Opinión / Columna
 
Puente de Plata 
Humberto Matali Hernández 
Bicentenario sin novedad de la patria
El Sol de México
28 de septiembre de 2009

  "La alquimia del carácter del mexicano no reconoce ningún aparato capaz de precisar sus componentes de gracejo y solemnidad, heroísmo y apatía.

Desenfado y pulcritud, virtudes y vicios que tiemblan inermes ante la amenaza extranjera".

Ramón López Velarde. "Novedad de la patria".

Como parte de los prometidos festejos del Bicentenario del inicio de la Guerra de Independencia, los gobernantes de todos los niveles los aprovechan para el lucimiento personal, aunque en ello hagan gala de una enorme ignorancia de la historia y de la lucha independentista, capaces de acciones para extinguir el espíritu nacionalista de México y destruir al país.

Ante ellos se yergue el artículo periodístico "Novedad de la patria", escrito por Ramón López Velarde, como antecedente al excelso poema "La suave patria", que en giro inverso define el concepto de mexicanidad, para disminución y vergüenza de los hipócritas gobernantes, de derecha a izquierda y centro, que deben tomarlo ante la cotidiana y bárbara destrucción de la nación.

Este ensayo, profundamente nacionalista, se publicó dos meses antes que se diera a conocer el poema "La suave patria" y de la muerte de Ramón López Velarde (1888-1921) en sendos números de la revista El Maestro, fundada por José Vasconcelos. El poeta conserva un mismo proceso para dibujar a México. Es superior a los discursos, promesas electoreras y engaños gubernamentales actuales. A diferencia de "La suave patria", el autor recurre a las ideas prácticas, sin resonancias épicas y exaltaciones poéticas.

En forma directa López Velarde confronta la "pax porfiriana" en el párrafo inicial: "El descanso material del país, en 30 años de paz, coadyuvó a la idea de una patria pomposa, multimillonaria, honorable en el presente y epopéyica en el pasado. Han sido precisos los años de sufrimiento para concebir una patria menos externa, más modestas y probablemente más preciosa", en referencia al proceso revolucionario, por lo menos hasta 1921, año en que murió.

El poeta jerezano define al México ajeno a la grandilocuencia y demagogia de los políticos, gobernantes, legisladores, simples funcionarios, empresarios y hasta deportistas mediocres, que soberbios se autocalifican de "realizar acciones históricas", sea un simple gol o un partido de golf. Todo es histórico. Ante tales estupideces, López Velarde define a los falsos héroes actuales y recuerda de la patria: "De ella habíamos salido por inconsciencia, en viajes periféricos sin otro sentido, casi, que el del dinero. A la nacionalidad volvemos por amor... y por pobreza".

Las políticas de globalización actual, con el saqueo, los negocios sucios y los parches constitucionales para legalizarlos, junto con el remate del petróleo escriturado por demoniaco personaje, los traidores salen millonarios y con empleos en el extranjero, que no intentan retornar a la patria. Como el caso de un expresidente, dedicado a difundir las formas para vender el país a sus actuales patrones y compradores de México, o de otro que se autodesigna y califica como el gran democratizador, para ocultar el saqueo y pillerías cometidos por él y su familia mal habida. Con pluma hiriente los califica como:

"Hijos pródigos de una patria que ni siquiera sabemos definir, empezamos a observarla. Castellana y morisca, rayada de azteca, una vez que raspamos de su cuerpo las pinturas de olla de silicato, ofrece -digámoslo con una de esas locuciones pícaras de la vida airada- el café con leche de su piel".

Poeta sabio, Ramón López Velarde presagia: "El país se renueva ante los estragos y ante millones de pobladores que no tienen otros ejercicios que los de la animalidad. ¿Por virtud de qué fibras se operará esta adivinanza?".

"Bebiendo la atmósfera de su propio enigma, la nueva patria no cesa de solicitarnos con su voz ronca, pectoral. El descuido y la ira, los dos enemigos del amor, nada pueden ni intentan contra la pródiga. Únicamente quiere entusiasmo".

El país que inspiró este ensayo a López Velarde se pierde en las ambiciones económicas de los impulsores de la globalización y las teorías económicas que ponen los intereses extranjeros sobre los nacionales y, sin embargo, el poeta ofrece un bálsamo.

"Admite de comensales a los sinceros, con un solo grado de sinceridad. En los modales con que llena nuestra copa, no varía tanto que parezca descastada, ni tan poco que fatigue; siempre estamos con ella en los preliminares, a cualquier hora oficial o astronómica. No cometamos la atrocidad de poner sillas sobre la mesa". El asunto es que la barbarie neoliberal, el entreguismo demagógico y la estulticia de los gobernantes y legisladores actuales, no sólo ponen las sillas sobre la mesa. Se las roban con mantelería y cubiertos. Y, desde luego, con la mesa nacional.

"Novedad de la patria" forma parte de los textos de "El minutero", libro póstumo con poemas y ensayos de Ramón López Velarde, publicado en 1923, merced a los buenos oficios y trabajos de amigos y poetas de esa década que convivieron con el cantor de "La suave patria".

matalih@hotmail.com
 
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