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Opinión / Columna
EL "Maestro" Benjamín Galindo aprendió la lección de esa final del Torneo de Clubes de la Concacaf, hace unas tres semanas, y ahora que se encuentran a la mitad de otra final, la del Clausura 2012, supo manejar el partido de ida en la Sultana del Norte frente al Monterrey y se puede decir que a pesar de ese empate de última hora ante los Rayados de Víctor Manuel Vucetich, tiene un panorama claro para que mañana en Torreón el Santos pueda sacudirse el "ya merito" y brindarle a la afición lagunera la gran satisfacción de ser campeones en un encuentro que será "hasta morir", ya que si se mantiene el empate en el marcador global se jugarán dos tiempos extras de 15 minutos cada uno y si aún persiste la igualada todo se decidirá en serie de penaltis. La lesión de Juan Pablo Rodríguez, que se espera pueda recuperarse y jugar mañana, le permitió al técnico de Santos hacer ajustes en su alineación. De hecho sólo fue una modificación al mandar al español Marc Crosas en la contención junto con Rodolfo Salinas, pero quizá lo más importante fue la forma cómo jugó el equipo de La Comarca. En esta oportunidad no se lanzaron abiertamente a ir en busca del gol, por el contrario, sin dejar de ir al ataque se puede decir que fue un planteamiento ideal para frenar al rival, pero tampoco fabricaron varias oportunidades de gol. El gran líder e inspiración del equipo fue Oswaldo Sánchez, quien se rifó el físico al salir a despejar de puños el esférico o de taparlo con el cuerpo y tuvo mínimo dos acciones en las que voló prácticamente para desviar a tiro de esquina en forma sensacional. Fue una demostración de coraje, de ese carácter fuerte de Oswaldo que contagió a sus compañeros y que se han convencido que esta oportunidad de conquistar el campeonato no la pueden ni deben dejar pasar. De esa forma vimos una actitud muy responsable de los defensores y volantes que se aplicaron y la verdad que su trabajo, respaldado por su capitán Oswaldo Sánchez, fue muy bueno, salvo esa barrida de Baloy dentro del área cerca del silbatazo final, que al intentar quitarle el balón a Suazo alcanzó a hacer contacto con el pie derecho del chileno y lo derribó para que Mauricio Morales señalara la pena máxima y, además, le perdonó la segunda tarjeta amarilla al central lagunero, lo cual hubiera sido tremendo, pero de que lo perdonó no hay duda. Mencionamos el trabajo defensivo del Santos, en donde los centrales Baloy y Aarón Galindo no dieron libertad a De Nigris en tanto que los laterales ahora se dedicaron a defender y no abandonaron sus parcelas para frenar a Christian Suárez, al que no dejó hacer nada Iván Estrada en tanto que Osmar Mares realizó un trabajo excelente para "secar" a César Delgado. En la medía brilló con luz propia Marc Crosas que además de recuperar balones su toque en busca de dar salida ofensiva a su equipo fue veneno, prueba de ello es que en un balón casi desde la media cancha lo puso frente a Oribe Peralta que se quitó la marca de Basanta para enviar un disparo potente colocado a la derecha del portero Orozco con un golazo que puso al frente en el marcador a su equipo. Junto a Crosas estuvo otro elemento valioso, que no le hacen mucha publicidad, pero que está en un gran momento, Rodolfo Salinas, por su incansable movilidad para recuperar balones y dejar que el trabajo ofensivo quedara en Ludueña, Suárez y Oribe Peralta. Lógicamente, sin salirse de lo que mostró en Monterrey, el conjunto de Benjamín Galindo será más audaz y buscará el gol tempranero que pueda proyectarlo a la victoria y la conquista del campeonato. No podemos olvidar que Monterrey, muy bien dirigido por Vucetich, es un cuadro peligroso, que no va a dar facilidades, en cambio Vucetich buscará lanzar su artillería al frente con la esperanza de que en esta oportunidad esté muy afinado Humberto Suazo que desperdició mínimo dos oportunidades muy claras para anotar y que la presencia de Ángel Reyna en compañía de César Delgado pongan en problemas a la defensiva enemiga. Los jugadores laguneros deben olvidarse de lo que sucedió con el arbitraje de Mauricio Morales que les anuló un gol legitimo en una acción en la que saltaron Baloy y Peralta en busca del remate y Basanta y Mier en busca de alejar el peligro, fue Baloy el que conectó con el esférico sin que hubiera falta de por medio, pero Mauricio Morales anuló por una falta inexistente. Hubo otra jugada de esas que dejan dudas, allá por el minuto 16, en el momento en que entró Oribe Peralta a rematar de cabeza, salió el portero Orozco y despejó con la mano pero con la rodilla arriba se estrelló Peralta y salió con tremenda herida en la boca que no dejó de sangrar el resto del encuentro, para algunos fue un penalti y tarjeta roja para Orozco, pero también dio la impresión de que se trató de un choque, lo cierto es que los jugadores del Santos se sienten perjudicados con la actuación del silbante Morales. Pero insistimos, eso ya es del pasado y no cambiaran las cosas, y los jugadores de Monterrey y Santos deberán dedicarse a jugar, con ardor si usted quiere, pero que dejen trabajar tranquilo al árbitro de mañana, Roberto García, y a sus asistentes Marvin Torrentera y Jesús Sevilla. |