Opinión / Columna
 
Enviado Especial  
Alexis Grivas 
Presenta Pedro Almodóvar su nuevo filme, con todo y peripecias amorosas
Organización Editorial Mexicana
20 de mayo de 2009

  Cannes, Francia.- ¿Sería que a la figura más prominente del cine español se le han acabado los cartuchos por repetir de película en película la misma estructura del melodrama con las variaciones del caso propio en cada nuevo filme?

No lo sé, pero el estimado y muy querido Pedro Almodóvar, el mismo de excelentes películas como Todo Sobre mi Madre (premio del Jurado en Cannes 1999, Óscar a la Mejor Película Extranjera) y Volver (premio de Guión, Cannes 2006), no convence con su último filme Abrazos Rotos, que con la actuación de su actriz favorita, Penélope Cruz, presente este año en La Croisette, se estrenó ayer aquí en competición.

El tono es, por supuesto, de melodrama y esta vez la historia se desarrolla en el medio cinematográfico -un filme dentro del filme-, ya que el personaje principal es un guionista-director vuelto ciego a raíz de un accidente y cuyas peripecias amorosas con la protagonista de una de sus películas, ella por su lado amante de un rico empresario, seguimos en flash back mezclados con el presente a lo largo de las dos horas y media de duración de la cinta.

Cosa rara en Almodóvar, pero la historia no logra involucrar al espectador.

Falta la emoción, a la vez que la "estructura" del filme se vuelve transparente, uno puede ver los hilos que conducen las acciones y enredan las situaciones, faltando la magia y aquella aura habitual tan distinta y preciosa, puntos de referencia del realizador manchego.

Este melodrama barroco resulta relleno de simbolismos y de referencias a través de las cuales Almodóvar hace guiños de ojo homenajeando a algunos de sus maestros cinematográficos, entre los cuales Vincente Minnelli, Alfred Hitchcock y Roberto Rosellini, de quien una escena de Viaje en Italia está incluida en la película.

La decepción resulta tanto más grande, ya que se anticipaba que Abrazos Rotos sería uno de los platos fuertes del certamen, con el que Almodóvar podría finalmente obtener la Palma de Oro, el premio que le hace falta en su abultada lista de más de 50 premios internacionales.

* Italia tampoco

Tampoco podríamos decir que fuimos regalados con la segunda película en competición del día, la producción italiana Vincere, donde el veterano Marco Bellocchio intenta, a través de una parcial reconstitución de época, componer el retrato y la trágica vida y destino de Ida Dalser, esposa de Mussolini, con quien tuvo un hijo, Benito Albino, durante los inicios del siglo XX, cuando Mussolini militaba en las filas del partido socialista. Al adoptar posteriormente la ideología fascista, el que fue igualmente conocido como Duce abandonó a Ida y su hijo sin que los esfuerzos de ella para probar la legitimidad de sus lazos con Mussolini tuvieran éxito: ella fue internada en un manicomio, su hijo adolescente en un asilo y ambos murieron muy jóvenes, a la vez que el Duce accedía al poder dictatorial que se le conoce, a la que siguió su estrepitosa caída y fusilamiento a manos de los partisanos italianos.

El aporte y el significado de la película puede valorarse a un nivel de reivindicación y de homenaje por parte de Bellocchio hacia la lucha de una mujer, de las mujeres más bien, para reivindicar sus derechos frente a una sociedad que era y aún es dominada por y estructurada para los representantes del sexo masculino. Para esto bastaría un documental y no esta laboriosa y larga reconstrucción ficticia por parte de Bellocchio. De hecho, hubo un excelente documental que trataba del caso Ida Dalser, presentado hace un par de años en el FIPA de Biarritz, dirigido por el exjefe de la Quincena de Realizadores, el emblemático Pierre Henri Delleau.

Valiéndose de la referencia, anotaremos que entre las pequeñas joyas que nos reservó la Quincena este año, último de su director actual, Olivier Pere, quien pasa a dirigir el Festival de Locarno, fueron dos primeras películas tratando temas palestinos: la excelente Ajami, del palestino Scandar Copti y del israelita Yaron Shani, y Amreeka, de la norteamericana de origen palestino-jordano Cherien Dabis, que ofrecen una verídica y a la vez emocionante imagen de la situación que impera en los territorios ocupados, como en Israel mismo, para aquellos árabes que allá trabajan o que tienen la doble nacionalidad y en el extranjero, donde los palestinos que emigran en búsqueda de mejores condiciones de vida tienen que enfrentarse al estigma del terrorismo musulmán.

* Cine francófono-canadiense

Una tercera película, Jaffa, presentada en la sección oficial Una Cierta Mirada, dirigida por la israelita Keren Yedaya, ganadora aquí mismo en 2004 del prestigioso premio Cámara de Oro para su primer filme Mi Tesoro, aportó también aunque con menos éxito su testimonio sobre estos mismos temas.

La Quincena fue, por otro lado, el escenario donde se pudo verificar un nuevo empuje en el cine francófono-canadiense a través de los filmes: Politécnico, donde Dennis Villeneuve recrea la masacre de unas 20 estudiantes en la escuela politécnica de Montreal en diciembre de 1898 a manos de un estudiante perturbado y misógino, y Maté a mi Madre, donde el debutante Xavier Dolan, quien cuenta con apenas 19 años, expone los problemas que un adolescente estudiante de su edad tiene con sí mismo y en la relación con su madre.

El día concluyó en una nota más ligera y algo más agradable que de la manera en que se inició con las películas en competición.

Sirvió para esto el estreno en la sección Una Cierta Mirada, de la película rumana de episodios Cuentos de la Época de Oro, producida por Cristian Mungiu.

Mungiu, el director de Cuatro Meses, Tres Semanas y dos Días (Palma de Oro de Cannes 2007), y otros cuatro realizadores nos ofrecen unos cortos donde de nueva vez exponen, a través de un estilo a la vez negro y humorista, varios de los avatares de la época socialista de Rumania.

Además, los hermanos Luc y Jean-Pierre Dardenne, los realizadores belgas ganadores por dos veces de la Palma de Oro, ofrecieron la tradicional Clase Maestra de Cine, cumpliendo con una tradición en este festival, donde año tras año destacados cineastas de todas las disciplinas ofrecen una larga plática sobre el arte de cine y de su manera propia de desarrollarse en esto.
 
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