Opinión / Columna
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Prisma
Salvador García Estrada
El disparo de la deuda del Gobierno federal
La Voz de la Frontera
9 de febrero de 2012
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Pleno de optimismo y alegría desbordante, la tecnocracia del Banco de México -cuyo gobernador es Agustín Carstens, sí, el del catarrito-, informa que el monto de nuestras reservas internacionales en dólares podría llegar pronto a 150 mil millones de dólares.
Presumido, el señor ex Secretario de Hacienda -eterno aspirante a dirigir el Fondo Monetario Internacional (FMI)-, no cesa de calificar el hecho como un gran logro en el manejo de las finanzas nacionales, porque "da al país buena imagen y lo ubica como buen sujeto de crédito".
No queremos contradecirlo en cuanto a los beneficios que significan para la macroeconomía nacional el montón de divisas verdes que, hay que decirlo, pocos mexicanos sabemos en dónde se guardan y si generan alguna renta al erario federal.
Lo único que se sabe es que varios miles de millones de dólares se destinaron a comprar bonos emitidos por el Gobierno de Estados Unidos.
Vale recordar que algunos sectores cuestionan al Gobierno federal el que no se utilicen parte de los dólares atesorados para resolver problemas sociales, la sequía que agobia al campo mexicano y las graves deficiencia de las instituciones de salud pública y otros que agobian a la población, que al decir de los funcionarios públicos no se atienden ni resuelven por falta de dinero.
Pues bien, en ese alarde de capacidad financiera que generan nuestras divisas en dólares, llama la atención que los estrategas financieros oficiales, como se dice en el argot periodístico, "den vuelo" a la información en cuanto a su monto y los beneficios que implican.
Pregunta: ¿Por qué no se informa a la opinión pública de los aumentos que registran las deudas interna y externa del Gobierno, con la misma profusión que se da a las reservas que cada día aumentan a una velocidad que debiera preocupar a todos?
Por ejemplo: Poco se ha informado que la deuda neta del sector público federal, que incluye Gobierno, organismos, empresas y la llamada Banca de Desarrollo, al cierre del 2011 se ubicó en 4.8 billones de pesos, es decir, el 32.4% del Producto Interno Bruto, su mayor nivel en el mandato del Presidente Calderón.
Sólo en 2010 los pasivos del sector público registraron la cifra de 4.2 billones de pesos. Ello refleja que en 2011 aumentó 654 mil 756 millones de pesos, de cuyo destino nunca se nos ha informado a detalle. ¿En dónde quedó la transparencia y el derecho a la información de los mexicanos?
salvadorgarciaestrada@yahoo.com.mx
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