Opinión / Columna
 
Alejandro Díaz 
Sembrador de ilusiones
El Sol de México
20 de octubre de 2009

  Cada uno de nosotros desea vivir la mejor vida posible, una que siendo plena le permita alcanzar el o los logros que se proponga. Si cada persona desea vivir mejor, ciertamente hay visiones distintas de lo que significa "mejor" para cada quien. Por otra parte, en la práctica, alcanzar los ideales se dificulta por falta de oportunidades, de buena educación, de conocimientos, de contactos o incluso por falta de una ambición mínima. Eso lleva a que un gran número de seres humanos sólo deseen sobrevivir cada día para repetir el mismo deseo al día siguiente, por eso quienes saben cómo ofrecer oportunidades son los héroes de nuestro tiempo.

Dentro de esos héroes destaco a un sembrador de ilusiones que ya logró que muchos niños y jóvenes no sólo tuvieran ilusiones, sino que lograran verlas realizadas: José Antonio Abreu, venezolano inquieto y visionario, músico, economista, político, humanista y cálido ser humano. Ha motivado a su país con la música, integrando a la sociedad a niños y jóvenes de escasos recursos, como también a marginados por sus padres y por la sociedad, logrando notables intérpretes. De gran corazón y con una profunda fe, infundió a niños y jóvenes tal amor por la música que ya son cientos los que han alcanzado niveles de excelencia.

En 1975, después de haber sido catedrático en la universidad, diputado al Congreso Venezolano y fundador de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar, el maestro Abreu concibió una labor que ha trascendido el tiempo, las fronteras y los límites de la imaginación humana: fundó la Orquesta Sinfónica Juvenil (OSJ) de Venezuela, una orquesta que no sólo fue el primer apoyo social que recibieron muchos niños de familias de escasos recursos con el que pudieron salvarse de la calle, sino el medio por el cual muchos niños que ya vivían en la calle pudieron reinsertarse en la sociedad con gran éxito. La OSJ llevó música culta no sólo a los teatros de la provincia venezolana, sino a los barrios míseros de la periferia de las ciudades. Fomentó la buena música entre quienes nunca habían tenido oportunidad de escucharla y generó un movimiento que parece no tendrá fin, que ya se ha multiplicado por toda Venezuela y en otros 12 países de América Latina.

José Antonio Abreu hizo realidad su premisa: "Si inicialmente el arte fue concebido por una minoría para otra minoría, y más tarde evolucionó para ser creado por una minoría para la mayoría, ahora estamos en una era en que el arte es concebido por la mayoría para la mayoría." Con ese razonamiento multiplicó la OSJ a lo que ahora se conoce como "Sistema Nacional de las Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela" (SNOJV), un conjunto de 300 orquestas y 250 mil músicos que forman el más amplio sistema musical del mundo. Ellos dan cuenta que el valor del trabajo del maestro Abreu reside no sólo en que haya acercado la cultura al pueblo, sino en que ha acercado el pueblo a la cultura.

Las enseñanzas del maestro Abreu, basadas en los más altos estándares de excelencia y calidad han permeado en toda América Latina. El SNOJV ha probado que en nuestra región también se pueden hacer cosas muy bien hechas, y que aún sin ser la región donde se originó lo que ahora se llama "música clásica" pueden interpretarla tan bien o mejor que las más famosas orquestas. Su reciente éxito en el Konzerthaus de Viena lo dice claramente.

Por supuesto que la labor del maestro Abreu ha recibido el apoyo de todos los Gobiernos que ha tenido Venezuela desde que fundó la primera orquesta. Políticos de todos los partidos, y de todos los Gobiernos habidos, han comprendido lo positivo de la labor que realiza el SNOJV a favor de la niñez, la juventud y la ejecución musical. Por ello es que el actual Gobierno de Venezuela ha incrementado la visibilidad de las orquestas juveniles, pues son la principal muestra de que ese país tiene futuro.

Pero las orquestas juveniles, a pesar de que son ejemplo a seguir en esa nación, y en toda América, son sólo incidente aislado en la sociedad venezolana. Sin un esfuerzo adicional para llevar esa filosofía de vida a todos los ámbitos de la vida su ejemplo no será efectivo. Mientras los demás ámbitos del país no sigan la senda de la excelencia marcada por el maestro Abreu, como dijo un ilustre venezolano, "...hasta que la gente comience a darse cuenta, como los integrantes de las orquestas, de que los logros requieren esfuerzo... las orquestas del doctor Abreu seguirán siendo unas islas en el mar del desbarajuste venezolano, la esperanza en la Caja de Pandora."

alediaz@elsoldemexico.com.mx
 
Columnas anteriores
Columnas anteriores
Cartones
Columnas