Opinión / Columna
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Puente de Plata
Humberto Matali Hernández
Encuentro político en el infierno
El Sol de México
19 de octubre de 2009
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"Los pueblos meridionales necesitan que sus gobiernos se muestren constantemente ocupados; las masas consienten en permanecer inactivas, a condición de que sus gobernantes les ofrezcan el espectáculo de una continua actividad, de una especie de frenesí".
Maurice Joly.
"Diálogo en el infierno entre Maquiavelo y Montesquieu".
Maurice Joly (1829-1887) hace 145 años publicó en Bruselas, Bélgica, el texto "Diálogo en el infierno entre Maquiavelo y Montesquieu", para hacer duros análisis y críticas al Gobierno de Napoleón III y su ilógica Constitución Imperial. En el imaginario encuentro entre los dos filósofos confronta la cínica realidad maquiavélica del poder dictatorial de los gobernantes ante la defensa de la libertad y la democracia dentro de la legalidad de Montesquieu.
Sin firma del autor, que fue un pobre y oscuro abogado que se suicida, obligado por la miseria como vivió. A raíz de "Diálogo en el infierno..." fue descubierto y encarcelado. El libro fue destruido por los partidarios del emperador. Llegó al siglo XX gracias al plagio de los antisemitas con el título "Protocolos de los sabios de Sión". En 1927 el diario británico London Times descubrió el fraude literario, gracias a que un reportero rastreó el original y por un milagro encontró un ejemplar. El libro se difundió en el mundo en traducciones al inglés y al francés, en ediciones simultaneas en Inglaterra y Francia.
En el supuesto encuentro en el infierno de Nicolás Maquiavelo (1469-1527) y Charles Montesquieu (1689-1755), el florentino explica las teorías de "El príncipe" y la instauración de un régimen dictatorial para el control de las masas, prensa y sistema de la falsa democracia. Por su parte, Montesquieu hace la defensa de las libertades, las leyes, la democracia real y los beneficios sociales por encima de las ambiciones de gobernantes, dictadores y de los intereses económicos de las castas del dinero. Con sarcasmo genial, Joly adivina lo que serán los sistemas políticos del presente.
La obra publicada y destruida en el siglo XIX, rescatada en el XX y real en el XXI, contienen capítulos espléndidos, en donde se entremezclan las teorías políticas de los dos filósofos. Destacan el undécimo y el duodécimo, en donde Joly presenta esta parte de "El príncipe" de Maquiavelo: "En verdad, ponéis el dedo en la parte más delicada de mi tarea. El sistema que a este respecto he concebido es tan vasto como múltiple en cuanto a sus aplicaciones. Felizmente, en este caso tengo el campo libre, puedo hacer y deshacer con plenas garantías y casi diría sin suscitar recriminación alguna", como respuesta a la pregunta de Montesquieu: "No me disgustaría saber ante todo cómo os defenderéis frente a la prensa".
El tema, desarrollado con irónico humor, presagia las actuales acciones políticas, partidistas y traicioneras a las causas sociales, sostenidas por los medios de información: "Aplico a todos los periódicos presentes o futuros medidas fiscales que frenarán en la medida necesaria las empresas de publicidad; someteré a la prensa política a lo que hoy llamáis fianzas y timbres fiscales. Muy pronto la industria de la prensa resultará tan poco lucrativa, merced a la elevación de estos impuestos, que nadie se dedicará a ella sino cuando la realidad le convenga", ofrece Maquiavelo.
El florentino condena hace siglos a la prensa por su entreguismo y las manipulaciones aplicadas por los medios electrónicos y en especial a las televisoras de todo el mundo: "...en la gran mayoría de los países parlamentarios, la prensa tiene el talento de hacerse aborrecer, porque está siempre al servicio de pasiones violentas, egoístas y exclusivas, porque denigra por conveniencia, porque es venal e injusta; porque carece de generosidad y patriotismo; por último, sobre todo, porque jamás haréis comprender a la gran masa de un país para qué puede servir".
Basta ver con lo que sucede en estos días en México, el uso de los medios para condenar a los trabajadores, que pueden ser electricistas, petroleros o de la actividad que se quiera, pero el fin es condenarlos de sindicalista mediante el abuso de los medios.
Montesquieu responde al defender al periodismo: "¡Oh! Si vais a buscar cargos contra la prensa, os será fácil hallar un cúmulo. Si preguntáis para qué puede servir, es otra cosa. Impide, sencillamente, la arbitrariedad en el ejercicio del poder; obliga a gobernar de acuerdo con la constitución: conmina a los depositarios de la autoridad pública a la honestidad y al pudor, al respeto de sí mismos y de los demás. En suma, para decirlo en una palabra, proporciona a quienquiera se encuentre oprimido el medio de presentar su queja y de ser oído. Mucho es lo que puede perdonarse a una institución que, en medio de tantos abusos, presta necesariamente tantos servicios".
"Diálogo en el infierno..." ayuda comprender las torpezas de los gobernantes mexicanos, que es obvio, no conocen las teorías de Maquiavelo y Montesquieu, ni el libro de Maurice Joly. Por torpe instinto y poder aplican los consejos del autor de "El príncipe" con ceguera y estulticia. "Procuraré que a cada instante comparen los actos de mi reinado con los de los gobiernos anteriores. Será la mejor manera de hacer resaltar mis aciertos y de que obtengan el merecido reconocimiento". Lo mismo del panismo y de su jefe. Que seguro condenan el libro de Joly porque sucede en el infierno, ante el fundamentalismo derechista que poseen.
matalih@hotmail.com
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