Opinión / Columna
 
México 2010 
Benjamín González Roaro 
Hacer más con menos
Organización Editorial Mexicana
8 de octubre de 2009

  En las próximas semanas, el Congreso deberá discutir y, en su caso, modificar o aprobar el Paquete Económico 2010 enviado por el presidente Felipe Calderón el pasado mes de septiembre.

El Paquete Económico, integrado por la Ley de Ingresos y la propuesta de Presupuesto de Egresos, son determinantes para el futuro inmediato de la nación, pues deberá permitir al país enfrentar la crisis con los menores costos posibles y atender a las necesidades más apremiantes de los mexicanos.

También será determinante porque, a diferencia de otros años, el país no sólo enfrenta el reto de captar más recursos, sino también de asegurar que éstos lleguen a quienes más lo necesitan a través de las distintas políticas y programas sociales del gobierno.

Este año, la discusión del Paquete Económico se da en condiciones que no se habían presentado en mucho tiempo: la caída en nuestras exportaciones petroleras y el menor dinamismo en las no petroleras, aunado a una baja en la recaudación fiscal, como consecuencia de la menor actividad económica, han traído consigo que para el próximo año, el Gobierno no cuente con los recursos con que contaba en 2009.

Estamos hablando de algo muy serio y por lo mismo es conveniente recordar lo que dijo el Presidente hace unos días:

"No se puede pensar que se pueden aumentar los gastos públicos, cuando estamos viendo una drástica reducción en los ingresos. Y no se puede y no se vale decir: no hay ya más ingresos públicos, que no haya más recaudación, pero a mí sí denme más Presupuesto, para mi estado o para mi Programa. No se puede, señores. Tenemos que hacer la ecuación completa. Necesitamos, sí mantener el gasto e incrementarlo en los programas clave, pero a la vez necesitamos compensar la drástica caída en los ingresos públicos que hemos registrado. Sobre todo, no debemos permitir que la crisis económica, la crisis alimentaria, que ha vivido no sólo México, el mundo entero, afecte a la población más vulnerable del país".

Está muy claro. Por eso y para dar el ejemplo, el titular del Poder Ejecutivo no sólo propuso la desaparición de tres secretarías de Estado, sino también un importante programa de ahorro y austeridad gubernamental. El propósito es garantizar menos burocracia y más eficiencia.

Asimismo, tendrá lugar la desaparición de aquellos programas que no han resultado tan exitosos y que, sin embargo, cuestan, nos cuestan a los mexicanos; finalmente se trata de sacrificarnos todos, se trata de que todos demos más a la Patria, que hoy necesita la participación y el compromiso de todos.

Queridos y amables lectores de México 2010: La crisis económica nos ha obligado a frenar un poco. Debemos tomar las decisiones adecuadas para enfrentarla, pero no nos volvamos mezquinos con la Nación, mezquinos con México.

Hoy, es tiempo de aprobar el presupuesto para el año que entra, de aprobar la forma en la que se distribuirán -y ejercerán- los recursos que, con nuestros impuestos, los mexicanos hemos reunido en un fondo común, para beneficio de todos.

Es importante que todas las fracciones políticas representadas en el Congreso asuman su responsabilidad. La gravedad de la situación exige responsabilidad y compromisos. Los partidos tienen que encontrar puntos de coincidencia y tomar los acuerdos que la Nación exige, privilegiando el bien común.

Con menos recursos que repartir habrá sin duda intereses que sean afectados, menos recursos para los programas, para los estados, para los municipios. Esto es una realidad. Hoy, no se trata de que triunfe la agenda de ningún partido. Hoy, se trata de encontrar los acuerdos y los consensos, tomando lo mejor de las propuestas de cada fracción política. Las decisiones que se tomen serán fundamentales no sólo para el 2010, sino para el futuro inmediato de la Nación.

Es una realidad también que el Gobierno federal está actuando con responsabilidad. En otras épocas, no tan lejanas, la maquinita de los billetes se ponía a trabajar. Los resultados eran en el mediano plazo inflación y devaluación. Lamentable error que no vamos a repetir.

Es fundamental aprobar el presupuesto, con la mirada puesta en los que menos tienen, en los millones de pobres que necesitan del apoyo de los tres niveles de gobierno. Ellos deben ser nuestra prioridad, porque son los mexicanos más vulnerables y necesitan de nosotros. Hoy, a todos toca poner de nuestra parte para ayudar a quienes viven en pobreza extrema.

El país necesita más de todos, no menos. Dejemos a un lado, entonces, los intereses de cada quien y pensemos en el futuro de nuestro país y en el futuro de las siguientes generaciones. Necesitamos actuar con responsabilidad, pero también y, sobre todo, con generosidad, con grandeza de miras, con amor a México.

benjamingonzalezroaro@yahoo.com.mx
 
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