Opinión / Columna
 
Rutilio Escandón 
Mercado interno, ¿un instrumento desperdiciado?
Organización Editorial Mexicana
23 de junio de 2009

  Continuando en la dirección que hemos mantenido en las últimas semanas, donde hemos argumentado la necesidad de un Estado participativo que promueva la equidad, la democracia y el desarrollo social con justicia distributiva, el día de hoy comenzaremos a analizar los sectores que por su alto impacto social (aprovechan y benefician al capital humano) deben reactivarse para contribuir a la generación de empleo, la redistribución del ingreso, el crecimiento económico y el desarrollo integral de la nación.

Comenzaremos por mencionar que si la intención de forjar cimientos vigorosos para el soporte de un crecimiento y un desarrollo social perdurable o sostenido es autentica, debemos en definitiva voltear hacia dentro. Que quede claro, con esto no sugerimos aislarnos del mundo globalizado, eso sería sencillamente una necedad; nos referimos a la necesidad de fortalecer nuestro mercado interno y nuestra capacidad productiva interior para lograr ser más competitivos, a la vez de menos vulnerables ante los sucesos externos. Y es que digan lo que se digan los gobiernos de centro y derecha, desde que se ejecutó la indiscriminada apertura comercial sin la planeación ni los resguardos adecuados, nuestra economía se ha mostrado notablemente endeble ante el oleaje internacional, problema que no se ha reconocido ni con los gobiernos del PRI ni con los del PAN.

De esta forma, prácticamente nos hemos convertido en una veleta que se rige por los tempestuosos vientos del libre comercio internacional, que en nuestro país ha tenido como repercusión principal las recurrentes crisis económicas que nos han sumido en el estancamiento, en el consumo ocioso de valioso tiempo (casi treinta años) y en el desperdicio de valiosos recursos como el bono demográfico, difíciles situaciones de las que, al parecer, no se aprende nada, ya que se repiten una y otra vez, dejándonos siempre en la indefensión y sin otra salida que la de recurrir a los créditos internacionales para sortear el vendaval y recuperar la confianza de los mercados. ¡Ah! Eso sí, estas crisis nos ponen los pies en el piso, siempre quedamos en la posición de país emergente, sin dar el estirón para ser un país desarrollado.

Por el contrario, los países que optaron en su momento por dar prioridad al fortalecimiento de su mercado interno y su capacidad productiva interna han evidenciado un despegue económico que los ha colocado ya en el primer mundo. Hablamos de países como los mismos Estados Unidos, algunos europeos, Japón y, por supuesto, más recientemente China (que hasta hace tres décadas tenía un nivel de crecimiento y desarrollo similar al nuestro).

Por ello, pensamos que para aspirar a un desarrollo integral y sostenido es necesario cambiar la ineficaz política de tener como prioridad la promoción de la inversión externa en nuestro territorio, para impulsar una estrategia que ponga en primer lugar la reactivación de los sectores internos intensivos en capital humano o que auxilien a elevar su calificación, sectores que, por cierto, para nadie son un secreto; por el contrario, son por todos conocidos y son muy lucrativos en tiempos de campaña electoral, pero -desafortunadamente- hasta hoy (a pesar de los grandes planes anticrisis que se han anunciado) no han mostrado avance alguno. Hablamos de sectores como la educación, la ciencia, la tecnología, en lo que respecta al capital humano calificado y las industrias de punta, y, por supuesto, al campo, las Mipymes, la infraestructura de alto impacto social y la promoción de cadenas productivas de capital nacional en lo referente sectores intensivos en capital humano, temas que abordaremos en sucesivas colaboraciones.

rescandonc@prdleg.diputados.gob.mx
 
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