Opinión / Columna
|
Franquicia diplomática
E. Espinoza
13 de octubre de 2009
|
* Estupenda fiesta de los Wegener
* Libia y su Fiesta Nacional
Recuerda amigo mío que toda pregunta recibe una respuesta y que la manera en cómo preguntes, así te será contestada. Todo deseo es concedido. Toda plegaria, atendida. Procedes de un caudal infinito de bienestar que puede fluir en todos los aspectos de tu vida... y si tus deseos insatisfechos te hacen hoy infeliz, es sólo porque aún no has aprendido a manifestar tus anhelos de forma que te abran las puertas a la vida plena y gozosa que mereces. Nunca olvides que eres un ser de luz, al que se le ha concedido el don de venir a la Tierra a llevar una vida de gozo y plenitud. Existe una inmensa abundancia de todo tipo de dones a tu alcance en cualquier momento: amor, reconocimiento, salud, abundancia... y si ahora no lo percibes así, tal vez sea que aún no estás en disposición de recibirlos... VAYAMOS A LAS fiestas de la semana que terminó con la magnífica recepción que ofrecieron el embajador de la República de Corea, excelentísimo Whan Bok Cho, y su esposa, Hee Young-Paek, quienes con un cálido saludo recibieron a más de un centenar de amigos en la residencia oficial, allá en Rivera de Cupia. Las damas, como siempre, vestidas con sus trajes regionales, en pura seda, con colores maravillosos; el jardín repleto de gente, entre los que saludé a la embajadora de Tailandia, Sharuwan Thiemtad, que me dijo está muy contenta por estar en nuestro país. También por ahí la embajadora de Jamaica, Sheila Sealy-Monteith, con su esposo Vivian; las embajadoras de Rumania y Nueva Zelanda, los embajadores de Libia, Cuba y Rusia muy contentos de posar para esta columna; de Bélgica el embajador Dereymaeker. Todos escuchamos muy atentos el elocuente discurso pronunciado por tan perfecto anfitrión y posteriormente saludamos a los demás miembros de la Cancillería coreana brindando con espumosos vinos por fecha tan memorable... UN POCO TARDE llegué a la celebración de la unificación de Alemania, que presidió el embajador Ronald Wegener y mi amiga, la muy querida Barbel. Debo confesar que este año fue diferente, a la entrada te pedían tu invitación y te entregaban un papel, al que le ponían un sello de "Visa de Entrada". Al otro lado, en el regio y enorme jardín, cientos de personajes de todos los ámbitos deambulaban saludando, tomando la rica cerveza y saboreando los manjares de la cocina alemana. El embajador dijo unas palabras, pero sentado, ya que tuvo un pequeño accidente en su espalda. Le secundó su activa esposa Barbel, a quien felicité por el extraordinario recibimiento y lo bien organizada que estuvo esta fiesta. La verdad, me encantó. Caras conocidas por todos lados: el embajador de Bulgaria, con quien conversé un rato; Arnulfo Valdivia, coordinador de Asuntos Internacionales del Estado de México, conversaba con Christian Weber, representante del Estado Libre de Baviera; Anna Lindstedt, embajadora de Suecia, y casi todos los embajadores de Europa y cientos de amigos de la colonia alemana residente en México, incluyendo importantes empresarios, representantes de flamantes firmas alemanas y un prolongado etcétera. MUCHAS FELICIDADES por su reciente cumpleaños a mi amigo Jhon Feeley, el flamante ministro consejero de la Embajada de Estados Unidos... Y PARA CERRAR con broche de oro, les cuento que el embajador y encargado de Negocios de Libia en México, Khalid Dahan, celebró en grande el aniversario de su Fiesta Nacional. El evento tuvo como marco el Club Social de la Marina, adonde llegaron muchos de sus colegas que le felicitaron por estar en México y por la bonita fiesta. La mayoría de los embajadores de la colonia árabe se hicieron presentes para saludar a su colega en esa calurosa noche. Se sirvieron bocadillos y brindaron por una fecha de suma importancia para el anfitrión, que estuvo acompañado de su señora esposa.... Y RECUERDEN QUE TODO LO QUE SE MANTIENE CRECE, POR ELLO HABLA BIEN, ACTÚA BIEN Y PIENSA BIEN DEL PRÓJIMO... Y TODO TE IRÁ BIEN.
Columnas anteriores
Columnas anteriores