Opinión / Columna
 
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Camilo Kawage 
"Arbitraria, unilateral y retrógrada''
El Sol de México
18 de octubre de 2009

  1.- Tiempo antes de la postulación de Adolfo López Mateos como candidato a la Presidencia de la República en octubre de 1957, un visionario que apostó su resto por sus ideales y que arrostró su seguridad familiar misma en aras de la alteza de miras de mexicano por nacimiento y orgulloso heredero del linaje libanés que le precedía, propuso, gestionó y culminó la nacionalización de la compañía de luz y fuerza, con todos los nombres, denominaciones y sucesivas liquidaciones que tuvo hasta el dramático e impostergable final que el Estado originario le impuso, 49 años después de su puntual consolidación. A la de la enorme mayoría de los mexicanos que saludan la acción de autoridad que finalmente asumió el Gobierno, se suma una voz con carga emotiva y sensible.

2.- Son pocos los que quedan, si acaso, testigos de ese proceso que inició don Alfredo en 1959 y culminó en agosto de 1960, por el que la neoyorquina Prudential Insurance, a través del genio de las finanzas Nick Reisini, suministró el crédito para la adquisición de los paquetes pulverizados de acciones de las firmas Mexican Light & Power, Bond & Share, entre otras por un monto tasado en principio sobre 120 millones de dólares, que al final se redujo a 80, para integrar al patrimonio del Estado Mexicano la propiedad de la empresa que proveía de electricidad a buena parte de la zona centro del país, en un acto que rubricaba la vocación mexicanista y de progreso de esa generación.

3.- En efecto, López Mateos, Ortiz Mena, Manuel Moreno Torres, estos días Jesús Rodríguez y Rodríguez, ni tantos otros que dieron fe de ese discreto proceso de negociaciones y entendimientos que terminó en la compra de Mex-Light, pueden dar cuenta de la hazaña. Se trataba, y lo cumplió muchos años, de establecer un organismo estatal eficiente, frugal y competitivo que proveyera el servicio público de energía eléctrica en su región circunscrita, hasta que su sindicato desvirtuó su cometido, abusó de su misión y terminó por carcomer su propia entraña.

4.- Los exlíderes del exsindicato de la excompañia de luz, para quienes el Presidente y su Gobierno actuaron de forma autoritaria, unilateral, retrógrada y lo demás allá, no esperaban seguramente que se les apareciera el diablo -o el diablito, quisieran ellos-, en la forma de una decisión contundente, obligada y definitiva del Estado, que los desposeyó de un activo que creían de su propiedad, y con el que se conducían como charifas de la antigüedad. Los encargados de las instancias laborales internacionales, ante quienes amenazan con recurrir, caerían en espasmo del sollozo nada más enterarse los niveles de jeque árabe que se dispensan estos apóstoles del proletariado.

5.- Las cifras son paranormales, como son los comparativos con entidades similares en cuanto a productividad, horas-kilowatt-hombre y cualquier parangón que se ofrezca. La voracidad, el cinismo y la prepotencia abrasiva de los líderes traicionan sin recato la disposición, dedicación y naturaleza de la mayoría de los trabajadores de la excompañía, que serán ciertamente contratados de nuevo por la CFE por su capacidad, su destreza y su ingenio. Pero anda por ahí alguno, desde luego no empleado del organismo, que ha quedado altamente inconforme con el acto de autoridad, puesto que es el principal perjudicado en su fuente de ingreso.

6.- Al caudillo de Macuspana le repercute, sin duda, severamente en sus rentas la extinción del organismo descentralizado Luz y Fuerza del Centro por lo cual, automáticamente, el decreto es ilegal, autoritario y violatorio de los derechos humanos, en virtud de la mengua que provoca en sus dividendos, utilidades y pernada. A la sociedad corresponde ahora juzgar, a la luz de ese acto de justicia largamente dilatado por parte del Estado, si ese nivel de cinismo y de cachaza de quienes se ostentan como redentores de la Patria es el que merece una población que le ha permitido a éste reducirla a la depauperación, al sobajamiento y a la degradación, o si damos vuelta a la página.

camilo@kawage.com
 
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