Opinión / Columna
 
Corresponsal en Francia 
Carlos Siula 
Los indecisos y la crisis decidirán la elección legislativa alemana
Organización Editorial Mexicana
27 de septiembre de 2009

  París, Francia.- El voto de los indecisos, que representa 25 por ciento de los 62.2 millones de electores de Alemania, decidirá este domingo la batalla legislativa de la primera potencia económica de Europa para los próximos cuatro años.

Más de la mitad de los electores se pronunciará en función de la actual situación económica, según reveló una encuesta divulgada por la revista política Focus. La severa recesión que afecta a la cuarta potencia mundial provocará un retroceso de 5 por ciento del PIB, nivel sin precedentes desde 1945, y un dramático derrumbe de las exportaciones, principal factor de riqueza nacional, pues participa en la formación de 47 por ciento del PIB. Como resultado de la crisis, en agosto había 3.9 millones de personas sin empleo (8.3 por ciento de la población activa) y se estima que la desocupación llegará a 4 millones en 2010.

La elección se realizará en un marco de extrema tensión debido a las recientes amenazas de Al Qaeda. El grupo terrorista islamista advirtió en un video que Alemania tendrá un "brutal despertar" si elige un gobierno partidario del mantenimiento de las tropas en Afganistán. Berlín tiene 4 mil 200 soldados desplegados en aquel país en el marco de la misión de la OTAN.

En las últimas 48 horas se reforzó la seguridad en todos los edificios oficiales, aeropuertos y terminales de transporte. Policías con chalecos antibalas y portando ametralladoras patrullan por las calles. La presencia de efectivos armados contrasta con el habitual ambiente apacible de Berlín. La capital presentaba una atmósfera inquietante en un día en que los alemanes salieron a las calles para disfrutar de las temperaturas veraniegas.

En ese alarmante contexto, los grandes partidos multiplicaron sus esfuerzos para seducir a los apáticos, indiferentes, abúlicos y despolitizados con la esperanza de obtener los decimales que podrían decidir esta batalla de las urnas que se anuncia extremadamente reñida.

"Cada voto cuenta", proclamó Angela Merkel cuando cerró anoche su campaña en Berlín, pocas horas después de regresar de la cumbre del G20 en Pittsburgh. Durante su discurso, la canciller democristiana lanzó permanentes llamamientos a la movilización del electorado.

Su principal adversario, el candidato socialdemócrata Frank-Walter Steinmeier, también hizo esfuerzos para convencer a los indecisos de votar este domingo: "Levántense de sus sillones para impedir la formación de una coalición de centro-derecha y vayan a votar por el SPD", insistió en el último acto de su campaña en Dresde.

Otra incógnita de esa disputada batalla de las urnas es la actitud que adoptará la nueva generación de electores. Los jóvenes rechazan a los partidos tradicionales y depositan masivamente sus esperanzas en las nuevas formaciones, con frecuencia marginales.

El Partido Socialdemócrata (SPD), los liberaldemócratas (FDP ) y la alianza democristiana (CDU-CSU), sólo seducen a 8 por ciento de los jóvenes de 18 a 24 años, que en su mayoría nacieron después de la caída del Muro de Berlín, en 1989. El resto de esa franja demográfica, equivalente a 10 por ciento del electorado, es particularmente sensible al atractivo que ejerce una nebulosa de formaciones marginales que, por lo general, no están representadas en el Bundestag (Cámara baja del Parlamento) y tampoco tienen experiencia en el ejercicio del poder.

Ese abanico incluye desde los Verdes y otros movimientos ecologistas radicales hasta los pacifistas, pasando por Die Linke (la Izquierda) o el Partido Pirata, que centró su campaña en el rechazo de toda censura en internet.

El atractivo que ejerce esa constelación de minipartidos permite imaginar que el paisaje político alemán -durante años dominado por los tres grandes bloques tradicionales- podría fragmentarse cada vez más en el futuro.
 
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