Opinión / Columna
 
Javier Zenteno Barrios 
¿Más impuestos?
Organización Editorial Mexicana
24 de mayo de 2009

  México está entrampado en medio de una crisis que anuncia nuevos obstáculos y problemas, que además de impedir el desarrollo también provocan pérdida de empleos, pobreza y marginación.

No es poca cosa la simultaneidad de los problemas económicos, de seguridad y de salud públicas que estamos padeciendo; sin embargo, al igual que la mayoría de los mexicanos pienso que México es más grande que sus problemas y que habremos de salir avantes. No obstante, para ello debemos dimensionar la magnitud del problema, y la apremiante necesidad de implantar soluciones para el mediano y largo plazos.

En el frente económico, se ha expresado que una muestra de la agudización de la recesión global en la economía mexicana es la caída de la producción industrial en un porcentaje de 9.95 por ciento, como consecuencia de los retrocesos en los sectores industriales, particularmente el manufacturero y el de la construcción. Esta información ha dado la pauta a diversos analistas económicos para sostener que la crisis que vivimos está igualando en indicadores a la del 95.

Desafortunadamente, la situación promete mantenerse e incluso profundizarse hasta en tanto no se reactive la economía americana. Si bien macroeconómicamente estamos mejor que hace 13 años, y que las causas que originaron la crisis se encuentran en el exterior, no podemos soslayar nuestras debilidades, como lo es la alta dependencia de nuestro presupuesto al ingreso petrolero y las deficiencias en el sistema fiscal con su consecuente bajo índice de recaudación.

El ingreso petrolero representó el año pasado el 8.7 por ciento del PIB y el 36.9 por ciento de los ingresos presupuestales; sin embargo, los pronósticos para este año son proporcionalmente desalentadores como consecuencia del declive de nuestra producción. Poco más de 750 mil barriles diarios de caída en la producción petrolera, sumada al bajo nivel de los precios del crudo en comparación con los del año pasado, nos permiten ponderar la disminución significativa en los ingresos fiscales.

No resentimos en toda su dimensión la caída en la producción y en los precios, por la atinada previsión de las autoridades federales de tomar una cobertura de riesgos en los precios petroleros. Esta operación ha implicado un ingreso adicional que cubre la diferencia entre el precio del mercado y el de la cobertura, sin embargo, la protección se extinguirá al final del año. De continuar la situación en 2010 como se encuentra ahora, será de pronóstico reservado el impacto de la disminución de la plataforma petrolera, cuyo repunte se espera hasta el 2011.

Otra gran vulnerabilidad es nuestro sistema recaudatorio. Mientras en países desarrollados la recaudación asciende hasta el 25 por ciento del PIB, en México apenas llegamos al 11 por ciento, con la agravante de que mantenemos un sistema complejo y complicado; difícil de cumplir; a veces poco inteligible; que exige esfuerzos extraordinarios e incluso especializados, y además poco equitativo, pues existe una amplia proporción de personas que ni siquiera contribuyen el mínimo, no obstante estar obligados a ello.

Necesitamos recursos para atender las múltiples necesidades presentes y futuras, especialmente para generar las condiciones de educación e infraestructura para el desarrollo y al mismo tiempo para sostener una política social que combata la marginación y la extrema pobreza, y que promueva la generación de empleos para los jóvenes que se encuentran en la base de la pirámide poblacional y muy pronto lo demandarán.

Esto sólo se logrará en la medida que el Estado incremente su capacidad de inversión, a través de una reforma fiscal como la que se discutió en la pasada Convención Nacional Hacendaria.

No se trata sólo de aumentar los impuestos a quienes ya pagan, más bien de buscar una mejor proporcionalidad y equidad; de generalizar la imposición fiscal mediante la eliminación de los regímenes especiales que no han cumplido con su propósitos; de ampliar el número de contribuyentes y el objeto de impuestos; de combatir las grandes elusiones y evasiones, y de hacer más accesible el cumplimiento de las obligaciones.

fjzentenob@hotmail.com
 
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