Opinión / Columna
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Jaime Alcántara
¿Tenemos rumbo?
Organización Editorial Mexicana
7 de septiembre de 2009
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Mi solidaridad con el priísmo de Tabasco, por el artero asesinato de Pepe Fuentes y su familia.
A los suyos, valor para superar esta tragedia que los enluta, y aflige a los ciudadanos de bien.
Qué hemos hecho. Qué estamos pagando. Lugares de la geografía nacional donde jamás soñaron tener violencia, hoy es invivible. Los delitos (homicidios, secuestros) eran asuntos para la nota roja que a lo sumo ocupaban una página en los periódicos, al final. Así sabíamos de esas desviaciones del ser humano, que se aparta de los parámetros con los que estamos hechos. Poblaciones rurales que no entendían las fragilidades de las ciudades, hoy tienen adictos a todo tipo de drogas. Con qué pagarlas, digo yo. Si en esas comunidades, a veces, escasea hasta el alimento. ¿Entonces? entonces viene la otra delincuencia; aquella que aparece aparejada a lo anterior. Y es lógico, para comprar droga hay que tener con qué, más allá de lo necesario para el diario vivir.
Es cierto que, como todo mal moderno, buena parte ha llegado del "otro lado". Que al haber demanda tendría que salir la oferta. 55 millones de viciosos pululando por las calles de los Estados Unidos tendrían que empujar sus perniciosos requerimientos hasta los confines del planeta. Y esto es la tremenda realidad. El país más poderoso de la tierra, por lógica, tiene lo suficiente para comprar cualquier sicotrópico esté donde esté. Y esa puede ser una buena justificación. Pero eso no exime a quienes tienen la obligación de enfrentar a la delincuencia, porque es una responsabilidad inherente al cargo que juraron cumplir. Del 2000 para atrás veíamos a los narcos de lejos. Y lejos en todo. Se pueden contar mil historias. Que aquellos que tuvieron el poder negociaban, que se hacían omisos, que cualquier pretexto es bueno para la incompetencia, en fin. Lo único, al final, lo que importa es que hoy vemos un volumen de crímenes peor que si estuviéramos en Irak o en Afganistán, países que desgraciadamente están en guerra. Así que no tenemos por qué comparar la situación nacional con la de aquellos hermanos lejanos que han caído en la más terrible de las desgracias. Desde dictadores creyéndose enviados de Dios, hasta la plaga del petróleo. Sí, plaga, porque si no lo tuvieron quizá las ambiciosas compañías hubieran dejado en paz (bueno, relativamente) a esos países tan ricos y tan pobres a la vez.
El asunto que nos ocupa, en concreto, es que antier, lo que seguramente pasará como una nota más en este infame universo de la delincuencia, como un caso más, entraron a la casa de Pepe Fuentes, exRector de la Máxima Casa de Estudios de Tabasco y lo asesinaron a mansalva, junto con su esposa e hijos. Sí, sí sabemos que usted que nos dispensa su tiempo para leer, se asqueará sólo de imaginar tal atrocidad. Pero eso es lo que tenemos. El entorno, lo que pasa, es como si nos hubiera caído una de las plagas del apocalipsis. Porque esto no es normal. Vamos, ni siquiera deberían morir soldados y policías, aquellos que se preocupan y que empeñaron su vida en servir a las causas de la sociedad. Este tipo de acciones que corresponden a la más pura forma de la barbarie ha roto todos los estereotipos. Hemos visto familias enteras descuartizadas, decenas de ejecutados después de ser sujetos de tortura, descabezados. Bueno, ya hasta la delincuencia perdió el honor. Sí, así como se lee. En otros tiempos, con otros escenarios, en otros países donde las mafias habían sentado sus reales, tenían reglas. Igual de respeto a las formas, que a la familia, que a algunos valores.
Nos sentimos arrinconados, infelices, inseguros, temerosos, abatidos por tanto crimen. Y nos sentimos, también, impotentes, expectantes, confundidos por no saber si es verdad aquello que dicen que esta guerra (porque así lo ha declarado la autoridad) ya está perdida. Y en esta perspectiva, Fox, sí el irresponsable e inútil Fox, fue quien dejó que la delincuencia cundiera. ¿Que antes existía? Por supuesto, siempre ha habido quien le guste el dinero fácil. Salirse de las normas, de las leyes. Pero esto, esto va más allá de lo imaginable. Y, lo único que (impotente, asolado) me atrevo a preguntar es: ¿ya se fregó el país?
jaimealcantara2005@hotmail.com
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