Opinión / Columna
 
Hechos 
Jesús Michel Narvaez 
¿Y las promesas papi?.. Al olvido m´hijo..!
El Sol de México
22 de octubre de 2009

  Fueron largas horas de trabajo. Jornada agotadora. Al final, como si nada hubiera pasado, como si las afrentas no existieran, como si los votantes no contaran, todos en conjunto se abrazaron, sonrieron y solamente les faltó ser más patriotas cantando el Himno Nacional.

Sí, los señores y las señoras diputadas sumaron "esfuerzos" y en una "actitud responsable" aprobaron la Ley de Ingresos para el ejercicio de 2010. ¿Cómo resolvieron los problemas?

¡Aumentando impuestos y creando nuevos!

A David Penchyna, uno de los vistosos tricolores que sabe mostrar conocimientos, no le avergonzó el accionar de su partido como tampoco a sus correligionarios. Desechó culpas y las lanzó al Ejecutivo. Aseguró que era el Plan B de la Secretaría de Hacienda el incrementar el IVA en uno por ciento ante la muerte anunciada del 2 por ciento generalizado.

Vaya, habrá que darles las gracias a los legisladores por ser tan inteligentes, patriotas y, sobre todo, cuidadores del gasto de quienes menos tienen.

Tampoco a don Francisco Rojas Gutiérrez le ardió el rostro. Por el contrario, cuando la votación se consumó prácticamente se fundió en un abrazo sorprendente con Josefina Vázquez Mota. ¡Ver para creer!

Y no se diga de los perredistas. Sí, los mismos que presentaron su "programa alterno" -el programa de quien los manda, vaya, el de Macuspana, porque Macuspana dejó de ser de él- y que durante sus intervenciones clamaron porque se anotara su inconformidad sobre el incremento de impuestos o la creación de nuevos.

Al conocerse la votación, 50 de los 71 diputados del PRD votaron a favor. Entre ellos los merolicos. Aquellos que se desgarraron las vestiduras en "defensa de los intereses del pueblo". Allí, con votos a favor estaban Agustín Guerrero, Alejandro Encinas, Jesús Zambrano. Sólo por citar a unos cuantos.

Discusiones que se le fueron de las manos al "duro" de Jalisco, al presidente de la Mesa Directiva, Francisco Ramírez Acuña. Le tomaron la tribuna y no supo cómo rescatarla, hasta que la fuerza de las faldas panistas lo sentaron de nueva cuenta en la silla de presidente... de la Cámara, por supuesto. La otra, la que está en Palacio Nacional, la que alguna vez utilizaron los verdaderos presidentes -porque Fox usó una que le hicieron a su "medida cerebral"- no es fácil de alcanzar, aunque claro, el exgobernador y exdestapador político la quiere para el 2012.

Concluido el primer paso, alcanzada la meta primaria, siguen bastos. Corresponderá a los senadores -los que se oponen a más alzas y nuevos gravámenes- examinar la minuta de la Cámara de Diputados. Desde ya se vaticina que los propios priístas dirán nones con el uno por ciento al IVA y los impuestos a las telecomunicaciones y sí a quienes buscan quedarse con la red de fibra óptica de la CFE y de la extinguida Luz y Fuerza del Centro.

¿Qué ocurrirá si los senadores deciden enmendar la plana a los diputados?

Los que menos librados saldrán serán los priístas. Y ello llevaría, necesariamente, a realizar una revisión entre la coordinación y los acuerdos de los pastores de los rebaños tricolores en las dos Cámaras.

Sin tener pruebas en las manos -nadie las posee pero hay quienes se adornan con 'fuentes dignas de todo crédito'- se afirma que algunos poderosos gobernadores del PRI no estuvieron de acuerdo con la propuesta, el Plan B de la Secretaría de Hacienda y así lo hicieron saber a sus diputados. ¿Por qué entonces se aprobó?

Esa es la pregunta que deberá responder Vargas, el único que nunca se equivoca y que siempre tiene argumentos. Vargas, el de los cuentos, por supuesto. El que no existe y tampoco es humano. Ese, ese mismo deberá tener las respuestas.

Seguramente los senadores se tomarán un par de días para llegar a la conclusión que, cuentan en Xicoténcatl, la conocen al dedillo.

De tal suerte que no todo está escrito.

Y menos aún definida la unidad de los tricolores.

Peor aún: se habla de divisiones que podrían costar fortaleza.

Porque de que la decisión de los diputados le representará una caída en los votos a los tricolores que buscarán ser gobierno el próximo año en cuando menos 10 entidades, que no quede la menor duda.

La promesa de campaña fue: no a los nuevos impuestos.

Claro, dirán los tricolores: la promesa de campaña de Felipe Calderón fue ser el presidente del empleo... y ya ven, es el presidente del desempleo.

Total, se aplica el viejo esquema: prometer no empobrece... cumplir es lo que aniquila.

Vaya con los diputados.

E-mail: micheljesus@hotmail.com
 
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