Opinión / Columna
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Hechos
Jesús Michel Narvaez
Aprieta tuercas el gobernador; pide renuncia de todo el gabinete
El Sol de México
15 de octubre de 2009
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Cuando el gabinete presidencial -en el caso de los gobernadores es de igual importancia y funciona de la misma manera- falla, el jefe de todos tiene la obligación de removerlo. No dejar a nadie. Cambiar para mejorar y no solamente para que las cosas sigan iguales.
Esto ocurre normalmente en países cuya democracia tiene mayor desarrollo. En aquellos en donde el parlamentarismo es la ruta, con el simple voto de censura es suficiente para tirar al gobierno. En América Latina, es común observar cómo un Presidente le pide la renuncia a todos sus colaboradores y después de cernirlo ratifica a los que cree son funcionales y responden a las expectativas de los gobernados.
Viene a colación lo antes expuesto, porque el gobernador de Veracruz, Fidel Herrera Beltrán, solicitó hace unos días la renuncia de todos sus colaboradores, desde secretarios hasta directores, cuyos cargos tienen relevancia en el ejercicio público.
De acuerdo con informaciones vertidas en Xalapa de Enriquez, capital del sureño estado, el mandatario ha sido increpado por diversos grupos que se quejan de no ser atendidos por los funcionarios de su gobierno -algo que viene ocurriendo desde tiempo atrás y ejemplos sobran-, por una parte y por la otra, algunos de los secretarios tienen aspiraciones políticas -suceder a Herrera- y están trabajando para su santo y se van por la libre, como se dice en el argot político.
Herrera Beltrán sabe que es gobernador hasta el 30 de diciembre del 2010. Ni un día más pero tampoco un día menos. Es un político cuya piel en nada muestra su adelgazamiento. No le duelen las cosas simples.
Por ello, en un recorrido que hiciera para inaugurar obras, les dijo a los periodistas xalapeños que, en efecto, pidió la renuncia a todo su gabinete y que se hizo una evaluación de su rendimiento. No quiso adelantar vísperas de quiénes se van y quiénes se quedan, pero dejó en claro que les habló para decirles que quienes aspiren políticamente a otros estadios, caminen solos.
Es un buen ejercicio.
Bien a bien no podría decirse que los colaboradores entiendan el grado de responsabilidad que se les ha conferido; algunos de ellos ni idea tienen de qué están haciendo en el Gobierno y otros simplemente no cumplen las instrucciones que su jefe directo les da.
No es nuevo y mucho menos privativo de Veracruz. Ciertamente en aquella entidad, cada veracruzano que nace piensa que ha nacido el gobernador. Y son, como diría Gabilondo Soler, los cri-crís más grillos que hay en el país.
Cada veracruzano piensa que es el mejor político. Quizá en el pasado surgió una pléyade de hombres brillantes. Pero la veta, como en Guanajuato, se agotó o está por agotarse.
Con su particular estilo de gobernar, Fidel Herrera Beltrán ha remontado política y electoralmente. Su arribo al Palacio de Gobierno fue cuestionado. Fue el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación quien le otorgó el triunfo, después de las impugnaciones de Acción Nacional que tuvo como abanderado a Gerardo Buganza, en aquel entonces senador, al igual que Herrera.
Como gobernador ha sabido cumplir. No firmó compromisos ante notario pero sí empeñó su palabra ante los ciudadanos. Es el gobernador que más puentes, más obras de infraestructura, más caminos ha construido en un mandato. Quizá por ello, porque ha hecho lo que la gente quiere, lo critican los grupos que se sienten afectados por no estar en las nóminas gubernamentales.
¿Quién se irá del gabinete?
La ambición de gobernar Veracruz es, sin duda, lícita. ¿Pero quién será el elegido del de Nopaltepec?
Suenan nombres pero nadie está seguro. Veracruz, al igual que el Estado de México, no tiene senadores. Sus figuras locales no son de relumbrón como para impactar a nadie. Quedan dos o tres meses, cuando mucho, para que el humo demuestre que "candidatus habemus".
Por lo pronto, el que Fidel Herrera haya tomado la inglesa y comenzado a apretar tuercas, le garantiza que el motor no se desconchinflará antes de cubrir la ruta establecida.
Falta saber, por supuesto, quién osa lanzarse por la libre, no pagar peaje y pretender llegar antes que el que tomó la autopista.
Veracruz, junto con otros 10 -que pudieran ser 14 si la Corte ordena que los estados rebeldes acaten el artículo 122 constitucional- cambiará de gobernador. El relevo llegará y sin duda que Herrera lo que debe estar pensando es cómo hacerle frente a la avalancha, al montón que le quieren echar los partidos de oposición. Él sabe hacer política. Es lo que está haciendo.
E-mail: micheljesus@hotmail.com
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