Opinión / Columna
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Cultura a la mexicana
Napoleón Fillat
¡Sin nada qué perder!
El Sol de México
6 de septiembre de 2009
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Hoy, a tres años del gobierno del Presidente del empleo, los resultados son los esperados, la ineficacia en la ejecución del gasto, el fracaso de los programas sociales y la falta de políticas públicas a largo plazo, han cobrado la factura, hoy vivimos la peor crisis en 60 años y no sólo económica y financiera, sino de inseguridad, política y si continuamos por este camino, pronto será también una crisis social.
Aun con todas las críticas, el mensaje del presidente Felipe Calderón, fue un mensaje valiente, como lo hizo cuando su campaña no remontaba en el 2006, ya que no fue un monólogo frente a un espejo, sino él reconoció de manera implícita del fracaso de la primera mitad de su gobierno.
El presidente Calderón atribuye este fracaso, a factores externos, como la influenza AH1N1, la recesión mundial, y hasta el cambio climático, pero habría que ser objetivos y por lo menos agregar. El agotamiento de un modelo de crecimiento económico que desmanteló la infraestructura económica nacional y la corrupción e ineficiencia gubernamental. Eso sin nombrar que en la integración de su círculo más cercano, el presidente Felipe Calderón ha privilegiado la lealtad personal a costa de la capacidad o eficacia.
Al margen de este reconocimiento, las encuestas revelan que el sentimiento de desesperanza y desconfianza comienzan a ser las constantes, incluso ya se ha perdido la capacidad de asombro cuando el Gobierno federal, nos dice que en la primera mitad de 2009, sólo ha disminuido 12 puntos porcentuales el Producto Interno Bruto. Lo que significa que se perderán 750 mil empleos formales y el déficit en la generación de empleos durante el presente gobierno ascenderá a un millón 700 mil.
Aun con todos estos datos duros, el dispendio de recursos públicos en medios de comunicación para presumir los "logros", no se hizo esperar, creemos firmemente que el balance de estos tres años no debe resultar en una actitud autocomplaciente, si no que debería motivar una profunda reflexión en la que se valorara un cambio de rumbo.
Ahora es cuando, el señor Presidente no tiene nada que perder y sí mucho que ganar, ahora es cuando debe proponer de manera agresiva los cambios estructurales y no cejar en su empeñó, no debe aceptar reformas a medias, como dijo en otro tiempo un Secretario de Estado, debería ir por la enchilada completa.
El tiempo de este gobierno está por terminar, ya no le quedan tres años sino un año y meses, porque la adelantada carrera presidencial y la posibilidad de que el tricolor regrese al poder le quitaran todos los reflectores.
El Ejecutivo Federal debe trabajar aún más sus propuestas, ya que sólo apuntan a una intención, pero falta la "hoja de ruta" para llegar a los objetivos propuestos, es decir, en la oferta del Presidente hay más dudas que certezas; así por poner un ejemplo, cuando habla de cobertura universal de salud, de reformar el sector de telecomunicaciones y emprender una reforma política de fondo no sabemos a qué se refiere exactamente.
Llama la atención que de su decálogo, en el rubro de crimen organizado, eliminó la palabra "guerra" y la sustituyó por lucha, será acaso qué ya reconoció que perdió la "guerra" y que la simulación es lo que privó en la estrategia.
Las propuestas del presidente Calderón son correctas, pero a la luz de la crisis que nos agobia se antojan insuficientes; ahora es el tiempo de arriesgar y dar un golpe de timón, con valentía como ya lo hizo en alguna ocasión, debería recordar que el mayor riesgo que puede correr, es que no pase nada y que como en pactos anteriores como el Acuerdo Nacional para la Paz y la Justicia, que hace más de un año se anunció con bombo y platillo, terminó como letra muerta, nadie pudo y nadie se fue.
Como dice nuestra cultura a la mexicana.
El que no arriesga... no gana
Napoloenef@hotmail.com