Opinión
Todo lo Bueno
Edmundo Domínguez Aragonés
Canaán y la reina de la Tierra Prometida

Organización Editorial Mexicana
12 de mayo de 2009

Moisés subió "de los llanos de Moab al monte Nebo, a la cima del Pasga" y desde las alturas contempló la tierra que su pueblo iba a ocupar, y allí murió a la edad de 120 años, sin haber entrado en La Tierra Prometida de Canaán, que Dios dispuso para los israelitas cuando los sacó de "su aflicción en Egipto".

Según La Biblia el origen de los pueblos que habitaban en Canaán, al advenimiento de los hebreos, data de unos tres mil años antes de Cristo y descendían de los hijos de Cam.

No hay fundamento histórico, ni filosófico ni científico, hasta ahora, para contradecir el origen de estas etnias cananeas.

Según la mayoría de los historiadores que han escrito sobre los fenicios y los orígenes de los cananeos y de opiniones recientes, se ha llegado a la conclusión de que los cananeos no fueron los primeros pobladores de lo que hoy se conoce como Palestina, sino que se establecieron en ella cuando ya la ocupaban otras razas, al venir directamente del golfo Pérsico o de la región del Éufrates donde ya existía el Imperio cusita que dominó en la Caldea y Susiana.

Cuando los hebreos llegaron a la Tierra Prometida, según narra La Biblia, tuvo que aplazarse su entrada. Muy cerca ya de su destino, Yavé dijo a Moisés que enviara a cada uno de los jefes de cada tribu a explorar la tierra que iban a invadir.

Durante 40 días los exploradores incursionaron en Canaán, y al regresar informaron que la tierra era exactamente como se les había prometido: "Mana leche y miel", dijeron, y mostraron un racimo de uvas que habían cortado cerca de Hebrón, "tan pesado que entre dos hombres tuvieron que transportarlos".

También informaron que la tierra estaba ocupada y completamente fortificada: "La tierra explorada devora a sus habitantes. Los hombres que hemos visto son de gran estatura y ante ellos parecíamos langostas, y esa impresión también tenían ellos".

Cuando los israelitas se apoderaron de la tierra de los cananeos, tenían éstos su territorio dividido en 30 reinos. El país estaba poblado por ciudades fuertes: Hi, Jericó, Jerusalén, y más, y cada ciudad estaba gobernada por un rey, de manera que el país no estaba constituido en unidad nacional, llegando a 30 los reyes que Josué venció al apoderarse de la tierra cananea.

Uno de estos 30 reyes era una mujer, esto ha descubierto un equipo de arqueólogos israelíes bajo la guía de Shlomo Bunimovitz y Zvi Lerderman, de la Universidad de Tel Aviv.

Así, en estos Soles, los científicos responsables de la excavación al oeste de Jerusalén, en la región de Best Shmesh, descubrieron en 2008 una representación de la realeza con rasgos femeninos, evocando que en el antiguo Canaán, antes de ser conquistado por Josué y los suyos, hubo una Reina, al contrario de lo que aparece en el texto bíblico donde sólo se mencionan reyes.

Se trata de una placa de cerámica donde se ve dibujada una figura real. El peinado del personaje y las flores de loto en sus manos "sugieren que es una mujer que habría reinado hacia mil 350 años antes de Cristo", informaron a los medios Shlomo y Zvi.

Según ellos, "podría representar la dueña de la leona, una misteriosa mujer que reinó en Canaán, bajo dominio egipcio y antes de la conquista de Josué".

En el lugar de las excavaciones se encuentran vestigios de una importante ciudad caneana de mil 500 habitantes, que fue destruida por los conquistadores israelitas.

En La Biblia se detallan las hazañas de Josué: el derrumbe de las murallas de Jericó con los toques de trompeta y detener el Sol y la Luna para que el Acto de Dios "hiciera caer sobre Gabaón, una tremenda granizada sobre el enemigo", pero en ninguna parte se señala que entre los reyes derrotados hubiese una Reina.

Como se reconoce, los autores de La Biblia son misóginos, y no iban a distinguir entre 30 reyes a una dama. Esto es lo insólito.
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