Opinión / Columna
 
Puente de Plata 
Humberto Matali Hernández 
Ignacio de Loyola
El Sol de México
5 de octubre de 2009

  Nosotros -dice el peregrino- no predicamos, sino con algunos familiarmente hablamos cosas de Dios, como después de comer con algunas personas que nos llaman.

Ignacio de Loyola. "Autobiografía".

Es un libro pequeño, menor a uno de bolsillo, aunque tampoco es un misal, pero contiene formas para comprender la vida de uno de los hombres que transformaron los conceptos de la Iglesia católica, como lo hizo Ignacio de Loyola (1491-1556), nacido Iñigo López de Recalde, en Guipúzcoa, en la región Vasca, que fue canonizado en 1662 por el papa Gregorio XV. San Ignacio es el fundador de la Compañía de Jesús, columna del poder de la Iglesia católica.

En 1767 los sacerdotes de la Compañía alcanzaron tal poderío, al grado de ser perseguidos por los reyes europeos y el papado para expulsarlos de las colonias de América, en donde formaron centros utópicos para que los indígenas vivan en libertad, al tiempo que aprenden artes y oficios occidentales.

Fueron comunidades en donde los habitantes practicaban el cristianismo puro, de acuerdo las enseñanzas de Cristo, con rasgos que después tomaron los socialistas. Como eso no convino a los conquistadores españoles y lusitanos, ni al alto clero empeñado en tener almas para salvar y esclavos para la riqueza, expulsaron a los jesuitas confinándolos en Asia.

Hay varios libros sobre esa persecución y expulsión, pero quizá el filme "La misión" hecha hace unos años con Robert de Niro, sea una de las mejores obras que aborda el tema. Por cierto, esa acción político religiosa de correr a la Compañía precipitó los reclamos independentistas de los americanos, de los habitantes de América, no de los insulsos estadunidenses que se abrogan el gentilicio, como una más de las estúpidas muestras de su ignorancia.

La edición de la "Autografía" de San Ignacio de Loyola se debe a la Universidad Nacional Autónoma de México, como una de las mejores y más puras ediciones de los escritos del jesuita mayor. Es parte de la colección "Relato Licenciado Vidriera" y con una breve, pero clara e ilustrativa introducción de Ignacio Solares.

Ignacio de Loyola dictó sus memorias a un miembro de la Compañía, Luis González, que las escribió en español e italiano; se debió a otro jesuita, Aníbal de Codretto, la traducción y unión de los dos textos. Del primero se destaca su gran memoria y del segundo lo docto y piadoso. Corresponde al padre Nadal en un prólogo narrar los esfuerzos de convencer a Ignacio de Loyola de que dictara o escribiera sus memorias y su transformación de militar a místico religioso y los esfuerzos por fundar y lograr la autorización papal para la Compañía de Jesús. También explica como escribió las bases de la Compañía: "Los ejercicios espirituales" y las "Constituciones". En 1554, dos años antes de morir, por fin Ignacio de Loyola dicta las primeras partes de su "Autobiografía".

La edición de la UNAM tiene la virtud de estar escrita en el español del siglo XV, con lo que se enriquece y no poco. La importancia del texto es que fue dictado y escrito antes de la publicación en 1605 del cervantino "Don Quijote de la Mancha".

La obra dictada por Loyola es rica en los decires y estilos literarios de los años en torno a 1554, pero también del habla y los conceptos lingüísticos, salpicada de las muchas y variadas anécdotas de Ignacio de Loyola, algunas sobre su carácter violento y su agudeza que le permitieron visitar Tierra Santa a pesar de las enormes dificultades que presentaba en esos tiempos el viaje. Así logra una asombrosa crónica de sus aventuras y penas, de la persecución y las veces que estuvo a punto de morir por diferentes causas. El mendigar para sobrevivir en el viaje y la pobreza, casi desnudo con un sayal por vestimenta.

A pesar de la labor educativa de los jesuitas, su fundador fue un autodidacto, que con su misticismo logró convencer a otros de unírsele, a pesar de las persecuciones y periodos en prisiones por predicar y actuar como religioso sin tener los estudios. En 1550 logró la autorización de "La Compañía" como una orden moderna, obediente y ligada al poder pontificio, de tal forma que durante siglos uno de los muchos misterios vaticanos era la influencia del "Papa Negro", al considerar a los jesuitas como el poder tras el trono de San Pedro. En 1534 Ignacio de Loyola termina los estudios de maestro en Artes en la Universidad de París. Sin embargo, como otros genios que fallaron en su materia, resulta que no terminó los estudios de Teología.

En torno a Ignacio de Loyola, como muestra de su filosofía y la sencillez de existencia, Ignacio criticaba a los que hacían planes futuros, así fueran a ocho o quince días, diciéndoles con cara de espanto: "¡Cómo! ¿Y tanto pensáis vivir?".

Uno de los factores que extrañan en la autobiografía es que nada más habla Loyola sobre las visiones que sufría, algunas veces de la presencia del demonio y otras de la aparición de la Virgen, pero para nada cita milagros o salvaciones divinas. Es una narración humana y lógica. Lo relevante además de los esfuerzos y sacrificios del deambular por Europa, hasta lograr consolidar la Compañía. El viaje a Tierra Santa y la organización de los "Ejercicios espirituales" le acercaron adeptos y apoyos para la orden. Desde luego no aparecen las condiciones del fallecimiento del fundador de la Compañía de Jesús. Hay algunas ediciones hechas en las editoriales jesuitas en donde aparece ese final, pero en esta interesante edición de la UNAM se concretan, como novedad a lo que dictó los últimos dos años de vida.

En "Autobiografía", Ignacio de Loyola señala que tiene tres fines antes de morir: "El primero, que el instituto de la Compañía fuese confirmado por la sede apostólica: el segundo, que fuesen igualmente los 'Ejercicios Espirituales' y el tercero, que pudiese escribir las 'Constituciones'". Y hay que reconocer los empeños de Loyola, porque lo logró.

Respecto a la edición de "Autobiografía" de Ignacio Loyola impresa por la UNAM, se encuentran ejemplares en las librerías de la casa de estudios. La primera edición data de 2004 y ese mismo año se hizo otra reimpresión. A pesar de que no fue en tirajes altos, se encuentran ejemplares en varias librerías universitarias.

matalih@hotmail.com
 
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