Opinión / Columna
 
De cara al Sol 
Andrea Cataño Michelena 
¡Bravo, señor Presidente!
El Sol de México
16 de octubre de 2009

  Mientras escribo estas líneas se está gestando una magna lucha de rudos contra técnicos en el ring político. La izquierda radical medirá fuerzas con el Gobierno Federal por su histórica decisión de extinguir a ese ejemplo de pésima empresa que era Luz y Fuerza del Centro, único monopolio del país que no perdía dinero y al que había que subsidiar año tras años con recursos estratosféricos destinados, en su mayoría, a pagar la nómina de los jubilados y los trabajadores activos y sus interminables prestaciones, en lugar de invertir en infraestructura y en una buena operación del suministro de energía que, por si fuera poco, ni siquiera producía, sino que le compraba a CFE. El colmo, un intermediario que permitía fugas por el 30 por ciento de esa energía aunado al otro desgarriate.

El señor Martín Esparza quien se ostenta como un líder legítimo de su sindicato, de prístina reputación, de nobilísimos sentimientos y de motivos inspirados por la más loable mística de servicio en pro de sus agremiados, es, como todos sabemos, el prototipo de dirigente sindical nefasto que alimentaron y solaparon sin ambages las administraciones priístas y la panista de triste memoria encabezada por Vicente Fox. El latrocinio descarado, la sangría sin fin al presupuesto que sistemáticamente practicó el Sindicato Mexicano de Electricistas cada vez que había revisión del contrato colectivo.

En el SME la venta de plazas era práctica acostumbrada como lo era también la extorsión a los empresarios que tenían que instalar fábricas, comercios, hoteles. Podría seguir escribiendo largamente de todas las transas y corruptelas de este sindicato con "ch". Pero el problema de fondo al que el presidente Calderón le puso fin no tiene que ver con el sindicato directamente (aunque se antojaría); en otras palabras, no es como esgrimen los coros enardecidos de infrarrojos, como no es tampoco un ataque a la clase trabajadora. Es un problema de ajuste en tiempos de "economía de guerra" y de hacer esos cambios radicales de los que hablaba el primer mandatario hace un mes. Liquidar a esta empresa es una valiente decisión para liberarnos a todos de una lacra onerosa y de un instrumento de chantaje político.

Seguramente habrá hoy en la marcha muchas huestes de sindicatos acarreados bajo la idea de "hoy por ti, mañana por mí". Tal como dije aquí la semana pasada, ya se subió el Legiti-mito porque esta es una de esas causas que le vienen de perlas para hacer lo que mejor sabe: agitar, buscar la desestabilización y polarizar más aún los ánimos; alimentar el resentimiento; provocar la ira de quienes se ven perjudicados por las medidas de lo que él llama con humorístico eufemismo, "la resistencia civil pacífica". Tomar las vías de comunicación, causar caos viales, patrocinar actos vandálicos no tienen nada de pacífico: se trata de manifestaciones de agresión pura y de daños reales a la gente que tiene que trabajar y a la que perjudican estas marchas para las cuales, además, hay una tolerancia intencional que no se ve en otros países del mundo, principalmente, en los que se ostentan como de izquierda. ¿Ustedes creen que en Cuba o en Venezuela se permitiría el desorden que aquí se cobija? Este tipo protestas son reprimidas sin contemplaciones.

Insiste Ebrard -que es otro que no desaprovecha ni una sola oportunidad para llevar agua a su molino de la candidatura presidencial para el 2012- en que debe instalarse una mesa de diálogo entre los trabajadores y el Gobierno. ¿Diálogo como para qué cuando se trata de una decisión tomada?

Cuando una empresa privada quiebra y sus dueños la tienen que cerrar, lo único que les queda es cumplir con sus obligaciones patronales, pagar sus deudas, si les alcanza, y tan tan. Me pregunto por qué una empresa paraestatal que deja de tener utilidad pública no puede hacer lo mismo sin que se le exija al Gobierno andar dialogando con bandidos sindicales. Hace algunos años el Gobierno decidió cerrar la Conasupo. Sus trabajadores fueron liquidados y nadie armó ningún escándalo. Esta empresa tuvo la mala suerte de que le cayera el hermano incómodo, pero era mucho más útil que Luz y Fuerza del Centro, a cuyos trabajadores el Gobierno está liquidando muy bien e incluso ofreciéndoles trabajo. Es lo correcto.

Los logreros, los sediciosos de tiempo completo como sus huestes de viejitos comprados y adelitas alharaquientas del Legiti-mito, no están del lado de los trabajadores, sino en contra del Gobierno y, en suma, en contra de México. No nos hagamos tontos. Esta decisión del Presidente es de esas medidas que reviven la esperanza de que este país cambie y lo haga con rumbo y para bien.

andreacatano@gmail.com
 
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