Opinión / Columna
 
Cultura a la mexicana 
Napoleón Fillat 
¡La commedia e finita!
El Sol de México
5 de octubre de 2009

  Esta semana, observamos cómo un personaje que bien pudo salir de algún cuento de Charles Dickens (por sus acontecimientos irreales y personajes grotescos) subió hasta el cielo, probó las mieles del poder y cayó, y será remplazado por la memoria colectiva mexicana con algún otro personaje creado por la televisión.

Con sus banditas tricolores en la cabeza, con su florido lenguaje, este pintoresco personaje mantuvo en jaque a la llamada izquierda mexicana, protagonizando uno de los capítulos más vergonzosos de la política mexicana.

Las últimas semanas "Juanito" se convirtió en la manzana de la discordia, oscuro objeto de los partidos políticos, "Juanito" oyó el canto de las sirenas y se dejó llevar, y es que como el mismo había dicho "ya se había visto".

Todos querían "apoyar" a "Juanito", desde el director de la Conagua, el panismo capitalino, a través de Mariana Gómez del Campo; hasta los priístas del Estado de México, seguidores de Enrique Peña Nieto, pero al final los argumentos del carnal Marcelo pesaron más que todo.

¿Quién ganó en esta comedia? ¿Andrés Manuel? ¿la sociedad? ¿Iztapalapa?, creo que ninguno de ellos, pero quien no me queda la menor duda que salio airosos y con grandes ganancias fue el jefe de Gobierno del Distrito Federal, él y sólo él pudo, como coloquialmente decimos, darle la vuelta a lo que para algunos pudo ser un golpe más a su mermada popularidad.

Marcelo Ebrard al inicio de esta comedia había quedado como un servidor más de López Obrador, y es que fue duramente criticado por la seguridad con la que Andrés Manuel dio a entender que con el jefe de Gobierno no habría problema para que fuera propuesta a la Asamblea Legislativa del DF Clara Brugada en sustitución de "Juanito".

Habrá pues que admirarle al jefe del Gobierno, el que Rafael Acosta anunciara que el 1º de octubre rendiría protesta como jefe delegacional, e inmediatamente nombrara directora jurídica y de Gobierno a Clara Brugada, al tiempo que solicitara licencia por 59 días, y aún no sabemos de que artes se valió, pero a él, a Marcelo, sí le cumplió.

Todo indica que en la política mexicana todos tienen un precio o un pasado que ocultar, para "Juanito" bastaron 47 minutos para que el pintoresco delegado electo diera marcha atrás con sus aspiraciones de nuevo millonario.

"Juanito" constituye todo un caso, pero dista mucho de ser el único, ahí están las llamadas "diputadas juanitas", que después de la toma de posesión cedieron su lugar a sus familiares o jefes, jugada que tiene como objetivo burlar la cuota de género.

El deporte nacional de los políticos es el de la simulación, el objetivo no es competir de acuerdo a las leyes que los propios partidos diseñaron y aprobaron, si no el de burlar a las autoridades: rebasar los topes electorales; violar el componente de género; denostar a los adversarios, a través de campañas sucias; desviar recursos públicos.

Aún vivimos en una democracia electorera, en la que quién tiene más saliva, traga más pinole. Creo que como sociedad debemos reflexionar si debemos continuar por el mismo camino, debemos abrir los partidos políticos para que dejen de ser cotos de poder familia o de grupos de interés, debemos permitir las candidaturas ciudadanas y exigir a nuestra clase política, exigir el cumplimiento de la ley y no permitir casos como el del TRIFE, quien dice que sí se violó la ley, pero sólo poquito.

Al final todo volvió a la normalidad... se le dio vuelta a la ley y México en vísperas del Bicentenario de su Independencia y Centenario de su Revolución, sigue sumido en la peor crisis que ha vivido en los últimos cien años. ¿y que pasó con "Juanito"?, como dice nuestra cultura a la mexicana:

Juanito... estaba muy ojón para ser paloma.

napoleonef@hotmail.com
 
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