Opinión / Columna
 
Juan Antonio García Villa 
Democracia electrónica y carro completo
El Sol de México
11 de octubre de 2009

  Hace algunos años varios analistas políticos, enormemente ilusionados, veían factible a través del uso de las computadoras retomar el modelo de democracia directa, a la manera de como se dice la ejercieron los ciudadanos atenienses hace alrededor de 25 siglos. Hasta que pensadores más lúcidos, como Giovanni Sartori y Norberto Bobbio, casi simultáneamente y cada cual por su lado, vinieron a demostrar que tal tipo de democracia, que ya se empezaba a llamar "computocracia" o "democracia electrónica", sencillamente no es viable porque llevaría a concebir al hombre como "ciudadano total", cuya consecuencia sería la pérdida de su interés en la política. De ahí concluyen que el mejor régimen es el de la democracia indirecta, ejercida a través de representantes electos periódicamente.

Lo anterior viene a cuento con motivo de que el próximo 18 de octubre, domingo, habrá elecciones en Coahuila y Tabasco. Serán las últimas del calendario electoral del 2009. Luego, en 2010, habrá comicios locales en la mitad de las entidades federativas. A la manera de como dicen en Estados Unidos cuando hay elecciones primarias en numerosos estados, en nuestro país el año entrante será el "súper 2010", por tantos procesos electorales que habrá y que ya se empezarán a ver como un anuncio de lo que puede suceder en los comicios presidenciales del 2012. Por ello las próximas elecciones de Coahuila y Tabasco, que se ven como una mera secuela de las federales del pasado 5 de julio, prácticamente ningún interés han despertado en los columnistas de los medios nacionales.

Probablemente debido a lo anterior, por lo que hace a Coahuila no han caído en la cuenta de dos cosas. La primera, que en menos de un año los paisanos de Madero habrán acudido a las urnas en tres ocasiones. Una inicial apenas el pasado 19 de octubre (de 2008), aunque en baja proporción, para elegir diputados locales. Posteriormente, el 5 de julio último, para nombrar diputados federales. Y otra vez están convocadas para el día 18, ahora para designar autoridades municipales. Se trata pues de un frecuente llamado a las urnas, tal vez una variante, si bien atenuada, del llamado "ciudadano total". Pero lo importante es el segundo aspecto, igualmente inadvertido hasta hoy por los columnistas capitalinos. Se trata del llamado "carro completo" que en Coahuila ha obtenido el PRI en las dos últimas elecciones. Como se recordará, en la jerga política esa expresión se utiliza cuando en un proceso electoral un solo partido alcanza mayoría de votos en la totalidad de las demarcaciones (distritos, municipios, delegaciones o gubernaturas) en disputa.

Antes de 2008, las últimas elecciones en las que el PRI se alzó en Coahuila con carro completo fueron las municipales de 1987, es decir, hace más de dos décadas. Después de ese año y a tono con el proceso de modernización, apertura democrática y mejor organización y limpieza en los comicios que paulatinamente fue registrando el país, el llamado "carro completo" fue quedando atrás, pasó a ser una figura vergonzosa del que muchos creyeron sepultada para siempre. Pero no ha sido así. Al menos en Coahuila en los dos últimos procesos electorales el PRI triunfó en todos y cada uno de los distritos electorales en disputa, veinte locales y siete federales en menos de un año. Y desde ahora presume un tercer carro completo consecutivo en las elecciones municipales del próximo día 18.

Es cierto que desde el punto de vista legal, ético y político el carro completo nada tiene de vergonzoso ni de reprobable si algún partido lo obtiene en un proceso electoral limpio, justo, verdaderamente imparcial y transparente. Que no es precisamente el caso de Coahuila, entidad en la que se han resucitado los peores métodos de atemorización, patrimonialismo y cooptación sobre ciudadanos y grupos intermedios, incluida la casi totalidad de los medios, todo lo cual ha dado como resultado dos carros completos seguidos. Por adelantado sus autores ya presumen, con soberbia y cinismo, un tercero. Veremos.
 
Columnas anteriores
Columnas anteriores
Cartones
Columnas