Opinión / Columna
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Jaime Alcántara
Voluntad y práctica
Organización Editorial Mexicana
31 de agosto de 2009
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Para mejorar hay voluntad, lo vemos todos los días. Los promocionales, vulgo spots, no son otra cosa que el resumen de las buenas intenciones de quienes los lanzan al aire. Se publicita lo que se quiere vender, lo que se cree que puede "pegar". En cuanto a las declaraciones, por ejemplo, ayer la bancada panista de la Cámara de Diputados acordó bajarse el 10 por ciento de sus percepciones para ayudar en el combate a la crisis. Bien. Como podemos ver, por tentativas no paramos. El problema es que la política, la política tributaria, presupuestaria, de empleo, no es sólo buenos propósitos. Eso está para la religión, para la moral. En la vida mundana, material, lo que le importa a la gente es tener dinero en el bolsillo y, como consecuencia, alimentos en la alacena, gasolina en el carro, vestimenta/calzado, en el clóset o en el ropero. Lo demás, intenciones son. Claro que tener un gesto como el de los legisladores de la LXI no es malo, pero no es suficiente.
Alguna vez escribí una colaboración, en esta misma Casa Editorial, que titulé: Mea Culpa. Todo se derivó de una declaración de Fox, que decía "...los Diputados me pusieron el sueldo". Era cierto. En el tabulador para los Servidores Públicos, del Presupuesto de Egresos de la Federación venía asentado el ingreso del Presidente, similar al de un subsecretario de Estado. Al intervenir, quien esto narra, dije que eso era demagogia. Al Presidente de la República hay que pagarle bien (aún no conocía las "capacidades" de Vicente Fox). Propuse, incluso, que se le triplicara el estipendio, con una condicionante: queríamos ver resultados. Y los hemos visto, desgraciadamente. El asunto en concreto es que aquella ¿administración? lo único que hizo fue desperdiciar, entre otros males, los abultados recursos que le proveyó la Hacienda pública, como nunca nadie los había tenido. Y, esto tiene que ver con los proyectos de los que se habla, para eficientar los ingresos. Veamos. Se ha dicho que en tal sexenio la contratación de personal de alto nivel se hizo sin saber para qué podría servir. Lo único que guió tal atrocidad fue cumplirle a los cuates, a los compromisos de campaña. Un semanario de circulación nacional, como referencia, publicó que el aún incipiente Gobierno había duplicado el número de directores generales, entonces al mando de Santiago Creel. El aumento de subsecretarías fue descomunal. Quizá hubo algún asomo de racionalidad y se suspendió el crecimiento geométrico de tales dependencias. Ah, pero para lo mal hecho no hay obstáculos. A la taxativa, idearon crear coordinaciones generales (como la de Sojo) y unidades administrativas que no son más que subsecretarías camuflageadas con otras denominaciones. Peor aún, como las crearon independientes, más costosas salieron.
Con estos antecedentes, propongo una solución práctica. Si la Secretaría de la Reforma Agraria, por ejemplo, tiene dos Subsecretarías, que se elimine una y quede una. Si Gobernación tiene siete (sí, siete), hay que quitarle cuatro y que funcione como estaba al final de la administración priísta, en el año 2000. Con ello, hasta mejorará el servicio, no lo dude. Para qué, digo yo, querer eliminar dependencias que aún tienen mucho por hacer, como la de Reforma Agraria. Habría que hacer una evaluación, por mencionar alguna entidad, a la Secretaría de la Función Pública o la de Seguridad Pública, para saber si han cumplido su cometido. En todo caso la supresión de subsecretarías, coordinaciones, unidades, direcciones generales, direcciones adjuntas, podrían aportar más, mucho más que la propuesta (gracias, de todos modos) de la bancada panista para bajar sus gastos.
Sólo queda hacer un pequeño comparativo para saber de lo que estamos hablando. El Poder Legislativo, el vilipendiado Poder Legislativo, le cuesta a la nación, es decir a usted y a mí, menos del uno por ciento: el 0.35. Es la cantidad menor de los Poderes de la Unión, pero con mucho. Si se desmantela el aparato burocrático del Ejecutivo, pueden mandar a la calle a quienes no sirven y, de paso, ayudarle a la nación a que el gasto se gaste bien.
jaimealcantara2005@hotmail.com
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