Opinión
Derecho Familiar
Julián Güitrón Fuentevilla
Situación actual del divorcio en el Código Civil del Distrito Federal

Organización Editorial Mexicana
8 de febrero de 2009

(Tercera y última parte)

SÍNTESIS

En las dos entregas anteriores nos referimos ampliamente a los considerandos del decreto que modificó la sistemática del divorcio del Código Civil vigente en el Distrito Federal, así como a los artículos que se reformaron, derogaron y adicionaron tanto de la legislación adjetiva cuanto de la sustantiva. En este artículo, nos referiremos como última parte de este estudio al texto de los preceptos que desaparecieron, para que nuestros distinguidos lectores tengan una visión íntegra, completa, panorámica de cómo era el divorcio y lo que hoy, para desgracia de las familias mexicanas del Distrito Federal está en vigor en la materia.

ARTÍCULO 273 DEL CÓDIGO CIVIL PARA EL DISTRITO FEDERAL

Éste regulaba el divorcio por mutuo consentimiento judicial y los requisitos del convenio correspondiente. En este precepto se había establecido el divorcio por mutuo consentimiento, es decir, acudir ante el juez ambos cónyuges y divorciarse de común acuerdo, satisfaciendo los requisitos de un convenio en el que tenían que determinar, si había hijos, quién tendría la custodia, cómo se atendería la acción de los alimentos, quién viviría en el hogar, cómo se administrarían los bienes y cómo se ejercería la guarda y custodia compartidas, a través de las visitas, etc.

DIVORCIO QUE NO VIOLABA GARANTÍAS CONSTITUCIONALES

Éste era en realidad un divorcio que no violaba una garantía, que permitía, si ese era el acuerdo de ambos cónyuges, que el divorcio se pudiera disolver, garantizando todo lo que la familia requiere, los hijos e incluso el reparto de los bienes, y no como ahora ha quedado que, simplemente, el legislador para ajustarse a sus designios, a sus propósitos, derogó el artículo 273 para que no haya ninguna posibilidad para quien quiera divorciarse por su voluntad, expresada por ambos, de que se pueda hacer en el mutuo consentimiento ante el juez; ha quedado ahora este absurdo de solicitarlo unilateralmente y pretender darle todos los efectos jurídicos, violando como ya lo hemos reiterado, las garantías constitucionales del 14 y 16 del otro cónyuge.

ARTÍCULO 275 DEL CÓDIGO CIVIL PARA EL DISTRITO FEDERAL

Este artículo se refería a la separación provisional y al aseguramiento de los alimentos, pero al no haber la manera de que se separen los cónyuges provisionalmente, sobre todo mientras se decrete el divorcio voluntario, el juez ya no puede dictar ningunas medidas respecto a los alimentos, respecto a los hijos y tampoco mencionar el convenio porque ya no existe el divorcio por mutuo consentimiento judicial y entonces, éste es otro golpe artero contra la familia y contra los propios cónyuges, que si bien no querían ventilar o manejar sus cuestiones estrictamente personales, lo podían hacer a través de este tipo de divorcio, que en el mismo caso se estaba cometiendo el fraude a la ley al encubrir la verdadera razón de por qué era la ruptura conyugal.

ARTÍCULO 276 DEL CÓDIGO CIVIL PARA EL DISTRITO FEDERAL

Hoy nos encontramos con la novedad de que no puede haber reconciliación de los cónyuges, porque el precepto que la regulaba ha quedado derogado; en el pasado, este artículo decía que quienes hubieran solicitado el divorcio por mutuo consentimiento podrían reunirse cuando quisieran, siempre y cuando no se hubiera decretado el divorcio y que además se tenía que esperar un año para volver a pedir ese divorcio por mutuo consentimiento.

EL LEGISLADOR DEL DISTRITO FEDERAL ATENTA CONTRA LA FAMILIA

¿Qué ha hecho el legislador? Acomodar, derogar, reformar y adicionar preceptos, que desde el ángulo que se vea atenta contra la familia, contra los hijos, contra los cónyuges y obviamente contra la sociedad y el propio Estado, porque habría que ver qué efectos se están produciendo, si en realidad esto ha sido como una panacea, han acudido por cientos o por miles las parejas para divorciarse para acogerse a esto o simplemente se benefició a alguien en especial o a un sector determinado.

ARTÍCULO 278 DEL CÓDIGO CIVIL PARA EL DISTRITO FEDERAL

En este precepto se facultaba al cónyuge, que presuntamente no era culpable, a tener determinadas prerrogativas. El precepto que hacía referencia al divorcio necesario, se decía que sólo podía demandarlo quien no hubiere dado causa a él. Se señalaba que debía hacerse en un plazo de, por ejemplo, seis meses, de cuando se tuviera conocimiento de los hechos y, en otros supuestos, se daban dos años para que se pudieran invocar los mismos; es decir, aquellas causales, más de cuarenta que consignaba el artículo 267 del Código Civil para el Distrito Federal.

VIOLACIÓN FLAGRANTE DE GARANTÍAS CONSTITUCIONALES

En este caso, quienes realizaron el proyecto tenían la firme intención de que no quedara un resquicio de respeto ni de vocación hacia las garantías constitucionales, sino más bien, dar todas las facilidades para que esa solicitud proceda y todo esto, como las facultades al cónyuge presuntamente no culpable, desaparecieron porque así lo consideró la Asamblea Legislativa del Distrito Federal.

ARTÍCULO 281 DEL CÓDIGO CIVIL PARA EL DISTRITO FEDERAL

En este artículo se regulaba la posibilidad del perdón, se decía que el presunto inocente podía perdonar al presunto culpable, pero como ya no existe el divorcio necesario, esta norma resulta obsoleta, ya que en ésta se decía que antes de que se pronuncie la sentencia que ponga fin a ese litigio, puede, quien no dio causa al divorcio, quien lo demandó, otorgar a su consorte el perdón respectivo y decía que no se podía invocar nuevamente el divorcio por las mismas razones del juicio anterior, pero sí por otras nuevas o por hechos diferentes que puedan en un momento dado ser causal suficiente para el divorcio.

JUICIOS ORALES EN DERECHO FAMILIAR PODRÍAN SER LA SOLUCIÓN A LA TARDANZA

Lo que se pretendía con la antigua legislación, y así funcionó desde que se copió del Código Napoleón de 1804, y la repetición que han hecho los distintos Códigos Civiles de México que lo han venido repitiendo, fue el Código Civil del 2000 que se refirió a estas causales y que así había funcionado; si bien ha habido quejas o en los considerando se dice que los divorcios se han hecho muy largos, que han lastimado a los participan en él y hay muchos problemas y chicanas legales, ahí el legislador, si tiene éste detectado, debería modificar las leyes para que los procedimientos fueran más ágiles, por ejemplo, por qué no pensar en establecer los juicios orales en materia familiar y quitar toda esta serie de obstáculos procesales que estamos conscientes dilatan el juicio, pero el propio órgano legislativo es quien debía de proponer este tipo de leyes para solucionar los conflictos.

ARTÍCULO 284 DEL CÓDIGO CIVIL PARA EL DISTRITO FEDERAL. DESAPARECIERON LAS FACULTADES DISCRECIONALES DEL JUEZ FAMILIAR

En este precepto se regulaban las facultades discrecionales del Juez Familiar, que eran tan importantes para que actuara dentro de los conflictos de Derecho Familiar. El precepto derogado decía que este juez, antes de proveer definitivamente sobre la patria potestad o la tutela de los hijos menores o incapaces, podía acordar, si se lo solicitaban los menores, sus abuelos, hermanos, tíos, primos o el propio Ministerio Público, cualquier medida que fuera necesaria para el desarrollo de los hijos menores o incapaces. Esta norma ha desaparecido y obviamente esto provoca una laguna en la ley.

ARTÍCULO 286 DEL CÓDIGO CIVIL PARA EL DISTRITO FEDERAL. DESAPARECIERON EL CÓNYUGE CULPABLE Y EL DIVORCIO NECESARIO

También desapareció el que sancionaba al cónyuge culpable, ya que al no haber divorcio necesario, no hay cónyuge culpable, no hay consecuencias jurídicas y ahora simplemente queda en una solicitud y después de un año, veinte, treinta o cincuenta años de matrimonio, metafóricamente se dice que te vaya bien y resuelve tus problemas como puedas, ya que la ley desde nuestro personal punto de vista, ha dejado desprotegidos a los cónyuges, a los hijos y a la familia.

ATAQUE GRAVE CONTRA LA FAMILIA

Este artículo derogado decía que el cónyuge que hubiere ocasionado el divorcio debía perder lo que se le hubiera dado o prometido, por su consorte o por otra persona en consideración al matrimonio que, además, el inocente conservaría lo recibido y podría reclamar lo pactado en su provecho. Ya no hay norma, no hay hipótesis legal, esto ya no es posible, porque estamos en presencia de esta relación jurídica que se llama divorcio exprés, espurio "fast track" o como usted quiera llamarlo. Sea como fuere, es un ataque grave contra la familia.

ARTÍCULO 289 BIS DEL CÓDIGO CIVIL

Este artículo, que se convirtió en la fracción VI de la nueva regulación del 267, decía que se facultaba a los cónyuges para demandar una indemnización económica, que la Suprema Corte ha corregido diciendo que es una compensación. En este sentido, al hablarse del divorcio necesario y la demanda, se facultaba al otro para demandar una indemnización de hasta el 50 por ciento del valor de los bienes que hubiera adquirido durante el matrimonio y se ponían como requisitos que debían estar casados bajo el régimen de separación de bienes, que se hubiera dedicado el demandante en ese lapso preponderantemente al desempeño del trabajo en el hogar y, en su caso, al cuidado de los hijos y que durante el matrimonio, el demandante no hubiera adquirido bienes propios, o si los adquirió, fueran menores al otro cónyuge y se facultaba al juez a que éste al resolver otorgaba esa indemnización.

NUEVO DIVORCIO POR REPUDIO

Por supuesto, al ya no haber causales de divorcio necesario y plantearse sólo por solicitud, que finalmente, como ya lo dijimos antes, viene a ser un repudio, no hay causa, es simplemente porque hueles mal, porque ya me caíste peor o simplemente porque ya no quiero estar casado y se acaba el matrimonio, la familia, los hijos y todo lo demás. Por ello nuestra crítica acerba al modo en que se ha atacado tan duramente a la familia.

FALLAS EN EL PROCEDIMIENTO

En cuanto a los procedimientos, también hay que destacar lo que hizo el legislador, ya que en esta materia se le ocurrió derogar los artículos 674 al 682 que regulaban el divorcio por mutuo consentimiento judicial.

SENTENCIA INAPELABLE DE PRIMERA INSTANCIA, BURLA Y ATAQUE CONTRA LA FAMILIA

En referencia a los artículos reformados, todo apunta hacia consolidar esta resolución del divorcio por solicitud y en el mismo sentido fueron los que se adicionaron, especialmente en el Código de Procedimientos Civiles que fue el 272-B y el 685 Bis, éste último al que ya nos hemos referido en cuanto a que la decisión del juez, la sentencia que dicte, será inapelable, por lo que ésta no pasará a segunda instancia y sólo quedaría, en su caso, el amparo directo.

ARTÍCULO TERCERO TRANSITORIO DEL DECRETO EN CUESTIÓN

Por lo que hace a los juicios de divorcio en trámite, será potestativo para cualquiera de las partes acogerse a las reformas establecidas en el presente decreto y, en su caso, seguirán rigiéndose con las disposiciones vigentes anteriores a la publicación del presente decreto hasta en tanto hayan concluido en su totalidad.

ABERRACIÓN DEL ARTÍCULO TRANSCRITO

Si la reforma fue mala, el tercero transitorio fue peor. Imagínense ustedes, distinguidos lectores, que se faculta a quien esté actualmente en un trámite de divorcio, cambiar, si quiere, a la nueva forma, es decir a solicitarlo sin causal y con la sola expresión de su voluntad particular. Si éste fuere el caso, se aplicará la nueva regulación; por supuesto que se violarían, entre otros, el artículo 14 constitucional, el cual determina que no debe darse retroactividad a ley alguna, en perjuicio de las personas; obviamente, en este supuesto, si uno de los dos participantes en un divorcio necesario decide dejar ese juicio, en estricto derecho debería pagar las consecuencias por abandonar el procedimiento, debería ser condenado con todas las consecuencias legales que ello implica. Sin embargo, como dice el tercero transitorio, "será potestativo para cualquiera de las partes acogerse a las reformas establecidas en el presente decreto", al ejercer esa facultad, la misma se convertirá en derecho y el desastre judicial será todavía más grave. Es evidente que la angustia debe rondar por los pasillos de quienes, para desgracia de la familia, propiciaron esa reforma y seguramente en unos días seremos testigos presenciales y reseñaremos lo que ocurra en este espacio, si la Asamblea Legislativa decide reformar la reforma, sin metáforas, y que cuando menos conviertan el divorcio unilateral en bilateral, que se respeten las garantías constitucionales y que sea el juez, porque vivimos en un régimen de Derecho, y no la voluntad unilateral de uno de los cónyuges, quien determine la ruptura del vínculo matrimonial y sus consecuencias jurídicas.
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