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Opinión
![]() Juego de palabras
Gilberto D'Estrabau
En la tache tache va haber de tocho
Organización Editorial Mexicana
22 de agosto de 2008
Miguel Alemán, quien tiene a su cargo la coordinación de la Asamblea Nacional de su partido, el Revolucionario Institucional, tiene una gran sensibilidad histórica. Por eso escogió para celebrar este evento crucial la ciudad de Aguascalientes, que hace precisamente 94 años fue escenario de la Convención Nacional Revolucionaria, de cuyos ideales y propósitos el PRI se ostenta como heredero y defensor.
Esta que debutará mañana será la XX Asamblea Nacional. Desde la XIV no había tantas expectativas de cambios. Y cambios significan debates, desencuentros, choques. Por eso decimos que en la tache tache -XX- va a haber de tocho morocho. Por lo pronto ya se anuncia que el Sector Popular, encabezado por el colosista Marco Antonio Bernal, dará la pelea a la presidenta Beatriz Paredes para evitar que el partido asuma como ideología la de la llamada "social democracia" o, como se ha manejado mediáticamente con claras intenciones de trasmitir el mensaje de que ese arroz ya se coció "retorne a su perfil de izquierda". No todos los delegados a la 20 están de acuerdo en que el PRI haya sido alguna vez de izquierda. De hecho, nunca ninguna autoridad partidista ha establecido que el PRI sea de izquierda y, por supuesto, la definición no aparece en su Programa de Acción, su Declaración de Principios y/o sus Estatutos. Aquella vez que don Adolfo se rajo como los meros machos A principios de su mandato, culminando los posbélicos 50, y arrancando los subversivos 60 del pelo largo, las pastillas anticonceptivas, la minifalda y las masacres estudiantiles, el entonces presidente Adolfo López Mateos sí efectivamente dijo que él consideraba el suyo como un gobierno de izquierda. Ojo, dijo que su gobierno era de izquierda, no el partido que lo había llevado al poder. Esta declaración conmocionó de tal modo a las cancillerías, y cimbró a Washington a tal grado que llamó su embajador para consultas y, para darle una probadita de gloria al revoltoso mexicano que pronto lo desafiaría al negarse a romper relaciones con la Cuba de Fidel Castro, decretó un boicot turístico contra México. Don Adolfo se subió a su Corvette azul celeste, se fue en solitario a dar una vuelta por la autopista de Cuernavaca, y cuando regresó llamó a los periodistas y explicó urbe et orbi que su gobierno efectivamente era de izquierda, pero de izquierda atinada dentro de la Constitución. Cómo en realidad nunca ha habido una definición congruente de la izquierda -sólo hipótesis de trabajo-, como entre las definiciones de "atinar" están "encontrar lo que se busca a tientas" y "acertar algo por conjeturas" y como ya en ese entonces la Constitución parecía más un traje de Arlequín -siendo Arlequín el personaje más misterioso de la comedia del arte, como saben todos los lectores de Dame Agatha Christie -que una carta magna, todo el mundo, incluyendo Estados Unidos, decidió que lo que el Presidente había querido decir era que todo seguía igual, que no había purrún y que echaran las calabazas a la carreta y a andar los bueyes, que tanto los unos como los otros terminarían acomodándose solos. Salvo por aquella boutade de don Adolfo, nunca en los anales del tricolor volvió a mencionarse el izquierdismo, salvo cuando se referían a las cosas que conocían por referencia, pero que no les contaminaba, como el gobierno corporativo y la democracia dirigida. A esa izquierda, que se duda gravemente haya existido alguna vez, es a la que el PRI buscará regresar mañana. Y esa Social Democracia que muy pocos saben lo que es, será su nueva bandera. ¿Cómo afectarán estos trapecios retóricos sus prospectos en 2009 y 2012? Muy buena pregunta. Columnas anteriores
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