Opinión / Columna
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Enviado Especial
Alexis Grivas
Tarantino, sólo un símbolo
Organización Editorial Mexicana
21 de mayo de 2009
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Cannes, Francia.- El regreso de Quentin Tarantino a la competición de Cannes, donde el realizador se llevó en 1994 la Palma de Oro, se acompañó el día de ayer durante el estreno de su filme, Bastardos sin Gloria, de una masiva movilización de los medios y de los fans, ya que el caso Tarantino tiene más que ver con un símbolo que con un realizador cinematográfico: cinéfilo empedernido, profundo conocedor y, a la vez, hábil plagiario de los clásicos del cine negro norteamericano.
El gringo ha demostrado a lo largo de sus películas ser un experto manejador de un público joven -el que en la actualidad representa la mayoría de los asistentes a las salas-, proponiéndole temáticas donde el espectacular de la realización -sangre, violencia- se ofrece en un atractivo paquete, donde todo, o casi todo, reside en la llamativa manera en que se presenta el producto.
Lo que por su lado poco, prácticamente nada, tiene que ver con el arte cinematográfico, aparentándose más a una palomilla audiovisual que se adquiere, se consume y después se olvida. Y esto hasta el próximo paquete de palomillas y así va... ya que este tipo de producto genera, al igual que las drogas, adicción al consumidor.
Cada vez que haya un nuevo Tarantino, la respuesta será igual de frenética, histérica, excesiva, al inverso del contenido, inexistente, infantil, ridículo.
Bastardos, inspirada de otra película del mismo título rodada en 1978 por el italiano Enzo Castellari, es todo esto y más: la ficticia historia de un grupo de soldados estadunidenses, quienes en una misión de guerrilla por detrás de las líneas enemigas en Francia durante la ocupación alemana, logra acabar con toda la cúpula nazi, Hitler incluido, y ¡poner un termino a la guerra!
Lo ficticio del caso no molestaría, al fin y al cabo la ficción se puede permitir no apegarse a la realidad si los personajes y la situaciones eran consecuentes en el contexto de lo narrado. Lo que sucede es que todo suena falso, como si los caracteres fueran inspirados de unos dibujos animados, donde la convención permite todo tipo de excesos y de libertades. Más que esto, Tarantino logra llevarse a cuesta todos los implicados: alemanes y judíos, victimarios y víctimas serían legitimados de denunciar, si es que alguien se ocupa de disecar de manera analítica este bodrio que ni esto merece, la manera expeditiva, pueril y desdeñable con la que el gringo en cuestión enfrenta esta historia.
Lamentable, además de representativo, de lo que se vende, se pide, se consume hoy día. De nueva vez se comprueba que el cine de Tarantino es el "junk food" de la dieta cinematográfica de nuestros tiempos.
La presencia además en el festival de Brad Pitt, protagonista de Bastardos, contribuyó grandemente al frenesí de los medios y del público.
* Resnais, efecto de respiro
La segunda película en competición, Hierbas Enloquecidas, del gran maestro del cine francés, el octogenario Alain Resnais, tuvo un efecto de respiro, una bocanada de aire fresco frente a la barbarie tarantinesca...
Resnais, a través de un estilo ligero, casi diáfano, cuenta, apoyado en gran parte a monólogos de su personaje principal, el caso de un hombre de edad madura que siente una creciente atracción por una mujer a la que conoce al buscarla para regresarle sus documentos personales que un ladrón se llevó junto con su bolso durante un atraco callejero.
El filme resulta ser, a la vez, un divertimento directamente ligado al estilo del clásico dramaturgo francés Marivaux y un homenaje a actitudes y sentimientos que parecen pertenecer de manera irremediable a un pasado lejano.
Aquí no hubo estrellas: Resnais opone a Brad Pitt sus excelentes actores preferidos, Sabine Azema y Andre Dussollier.
Eso sí, Brad Pitt no estuvo solo aquí: Cannes, a cuatro días de su cierre, contó, entre otros, nada menos que con Jim Carrey y Bill Clinton. Carrey llegó a la Quincena de Realizadores para defender la comedia Te Quiero Phillip Norris, de Glenn Ficarra y John Regua, donde interviene al lado de Ewan McGregor, mientras que Clinton estará presente en la tradicional gala de Cinema contra el SIDA, que se lleva a cabo en todos los grandes festivales con la intención de recolectar fondos para la campaña contra esta enfermedad.
México figuró por su lado de varias maneras en el festival: La caricatura principal del diario Film Francais muestra un espectador que se las ingenia para encontrar lugar en una sala, vestido con una camiseta donde se puede leer "I Love México" y llevando una mascarilla en la boca: los asientos se vacían en su alrededor mientras que el resto de los asistentes salen corriendo.
* Regresa Jodorowsky
Por otro lado, en el diario Variety aparece una favorable crítica de Daniel y Ana, donde, entre otros, la redactora Leslie Felperin califica el filme de "drama austero y controlado".
Escogemos, además, entre las muchas noticias que aparecen diariamente aquí respecto a películas que se preparan para rodarse aquella relativa a Alejandro Jodorowsky, el emblemático realizador y autor argentino, quien marcó, a través de su género de cine y "arte pánico", el ambiente artístico de México, país donde residió en los años 60, dejando testimonio de su excepcional talento en películas como El Topo, La Montaña Sagrada y Fando y Lis, fotografiadas por el excelente cinefotógrafo mexicano Rafael Corkidi.
Screen International, el otro diario industrial que se publica aquí a lo largo del festival, anuncia que Jodorowsky, radicado desde hace mucho en París, regresa a sus 80 años a la realización con King Shot, producido nada menos que por el emblemático realizador norteamericano David Lynch a través de su compañía Absurda, que manejará además las ventas mundiales.
Coproducido por Laszlo Kantor, del estudio húngaro Budapest Filmstudio, el rodaje del filme, con un presupuesto de 7.5 millones de dólares, está previsto para octubre próximo en España con Nick Nolte y Asia Argento encabezando el reparto. El famoso cine fotógrafo Vilmos Zsigmond (E.T. - Encuentros Cercanos del Tercer Tipo, de Steven Spielberg) estará por detrás de la cámara.