Opinión / Columna
 
René Arce Islas 
Educación, ¿sin futuro?
El Sol de México
13 de octubre de 2009

  El tiempo se acorta para la aprobación del presupuesto y es la hora que no hay acuerdos en temas medulares para el desarrollo del país. En esta gama, sin duda, está el asunto de la educación superior. Muchos discursos se han pronunciado sobre su importancia como palanca del desarrollo. Fue uno de los principales puntos en el decálogo que recetó el Ejecutivo en su mensaje por su tercer año de gobierno. ¿Y entonces? Por qué ahora el secretario de Hacienda planea un recorte significativo al presupuesto de las universidades públicas del país.

Tal parece que se le ha olvidado al Gobierno federal que la apuesta era incrementar el gasto en educación superior para cumplir las metas mínimas de inversión en el ramo, o es acaso una acción premeditada porque en realidad este gobierno no está interesado en elevar el nivel educativo del país, en apoyar a la ciencia y la tecnología para generar empleos; sí, esos empleos que se han perdido en este sexenio y que tanta falta hacen en este momento.

Como país estamos cerrando los ojos a la realidad mundial, ésa en donde el conocimiento se ha convertido en factor clave del desarrollo, pues ayuda a elevar la productividad y el crecimiento económico de las naciones. Tal parece que no se busca que México supere sus insuficiencias y readquiera la competitividad que ha perdido frente a otras naciones en el mundo.

Y seguiremos viendo la debacle de nuestro país en todos los ámbitos mientras no se entienda que el gasto en educación es una inversión a mediano y largo plazo. Bien lo señaló el rector de la UNAM, José Narro Robles hace unos días, al presentar el diagnóstico sobre el desastre que tenemos en el área de la ciencia, la educación y la cultura. El doctor Narro sostuvo que en un escenario de crisis, como el que vive México, la educación superior, la ciencia y la tecnología deben ser elementos clave para elevar su productividad y crecimiento económico y que un recorte a su presupuesto será un "error histórico" que las próximas generaciones reclamarán.

El estudio arroja datos aterradores que deberían encender los focos rojos para cambiar las políticas públicas en torno a la educación superior, la ciencia y tecnología. De acuerdo con el documento, 7.5 millones de jóvenes mexicanos, es decir, el 22 por ciento del total de nuestra juventud, no estudian ni trabajan en este momento por falta de opciones. Otro dato desolador es que México está por debajo de países como Perú, Colombia, Argentina, Chile y Brasil en cobertura de la educación superior, pues, de acuerdo con el informe anual de la UNESCO, esos países sudamericanos superan el 27 por ciento de la demanda que cubre México en el sector, llegando a tener hasta un 35 por ciento de espacios para que los jóvenes estudien.

En representación de un grupo de rectores de universidades públicas, José Narro señala en el diagnóstico que presentó que somos el país de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) que menos gasta en investigación y desarrollo experimental, pues la inversión es apenas del 0.46 por ciento del PIB y tenemos 268 investigadores por cada millón de habitantes; Brasil y Chile tienen casi el doble; Argentina tiene 720, y la brecha es mayor ante cinco mil 287 de Japón por millón de personas, o cuatro mil 605 de Estados Unidos.

De acuerdo con el rector de la máxima casa de estudios del país, si continuamos con las políticas actuales y las tendencias de inversión, a México le llevará 33 años cumplir la meta fijada para 2012 de invertir uno por ciento en ciencia y tecnología. Mientras que para cumplir el objetivo de invertir también uno por ciento del PIB en educación superior, deberán pasar casi 40 años. Ello sin considerar el desarrollo que tendrán las demás naciones en ese periodo.

Apoyamos al rector en su tesis de que el actual modelo de desarrollo "ya no da resultados" en lo económico ni en lo social, y en su propuesta de abrir un debate nacional sobre las prioridades nacionales y las estrategias para atenderlas.

Año con año se repite la lamentable historia sobre el presupuesto para la educación superior. Para acabar con este vía crucis, y muchos otros, hay que trabajar desde el Congreso de la Unión en el diseño de políticas de Estado que blinden los ámbitos medulares para el desarrollo de nuestro país, como es el caso de la educación. Mientras no contemos con una visión de Estado para la educación en México seguiremos en picada y nuestro anhelo de desarrollo quedará en una utopía.
 
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