Opinión / Columna
|
Todo lo Bueno
Edmundo Domínguez Aragonés
Células madre, gen las reprograma y combaten taras cardiacas
Organización Editorial Mexicana
21 de noviembre de 2009
|
Las células madre embrionarias pueden diferenciarse para producir todos los tipos de células humanas: sanguíneas, nerviosas, musculares, y desempeñan un papel esencial como medicina regeneradora para que en el futuro reparen el corazón y otros órganos, aunque su utilización todavía "levanta interrogantes éticos".
Así, investigadores liderados por el español Juan Carlos Izpisúa han descubierto que un gen supresor del crecimiento tumoral, el p53, apodado "guardián del genoma", que no sólo tiene como función suprimir las células en vías de volverse cancerígenas, sino que puede además crear células madre sanas a partir de tejidos adultos.
O sea, suprimir el p53 hace posible reprogramar con éxito las células adultas.
El primer trabajo de investigación en torno a la reprogramación de células lo llevó a cabo, en 2006 y luego en 2007, el científico japonés Shinya Yamanaka, por la cual se programaban células diferenciadas adultas para que fueran polivalentes; las células madre pluripotentes inducidas "son apreciadas como una alternativa a la utilización de las células madre embrionarias".
El gen p53, según las situaciones, puede detener la división de las células, al mismo tiempo que repara alteraciones genéticas, o si no, cesar completamente la multiplicación de las células anormales y odenarles su autodestrucción.
El experto en cáncer Geoffrey Wahl, del Instituto Salk, en Estados Unidos, mostró junto con su colega Juan Carlos Izpisúa, que al desactivar el citado gen la reprogramación celular "es por lo menos diez veces más eficaz".
Las células iPs obtenidas provocaron el nacimiento de ratoncitos de buena salud capaces de reproducirse. Al igual que las células de un embrión, las iPs pueden convertirse en cualquier tejido del cuerpo.
Y así, ante este hallazgo en la ciudad alemana de Rostock, al noreste de Alemania, el equipo de expertos en cirugía cardíaca, dirigido por Can Yerebakan, asegura que "la función del corazón en casos de deficiencia cardiaca de nacimiento, mejoró con una terapia con células madre del cordón umbilical".
Los científicos indagaron los efectos de la terapia con células madre en enfermos con la denominada tetralogía de Fallot, en la que se combinan diversos efectos congénitos de nacimiento que se deben al desarrollo anormal del corazón del feto en las primeras ocho semanas.
Estos defectos son los que causan una gran parte de los problemas cardiacos en recién nacidos. Entre los problemas que causa se encuentran una comunicación interventricular entre los ventrículos derecho e izquierdo, una obstrucción pulmonar o el conducto de salida ventricular derecho o la superposición de la aorta.
El experimento consistió en injertar directamente en el músculo del corazón células madre de oveja, llevándose a cabo en animales de laboratorio con resultados alentadores: en más del 20 por ciento de los casos se registró claramente una función mejor de la aurícula y el ventrículo derecho, en el caso de animales sin tratar, y no se registraron efectos secundarios, por lo que "se procederá a realizar pruebas en pacientes humanos", informó la clínica alemana.
Asimismo, y casi a la par, médicos españoles, encabezados por Francisco Fernández Avilés, jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Gregorio Marañón, han salvado la vida a 20 padecientes al implantar células madre adultas en su corazón.
Los enfermos no tenían otra esperanza de tratamiento, "todo a salido perfecto y los sujetos se encuentra en buen estado de salud".
Todo esto a sabiendas de que recientemente se ha descubierto que las células madre adultas también se encuentran en muchísimas cantidades en la grasa humana, lo que representa una muy buena opción para que pacientes que se hagan liposucción guarden sus células madre.
En México, padeciendo obesidad algo más del 70 por ciento de las y los mexicanos, se está en posesión de billones y billones de células madre. Cosa buena.
Columnas anteriores
Columnas anteriores