Opinión / Columna
 
Vientos 
Jaime Pardo Verdugo 
De la doctora Hernández Chong Cuy (II/II)
La Voz de la Frontera
30 de enero de 2013

  Para llegar a los niveles en donde ya está correctamente ubicada la mexicalense doctora María Amparo Hernández Chong Cuy, hay que hacer "sudar" al cerebro. En esos lugares no se trata del arte culinario para hacer las mejores enchiladas, para utilizar el lenguaje vulgar que pareciera por ahora el mejor vehículo para comunicarse. María Amparo -me tomo la confianza por mi senectud y su juventud- hizo sus primeros años escolares en Mexicali. Es una cachanilla pura que además de inteligente, es bella; pero su licenciatura en Derecho la obtuvo en la Universidad Panamericana de Guadalajara, la Perla de Occidente, el año de 1997, con la tesis "La defensa jurisdiccional del municipio y las controversias constitucionales". (Como no tengo una copia de tal tesis, escribo el título con la gramática correcta). Siguiendo, luego de la disgresión, con el tema, su doctorado lo obtuvo en la UNAM. Y déjenme decirles que en ambos casos fue premiada con ¡mención honorífica! Claro, eso no produce lo que las piernas y los pies de Messi, pero tiene mucho más valor y vea en el diccionario lo que esto significa.

En su "panoplia" curricular, Amparito suma tanto que puede causar envidias en sus colegas; pero es un hecho paradigmático para todos los estudiantes de esa y otras profesiones. Ella ha realizado estudios en la Escuela Libre de Derecho; en el Instituto de la Judicatura Federal; en la Universidad de Salamanca y en la Universidad Pompeu de Barcelona, ambas en España. También en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO). Y ha tenido eso que llaman "estancias" en el Tribunal Constitucional Español, en la Corte Europea de Derechos Humanos en Estrasburgo (Francia) y en San José de Costa Rica en la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Voy a finalizar relatándoles que en 1997, recién titulada en la licenciatura, ingresó a la SCJN al lado del ponente ministro José de Jesús Gudiño Pelayo; y en el año 2011, en la presidencia de la propia Corte como auxiliar del doctor Juan N. Silva Meza, presidente.

Y se me acabó el espacio y el currículum sigue en extensión. Por eso al principio hablaba de hacer "sudar" al cerebro. Sin ello, sin esfuerzos, no se alcanzan los "cielos". Las profesiones son exigentes y hay que estudiar de continuo. El sacrificio es claro: Muchas cosas se dejan de hacer, sobre todo cuando se es joven, para llegar a la madurez con apertura mental e ilustración. Usted juzgue.

Finalmente, el presidente municipal Pérez-Tejada Padilla le debe un reconocimiento público. Digo...


 
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