Internacional
Chávez y Merkel bajan el tono de la polémica
Dos apretones de mano, un breve cruce de palabras y una foto como testigo dejaron atrás un entredicho diplomático que llevó a la primera plana de ambos continentes a Chávez y Merkel. Foto: Reuters
Organización Editorial Mexicana
16 de mayo de 2008

DPA

Lima, Perú.- La intensa polémica entre el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y la canciller federal de Alemania, Angela Merkel, que precedió a la V Cumbre de América Latina, el Caribe y la Unión Europea en Lima se acalló apenas minutos después de su inicio.

Dos apretones de mano, un breve cruce de palabras y una foto como testigo dejaron atrás un entredicho diplomático que llevó a la primera plana de ambos continentes a Chávez y Merkel, aunque es probable que el gesto de acercamiento no signifique que alguno de los dos haya cambiado de opinión respecto al otro.

Pero la provocación quedó sólo en palabras, al menos hasta el momento. Según indicaron fuentes gubernamentales alemanas a DPA, Chávez y Merkel estrecharon sus manos en dos oportunidades, antes y después de la foto grupal de los jefes de Estado y de Gobierno y representantes de los 60 países que asistieron a la Cumbre en Lima.

Las fuentes indicaron que en ambas oportunidades fue el mandatario venezolano quien se acercó a Merkel para saludarla. Y en el primer encuentro, Chávez le aseguró que no quiso insultarla con sus polémicas declaraciones, señalaron.

La canciller federal consideró que el tema quedó atrás, sin resentimientos, según informaciones obtenidas por DPA, e incluso propuso una foto juntos que tomó un fotógrafo venezolano.

La imagen es fuerte después de tantas idas y vueltas. En medio del tumulto de líderes en busca de su lugar en el estrado, Merkel se dirige a la cámara con una enorme sonrisa, mientras un Chávez sonriente le mira a los ojos mientras estrecha entre sus dos manos la derecha de la canciller, en un contundente gesto fraterno.

El entredicho se había desencadenó después de que Merkel declaró a dpa que Chávez no es la voz de Latinoamérica y que un "único país no puede dañar por mucho tiempo las relaciones entre la Unión Europea y América Latina".

En su primera reacción, Chávez consideró a Merkel una dirigente de "derecha, de la misma derecha que apoyó a Adolf Hitler", palabras que generaron conmoción en Alemania y fuerte repercusión en Latinoamérica.

La canciller federal no dio marcha atrás con sus dichos, pero evitó atizar la polémica.

El presidente venezolano, en cambio, continuó con la controversia al afirmar el jueves, pocas horas antes del inicio de la Cumbre en Lima, que Merkel debería tener una "conducta de estadista porque antes de llegar comienza a decir que los gobiernos de Latinoamérica deberían distanciarse de Venezuela".

La acusó de "lanzar flechas" contra él y contra Venezuela y consideró que le falta "el buen juicio". "Espero que no se le ocurra a la señora canciller repetir la expresión del rey Juan Carlos (de España, cuando lo instó a callarse en la Cumbre Iberoamericana de 2007 en Chile)", señaló.

Momentos antes del encuentro este viernes con Merkel, Chávez había protagonizado otro saludo histórico con el presidente de Perú, Alan García, fuertes rivales ideológicos y otrora enconados enemigos personales. Sonrisas, un extenso apretón de manos, algún saludo en el hombro parecieron por unos momentos dejar atrás las fuertes críticas que incluso este jueves le propinó el mandatario anfitrión de la cumbre.

Pero no es la primera vez en la historia reciente latinoamericana en que un apretón de manos puede aliviar tensiones.

Todavía está fresca en la memoria el acercamiento promovido por el presidente dominicano, Leonel Fernández, durante la Cumbre del Grupo de Río en marzo pasado, cuando en medio de una profunda crisis por la incursión militar colombiana contra un campamento de las FARC elevaron la tensión entre ambos Colombia y Venezuela y llevaron incluso a Caracas a enviar tropas a la frontera colombiana.

Ante la sorpresa de todos los presentes y las cámaras que difundían en vivo las imágenes, el presidente de Colombia, Álvaro Uribe; su par de Ecuador, Rafael Correa, y Chávez se estrecharon en abrazos y saludos.

Esta vez, el reencuentro fue en privado y sólo una fotografía está de prueba. Resta aún ver si Chávez resuelve también el entredicho con España, después del cruce de declaraciones que mantuvo el año pasado en la Cumbre Iberoamericana en Santiago de Chile con el rey Juan Carlos, quien finalmente le espetó el ya célebre "por qué no te callas".

El gobierno español reiteró en varias oportunidades su disposición al diálogo con el líder venezolano, y le dejó la última palabra.