Salud
Ingesta de alimentos en la calle afecta productividad de las personas
Foto: Archivo
Organización Editorial Mexicana
28 de enero de 2013


José Luna/ El Sol de México

Ciudad de México.-La ingesta de alimentos en puestos callejeros informales trae consigo enfermedades que provocan un ausentismo que afecta la asistencia y productividad de las personas con un empleo formal, opinó el maestro Roberto Sánchez de la Vara, coordinador de la Maestría en Administración de la Universidad Iberoamericana (UI).

Además el que cinco millones de mexicanos coman en puestos informales callejeros (de acuerdo con la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados), sin regulación ni medidas sanitarias, es un perjuicio muy grande para la economía formal, en virtud de que no puede competir en precio contra ese tipo de oferta.

Sin embargo, esos puestos informales que muchas veces se improvisan en las cajuelas de coches, camionetas e incluso bicicletas, parecen gozar de amplio éxito, por la alta proliferación que han tenido en ciertas áreas de la ciudad de México, como la zona corporativa de Santa Fe, y por tener clientes a la hora de la ingesta de los alimentos, sea por la mañana, a mediodía o por la tarde.

No sólo recurren a esos puestos gente de escasos recursos e ingresos, como los albañiles de diversas obras en construcción, sino también personas que conducen sus autos, que a veces hasta se estacionan en doble fila para comer ahí donde las condiciones de higiene son deplorables, añadió.

El maestro Sánchez no obstante, el académico del Departamento de Estudios Empresariales de la Ibero reconoció que por lo menos en lo que corresponde a Santa Fe esos puestos callejeros atienden a una necesidad de las personas, pues si quisieran comer en un restaurante tipo cafetería en esta zona deberían tener un sueldo considerable que les permita gastarse entre 150 y180 pesos diarios en comida.

De ahí que esa situación brinde una oportunidad de negocio a comedores industriales que podrían brindar sus servicios, vía concesión, en múltiples edificios corporativos, para que sus empleados consuman sus alimentos dentro de los inmuebles donde están sus oficinas, pero a un precio razonable.