Opinión / Columna
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Historias Extraordinarias
Edmundo Domínguez Aragonés
Melchor Ocampo, el constituyente y el ministro en el gabinete de Juárez
El Sol de México
18 de octubre de 2009
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* La renuncia a la gubernatura
Ocampo se indigna: "No; no es eso lo que esperaba. ¿Cómo es posible que los revoltosos no reciban castigo? ¿A dónde está la autoridad nacional? ¿Cómo puede el Gobierno transigir con quienes lo han desconocido y atacado al Gobierno?
Ocampo contesta en el acto al presidente interino de la República, advirtiéndole que "si la revolución no es castigada, yo no transigiré con los rebeldes y sin titubeos renuncio a mi cargo".
Tomada esta resolución, a las tres de la mañana del 25 de enero de 1853, Ocampo escribe dos cartas. En el borrador deja su renuncia:
"El estado de mi salud no me permite continuar en el Gobierno. Deseo que no se atribuya a cobardía por el peligro mi retirada del Gobierno". El documento no lo hace público y redacta una segunda renuncia, y otra y otra más.
La segunda renuncia la dirige al consejero decano don Francisco Silva, "pero éste es un documento circunstancial" y es aquel el que le interesa, "pues deseo fijar cuál es la pena que me azota al dejar el Gobierno del estado: la de no haber podido hacer por el colegio de San Nicolás todos los esfuerzos que me proponía".
Ocampo, que le ha enviado al regente Santos Degollado un telescopio y un microscopio que tenía ofrecidos a la institución, sigue en su mesa de trabajo, a pesar de estar advertido que la tropa de Morelia se ha unido a los pronunciados.
Ocampo escribe: "Recomiendo al señor Alcaraz, que fue mi secretario, recabe del señor Silva, que me reemplaza satisfactoriamente, la autorización de un decreto que dejo en la prensa, en el cual dispongo que restablezcan en ese colegio de San Nicolás Hidalgo una biblioteca pública, un museo, un laboratorio de química y un gabinete de física".
* Electo diputado
A su regreso de Europa, a fines de septiembre de 1841, "enseguida me sentí atraído por la política".
El país tenía un régimen centralista encabezado por el presidente Antonio López de Santa Anna, quien convocó al Congreso Constituyente de 1842, encargado de organizar a la nación sin variar el régimen imperante.
Ocampo resultó electo diputado por el departamento de Michoacán, al mismo tiempo que se le designaba socio corresponsal de la Sociedad Lancasteriana junto con el obispo Juan Cayetano Gómez de Portugal y otros personajes conservadores y liberales moderados.
La Sociedad o Compañía Lancasteriana básicamente se creó con el propósito de impartir educación gratuita a las clases pobres y de proporcionar los medios para salir de la miseria.
En el Constituyente, Ocampo figuró al lado de los partidarios del federalismo opositores el gobierno.
Se conoce el texto de cuatro discursos suyos en la asamblea: sobre un punto del reglamento interior, sobre la pena de muerte, en defensa del federalismo y en pro de la inmunidad de los diputados.
La labor del Congreso se redujo a formular un proyecto de Constitución, que fue rechazado, y la Comisión formuló uno nuevo que fue aceptado por la Cámara en términos generales, pero que fue reprobado por el grupo conservador, "por considerarlo atentatorio a la religión católica".
Santa Anna llamó al Gobierno al vicepresidente Nicolás Bravo, se ausentó de la capital para fraguar el golpe parlamentario y movilizó a los vecinos de Huejotzingo que organizaron una revuelta para desconocer al Congreso "por haber contrariado la voluntad de la nación"; a estos golpistas se unieron las tropas, autoridades de algunos departamentos y la guarnición de la capital, y apoyando este simulacro, el Gobierno ordenó la disolución del Congreso y reunió una Junta de Notables para que formulara nuevas Bases Constitutivas de la Nación.
Disuelto el Congreso, Ocampo se reintegró a Pateo, para iniciar ahí la etapa más fecunda de su obra científica y literaria.
* Gobernador interino
El 6 de agosto de 1846, el país cambió de rumbo debido al cuartelazo del general Mariano Paredes Arrillaga, que culminó con la toma de posesión de éste como presidente de la República.
Otro levantamiento, en esta ocasión encabezado por el general Mariano Salas, que exigió el retorno de Santa Anna al poder y quien proclamó presidente a SA, quien declinó su proclamación presidencial y continuó como encargado del Supremo Poder Ejecutivo el general Salas.
Tras las elecciones convocadas por el Congreso, resultó electo SA y como vicepresidente Valentín Gómez Farías.
Ocampo fue nombrado gobernador interino de Michoacán y luego fue electo constitucionalmente. El 27 de noviembre de ese mismo año empezó su mandato.
* La guerra con EU y su primera renuncia como gobernador
La guerra de 1847 con Estados Unidos interrumpió las acciones académicas de su mandato y las tareas de la defensa ocuparon su atención: organizó y equipó cuerpos de ejército, arengó al pueblo llamándolo a la lucha y, cuando los mexicanos fueron derrotados, propuso la formación de guerrillas para resistir a los vencedores.
Al no ser aceptada su proposición y habiéndose negado a colaborar con el Gobierno general, renunció a su cargo el 13 de marzo de 1848.
* Senador y ministro de Hacienda
En mayo de ese año fue electo senador e intentó reanudar sus actividades científicas y siendo designado miembro correspondiente de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, se dedicó a localizar las correcciones a la carta geográfica de Michoacán que había hecho Lajarza.
La política volvió a separarlo de estas tareas y el primero de marzo de 1850 pidió licencia en el Senado y pasó a ocupar el ministerio de Hacienda.
En el gabinete propuso varias medidas para sanear las finanzas públicas y, al no ser aceptadas éstas, renunció en mayo y regresó al Senado, que presidió en agosto.
Al aproximarse las elecciones para presidente de la República, Ocampo recibió numerosas adhesiones y sólo por muy escaso margen triunfó sobre él el general Mariano Arista, y "me resigné ante la derrota".
* Otra vez gobernador y luego al exilio
Los liberales michoacanos se agruparon en torno a Ocampo y en las elecciones de 1851 lo llevaron de nuevo al Gobierno de la entidad.
Derrocado por la rebelión del coronel Miguel Cosío Bahamonde y por el pronunciamiento de Jalisco, abandonó el poder el 24 de enero de 1853 y se retiró a su hacienda.
Allí fue aprehendido por la fuerza pública por órdenes de Santa Anna, quien se hallaba de nuevo en el cargo supremo de la nación.
Confinado en Tulancingo, se le encerró en el castillo de San Juan de Ulúa, en Veracruz, y, finalmente, acompañado por su hija Josefa, se le desterró del país.
* En Nueva Orleáns con Juárez
Estuvo en La Habana, Cuba, y después en Nueva Orleáns, Estados Unidos, donde se reunió con otros desterrados políticos: Benito Juárez, Ponciano Arriaga, Juan B. Ceballos, y José María Mata.
Constituidos en junta revolucionaria para derrocar a Santa Anna, publicaron periódicos y folletos, escribieron cartas y manifiestos, "y pronto el país se incendió con la revolución".
Ocampo se trasladó a Brownsville, en Texas, y desde ahí dirigió el movimiento de los estados fronterizos, mientras Juárez y los demás desterrados se ponían en contacto con los defensores del Plan de Ayutla.
El Plan se proclamó el primero de marzo de 1854 en Ayutla de los Libres, Guerrero, por el coronel Florencio Villarreal y lo impulsó el general Juan Álvarez.
Firmado en la hacienda La Providencia por los generales Álvarez e Ignacio Comonfort y otros, se declaraba que cesaba en el poder público Santa Anna y "los demás funcionarios que hubiesen desmerecido la confianza de los pueblos".
Al triunfo de la revolución, habiendo Santa Anna abandonado la Ciudad de México y el Palacio Nacional, Ocampo recibió numerosos votos para presidente interino, pero fue electo Juan Álvarez, quien le pidió encabezara el gabinete.
Sólo 15 días duró en el ministerio de Gobernación, del 4 al 20 de octubre, renunciando al cargo "por serias desavenencias con el ministro de Guerra, Ignacio Comonfort". Estos días los documenta y explica su renuncia en el folleto "Mis 15 días de ministro".
* Otra vez diputado constituyente
Electo diputado al Congreso Constituyente por tres entidades: Michoacán, México y el Distrito Federal, optó por Michoacán y rindió juramento el 22 de febrero.
Miembro de la Comisión de Constitución, una semana después se le eligió secretario de la Comisión y, el 29 de febrero de 1856, presidente del Congreso.
Se retiró de las deliberaciones a partir del 10 de marzo, por licencia, y se presentó de nuevo hasta el 13 de octubre. El 5 de diciembre dejó de concurrir a las sesiones, sin licencia, pero el 31 de enero 1857 presentó un voto particular de la Comisión de Estilo y el 7 de abril, en carta publicada en la prensa nacional, explicó las razones que tuvo para ausentarse: "En el fondo de todo esto, lo que no me parecía era la conducta abyecta de unos, la dejadez e irresponsabilidad de otros, y la sumisión de muchos".
* Juárez lo nombra ministro de Relaciones y de Guerra
Al ocurrir el Golpe de Estado del presidente Comonfort y los incidentes de la prisión y liberación de Juárez, éste se dirigió a Guanajuato, donde estableció el Gobierno constitucional, en cuyo gabinete nombró a Ocampo en las carteras de Relaciones Exteriores y de Guerra.
Con esos cargos acompañó a Juárez hasta que el Gobierno se radicó definitivamente en Veracruz.
En este lugar se expidieron las Leyes de Reforma, que complementaban el contenido liberal de la Constitución y que se refieren fundamentalmente a la separación de la Iglesia y del Estado.
* Tratado MacLane-Ocampo
El 20 de enero renunció al Ministerio de Relaciones, cosa que no aceptó el presidente Juárez, quien el día 25 lo nombró enviado extraordinario ante el Gobierno inglés y ministro plenipotenciario ad hoc en Washington.
Con esa atribución viajó a Estados Unidos para ratificar con el presidente George Buchanan el tratado de tránsito concluido con Robert MacLane.
La negociación del Tratado se realizó bajo la presión del Gobierno estadunidense que, valido de las circunstancias aflictivas de la economía mexicana y sabedor de los esfuerzos del Gobierno liberal para dar fin a la guerra civil, puso en la mesa de las discusiones una vieja concesión de derechos de tránsito por el Istmo de Tehuantepec, la adicionó con la líneas de Nogales a Guaymas y de Mazatlán a Puerto Camargo, y las presentó como exigencia para el reconocimiento del régimen legalmente establecido en Veracruz.
El presidente Juárez y el ministro de Relaciones, Ocampo, decidieron tratar con MacLane, enviado del Gobierno de EU para esa negociación, y obtuvieron el reconocimiento a cambio de la firma del tratado que se conoce con el nombre de los signantes: MacLane-Ocampo.
Ocampo consiguió que Estados Unidos aceptara una convención anexa al tratado, que "a fin de cuentas fue la que salvó al país de una negociación que lesionaba su soberanía".
El Senado norteamericano rechazó ambos documentos en 1860, pero "el Gobierno liberal ya había conseguido los fines políticos que perseguía".
* La denuncia contra Lerdo de Tejada
Tras el triunfo militar de Calpulapan, el 22 de diciembre, el Gobierno de Juárez regresó a la Ciudad de México en enero de 1861.
El día 16, Ocampo renunció en forma irrevocable y se retiró a su hacienda.
Había tenido hondas divergencias en Veracruz con Miguel Lerdo de Tejada, a quien el día 28 de febrero acusó de "ambicioso y proyanqui".
El 22 de marzo falleció Lerdo y el 30 de mayo, el español Lindoro Cajiga, jefe de una gavilla clerical, aprehendió a Ocampo en su hacienda.
* La ejecución
Cajiga condujo al prisionero por varios poblados hasta entregarlo a los generales conservadores Leonardo Márquez y Félix Zuloaga, quienes ordenaron su ejecución sin formación de causa.
Al conocer esta orden, Ocampo pidió papel y tinta para hacer su testamento: reconoció como sus hijas naturales a Josefa, Petra, Julia y Lucila; reveló a éstas el nombre de su madre, Ana María Escobar; reconoció a Clara Campos, de quien esperaba un hijo que llevó después el nombre de Melchor, y escribió:
"Muero creyendo que he hecho por el servicio de mi país cuanto he creído en conciencia que era bueno".
La tarde del 3 de junio de 1861 se le fusiló en la hacienda de Caltengo, cerca de Tepejí del Río.
El cadáver fue colgado por las axilas de un árbol, de donde fue bajado por los vecinos y luego "con grandes honores se le trasladó a la Ciudad de México, donde se halla sepultado en la Rotonda de los Hombres Ilustres".
En homenaje a su memoria, su estado de llama Michoacán de Ocampo y su corazón se conserva en el Colegio de San Nicolás, en Morelia.
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