Opinión / Columna
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Gabriela Mora Guillén
¡Diablos!
Organización Editorial Mexicana
18 de octubre de 2009
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Retomando el tema de la semana anterior, todo está listo para la sucesión del Presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos para la que se registraron muchos más aspirantes de lo que se pensó: luego del escrutinio y selección de candidatos -que en principio habrían sido 26 y ante la inconformidad e injusticia por la infundada exclusión del exprocurador, doctor Mario Álvarez Ledesma (perdón, pero es que se traspapelaron los papeles...), finalmente son 27-, a partir de mañana habrán de comparecer ante los senadores.
Tras la reconsideración de las Comisiones Unidas de Justicia, Derechos Humanos y Estudios Legislativos del Senado de la República el Académico planteará como principio fundamental de su Programa de Trabajo, fortalecer a la Institución mediante un proceso de reingeniería estructural y presupuestal, acercando a la CNDH a la sociedad, así como fortalecer una educación consolidada de los derechos humanos.
El Director del Departamento de Derecho del Tecnológico de Monterrey (Campus Ciudad de México) destaca que la Comisión debe ser una Institución propositiva que plantee soluciones a los conflictos pero sobre todo, que sea un Organismo de visión integral en donde se reconozcan los derechos humanos como los valores que son, y a la vez, que tenga la capacidad de medir el desempeño de las Instituciones en la materia y con directrices claras de prevención a la violación de los mismos.
Mientras tanto, el pasado fin de semana gozábamos y saboreábamos el triunfo de la Selección Mexicana en tanto el Presidente Felipe Calderón asestaba uno de los golpes más fuertes que un gobierno mexicano haya dado en los últimos años: la toma de instalaciones y la liquidación de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro.
Independientemente de los juicios y opinión personal de cada uno, lo cierto es que, dada la improductividad y los altos costos que la operación de la empresa y las canonjías que a través del tiempo los trabajadores habían obtenido, la decisión se imponía y la extinción de la empresa era lo mejor.
Evidentemente el Sindicato Mexicano de Electricistas y diversos líderes políticos han tomado el estandarte del reclamo, aprovechando la situación social para lanzar diversos llamados a la sociedad exigiendo, desde la renuncia del Presidente de la República, hasta la nulidad del pago por el servicio en tanto los recibos continúen llegando a nombre de una Compañía que ya no existe... Lo cierto es que al día de hoy la mayor parte de la sociedad coincide con los beneficios que la acción habrá de aportar, bajo la confianza de que dejaremos de ver los famosos "diablitos" a los que se han colgado vendedores ambulantes, obras en construcción y hasta residentes que se negaban a pagar los altísimos costos de la energía eléctrica; además, todos tenemos la esperanza de que en adelante el cobro por nuestro consumo sea real y justo a diferencia de lo que sucedía anteriormente.
Así las cosas, luego de la mega marcha convocada el pasado jueves por el SME -a la que por cierto pocos electricistas se vieron en comparación con la cantidad de solidarios asistentes de otras agrupaciones comandadas por Andrés López y huestes que lo acompañan-, la propuesta de intermediación de Marcelo Ebrard prosperó colocándose en la mesa de negociación entre el Sindicato Mexicano de Electricistas y el gobierno federal. Adicionalmente a la mesa fueron convocados el presidente de la Comisión de Energía del Senado, Francisco Labastida (PRI), Rubén Camarillo (PAN) y Graco Ramírez (PRD).
Ya en la mesa, el SME busca detener las liquidaciones y recontrataciones -sienten que pueden exigir que la Secretaría del Trabajo suspenda los ofrecimientos de "jugosas liquidaciones y recontratación" para los que acudan ahora-, y se piensa igualmente que el gobierno podrá ceder a su petición de que salga la policía de las instalaciones de LyFC; no obstante, la postura gubernamental ha sido suficientemente clara y hemos de reconocer el valor del presidente Calderón: aunque el manejo del cierre no ha sido necesariamente bueno, las autoridades no parecían preparadas para lo que se avecinaba, la PFP entró a las instalaciones de Luz y Fuerza antes que el decreto de liquidación se publicara, las indemnizaciones se han manejado torpemente y la Comisión Federal de Electricidad no parecía lista para operar el sistema -véanse los aparentes actos de sabotaje que a lo largo de la semana han provocado apagones-, las acciones han sido loables y tomadas en beneficio de todos los mexicanos.
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