Opinión / Columna
|
Son Politikón
Arisco-Teles
24 de octubre de 2009
|
Hace unos días se reconoció al mejor secretario de Hacienda que ha tenido el país, nada más que al Sr. Lic. Antonio Ortiz Mena, el mago de las finanzas y de la "Estabilización Económica" de México. Es un homenaje "post mórtem" a quien tuvo confianza en los mexicanos, al son de: "México, nación de mis amores, qué ha pasado, pues pareciera que se necesita allanar el camino que garantice tu progreso y la felicidad de nuestro pueblo".
Ortiz Mena logró incorporar a miles de causantes por el camino de la regularización voluntaria, no hizo gala del poder del Estado para cobrar impuestos, cobró multas y dio plazos para pagar. La buena fe prevaleció sobre los llamados delitos fiscales. El incumplimiento de obligaciones fiscales se resolvía con éxito por la vía administrativa y los causantes omisos se regularizaron y cumplieron sin cerrar sus negocios. Es como en materia civil, los omisos responderán con su patrimonio no con la libertad, con esa de: "...Y como nunca he de olvidar, la suprema ingratitud y tu traición, digo a mis ojos con afán: ojos de juventud... llorar".
Hay que distinguir entre los omisos y los delincuentes, tal vez llegó el momento señores legisladores de distinguir entre el agua y el aceite. El Estado tiene mucho quehacer como para distraer sus fuerzas y recursos, cuando enfrenta una delincuencia organizada y cientos de secuestros, persiguiendo a incumplidos que tienen empresas y patrimonio para pagar con buenas multas y recargos como sanción. El Estado debe concentrar sus esfuerzos en lo que es criminalidad, con retintines de: "No hago más que cantar y sufrir en la tierra, yo poeta, saco del interior la tristeza, el canto embriaga mi corazón, en la tierra florida, soy engalanado."
Y pa'dar sonoridad, basta con señalar el uso del automóvil que en muchos casos es una necesidad; y en ciertos casos o situaciones los conductores no son por necesidad criminales, pueden ser algunos irresponsables por borrachos, drogados o la mayoría distraídos o compulsivos por el estrés metropolitano. El número de delitos cometidos con motivo del tránsito de vehículos puede llegar al 30 por ciento, lo que significa para las instituciones de Procuración de Justicia, un gasto y pérdida de tiempo invaluables para atender la verdadera delincuencia. Además genera la mayor corrupción, coyotaje y falta de reparación del daño para las víctimas de los accidentes, ningún buen ciudadano quiere pasar unas horas tras las rejas. Qué familia no se ha visto envuelta en un problema de esta naturaleza. Después de ese calvario, gastos, pago de fianzas, abogados y coyotes, se obtiene la libertad y finalmente por no ser grave, la condena condicional y el afectado; ¡bien, gracias!, con esa de: "... Por eso, México, mi México, mi alma entera vibra, como el cantar, lejano de tus chirimías, como el son vibrante y andariego, de todos los ecos de los siglos de tu historia."
Hace algunos años el Estado de México modificó sus leyes y la mayoría de estas faltas se persiguen por "querella de parte" en beneficio de las víctimas del accidente. Luego siguió el Dr. García Ramírez, procurador del DF, y logró reducir esta carga para el Estado y ser eficiente en la persecución de delitos graves. Más tarde Salinas con el director de Caminos y Puentes Federales impone el Seguro Obligatorio del automovilista en las carreteras de cuota y los beneficios son incalculables. Miguel Alemán logró que en el Código Penal se estableciera el seguro obligatorio pero ningún estado de la República legisló en la materia. En ese tenor, señores legisladores llegó el momento que todo automovilista debe responder por los daños que cause automáticamente con un seguro obligatorio para conducir. La receta es fácil y económica y dejemos a las víctimas satisfechas con la reparación del daño; así libremos al Estado de esta carga para que combata la delincuencia organizada. Todos los vehículos pagan tenencia con este pago queda incluido el seguro obligatorio como en las casetas de cobro en las autopistas. De esta manera, sin mayor costo todos estamos cubiertos y los daños se cubren sin necesidad de juicios penales; la reparación del daño es automática. Sólo quedan sujetos a proceso los borrachos, drogados o por homicidio imprudencial. Los demás que hagan trabajo social. Colorín colorado, que este cuento fuente de corrupción e ineficiencia se ha acabado. Sólo la Semarnap no estará de acuerdo por la muerte de coyotes, con esa de: "... frágilmente callado acuestas sobre tu boca vuelves envés, sólo aliento te nace una niebla un destello de ruido, ahora va reclamar la piel la obra completa duramente sobre el pecho..."
Comentarios:
spolitikon@yahoo.com
Columnas anteriores
Columnas anteriores