invaden la Península Ibérica y el rey Fernando VII es hecho prisionero y estalla la rebelión contra el emperador y su hermano José, que había sido proclamado rey de España.

Se establece una Junta de Gobierno que actúa primero en Sevilla y luego en Cádiz, y San Martín es ascendido por la Junta al cargo de ayudante primero del regimiento de Voluntarios de Campo Mayor y, habiéndose distinguido por sus acciones contra el invasor, se le asciende a capitán del regimiento de Borbón.

El ejército se enfrenta a los franceses y los vence en la batalla de Baylén, el 19 de julio de 1808, destacándose San Martín durante la batalla.

San Martín continúa luchando contra los franceses en el ejército de los aliados contra Napoleón: España, Portugal e Inglaterra y conoce a Lord MacDuff, noble escocés que lo introduce en las logias secretas que complotaban por la independencia de América del Sur.

Por intermedio de MacDuff obtiene un pasaporte para viajar a Inglaterra, donde tiene lugar su encuentro con Andrés Bello y Tomás Guidentre, entre otros, que habían fundado una logia para lograr la independencia de Venezuela y se embarca hacia América del Sur, habiendo solicitado su retiro del ejército español.

"Decidí sacrificarlo todo en aras de la libertad de la tierra nativa".

En este momento, San Martín, que había cumplido 34 años durante la travesía a bordo de la fragata inglesa George Canning, inicia su obra libertadora de tres países: Argentina, Chile y Perú.



w El desembarco en Buenos Aires

Era un día caluroso aquel viernes 13 de marzo de 1812 y los mástiles de la fragata se movían apenas mecidos por la brisa del río de La Plata. El barco había anclado frente a la pequeña aldea que era entonces la ciudad de Buenos Aires, poblada por 50 mil habitantes.

Después de trasbordar a una pequeña balandra, que navegó brevemente sobre las aguas del río, los viajeros pasaron a la carretilla de desembarque, pequeño carro de altas ruedas del que tiraban dos caballos, conducido por un gaucho de usual indumentaria.

Ese día por la mañana, en su columna diaria en la Gaceta de Buenos Aires, el periodista Bernardo Monteagudo escribe: "Me he preguntado muchas veces poseído de diferentes afectos, ¿cuál será la suerte de mi patria? ¿Quién será el que enarbole el pabellón de la Libertad?".

Sin saberlo, Monteagudo ha escrito palabras que llegarán a ser proféticas. El que desembarca en esas horas es José de San Martín.

* Organiza su ejército y se casa

Lo primero que hizo en Buenos Aires fue crear una pequeña fuerza militar: el regimiento de Carabineros de a Caballo y San Martín se aplicó pacientemente a instruir a sus reclutas. Todos tenían que ser "altos, fuertes y valientes, bien disciplinados".

Y, en esas, casó con doña Remedios de Escalada, joven de 15 años de edad perteneciente a una distinguida familia porteña cuyo padre, independentista decidido, era conservador en todo lo demás.

El choque entre San Martín y la familia de su suegro fue inevitable. La familia aristocrática responsabilizó al marido a que ·Remeditos tenga siempre los atavíos correspondientes a su edad y nacimiento", y San Martín juró que "nada le faltará a Remedios que esté a mi alcance", y cumplió.

* El Gobierno de "amigos sólidos"

Este Gobierno tuvo efímera duración. El movimiento revolucionario argentino había comenzado con una junta constituida en mayo de 1810, a la que siguió, un año después, la llamada Junta Grande, integrada con representantes del interior.

La junta delegó a su vez las funciones ejecutivas en un triunvirato gobernante que los aceptó "con cierto recelo" y lo confirmó en su grado de militar.

Entonces, San Martín logró que en 1813 se reuniese en Buenos Aires una asamblea general constituyente que siguió en sus líneas generales la orientación liberal de las Cortes de Cádiz en 1812 y que debía declarar la Independencia. No llegó a hacerlo, pero tomó medidas que la anunciaban: autorizó el uso de una bandera nacional, decretó la abolición de la esclavitud, adoptó un himno patrio, mandó acuñar moneda y creó un poder ejecutivo unipersonal con el título de Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

Se desató entonces una lucha de facciones en Buenos Aires y ante tales disensiones San Martín decidió abandonar Argentina y dirigirse a Chile: "Para desde allí continuar mi intento de derrocar a los españoles absolutistas de Lima".

* Nada logra en Chile; regresa a Argentina y se declara la Independencia.

El 2 de octubre de 1814, el general español Osorio derrotó en la batalla de Rancagua a las fuerzas independentistas chilenas y el plan de acción de San Martín se vino abajo, decidiéndose a crear un ejército de apreciables dimensiones, cruzar los Andes, liberar a Chile y seguir a Perú, pero antes regresó a Argentina para insistir vehementemente ante el Congreso de las Provincias Unidas, reunido en San Miguel de Tucumán, proclamar la Independencia, cosa que ocurrió el 9 de julio de 1817.

* Crea su ejército y parte a los Andes

En esas, su esposa Remedios se le une en Mendoza para ayudar a su marido organizar el ejército que cruzará los Andes y pronto ella demuestra su carácter organizando a un grupo de damas, que será conocido como las "Patricias Mendocinas", que se despojan de todas sus alhajas de su oro y plata para reunir los fondos que San Martín necesitaba.

Meses después nació Mercedes, su única hija, la infanta mendocina, y terminó su vida matrimonial. Se despidió de su mujer y su pequeña hija, de sus amigos y de la provincia de Mendoza, y montando en una pequeña mula comenzó la larga travesía para cruzar los Andes.

* Independencia de Chile y Perú

El Ejército de los Andes contaba con aproximadamente cinco mil 200 soldados y, con esta base, se dispuso la travesía de las montañas andinas con el fin de llegar hasta Chile.

Para entonces la situación de los españoles era segura, aunque comprometida y habían acampado en la llanura de Chacabuco para resguardar Santiago, la capital.

El chileno Bernando O`Higgins, que se había unido al Ejército de los Andes, atacó por un lado y San Martín por el otro, hasta que lograron destrozar la caballería española.

Chile proclamó su Independencia el primero de enero de 1818 "y la ruta hacia el Perú quedaba abierta", tras romper la última resistencia española en la sangrienta batalla de Maipú.

San Martín rehusó terminantemente asumir el Gobierno del país que había liberado y puso, en cambio, en el poder al general O'Higgins.

La campaña de San Martín en Perú se caracterizó principalmente, más que por una ofensiva militar, por una paciente espera e instigación que llevara a la propia división de las facciones en el Virreinato hasta el bloqueo de Lima.

El 12 de julio de 1821 el virrey Ledesma rindió la ciudad y el 28 del mismo mes San Martín proclamó la Independencia de la República de Perú, y al no conseguir formar un Gobierno de "amigos sólidos", debió asumir por primera y única vez en su vida el poder con el título de Protector del Perú.

* El encuentro Bolívar y San Martín

En esas era necesario mantener la posesión de Lima, amenazada por los realistas, y así el ejército comandado por el general Simón Bolívar se acercó a Quito. San Martí envió algunas fuerzas en apoyo a las avanzadas de Bolívar que contribuyeron al triunfo en la batalla de Río Bamba.

Entonces, San Martín se dirigió a Bolívar pidiéndole una entrevista que se realizó los días 26 y 27 de julio de 1822 en Guayaquil.

Como los protagonistas se reunieron en privado y sin testigos, no existe ningún testimonio de lo que ambos libertadores conversaron.

Se sabe que San Martín se ofreció a continuar combatiendo a las órdenes de Bolívar y que éste no lo aceptó.

Al término del encuentro, San Martín decidió retirarse de la vida pública poniendo todos sus recursos militares y políticos a disposición de Bolívar, y el 20 de septiembre de 1822, San Martín, ante el Congreso, declinó el cargo de Protector y se retiró de la sala, y así puso fin a su carrera militar y política.
 
Columnas anteriores
Columnas anteriores
Cartones
Columnas