Opinión / Columna
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Todo lo Bueno
Edmundo Domínguez Aragonés
Treinta y dos nuevos planetas en otros sistemas
Organización Editorial Mexicana
18 de noviembre de 2009
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A María Antonieta Collins con afecto, ante la presentación de su libro "Fidel y Raúl, Mis hermanos. La historia secreta". Un valioso testimonio.
El juego de las canicas habría servido a Copérnico para describir el Sistema Solar: un círculo trazado sobre la tierra o pintado con gis sobre el asfalto reproduce el Sistema Solar, y no sólo eso, es un simulador del Big Bang, y todo esto al alcance de los niños, ya que no es juego para las niñas.
En el centro del círculo los jugadores colocan sus canicas, y ya sabemos que existen de todos los materiales, incluidos el oro y la plata y las de acero conocidas como balines, que se obtienen de las partes automotrices e industriales.
Desde fuera de círculo, el que lleva la mano le tira al agrupamiento de esferas y las golpea con la fuerza necesaria para sacarlas del núcleo "atómico" y así ganarlas y hacerlas suyas. No logra sacarlas todas, unas quedan próximas al centro, otras a la mitad o en el límite del diámetro: la teoría planetaria heliocéntrica copernicana. Y así van tirando los siguientes jugadores hasta no quedar una sola.
Otra presentación del juego es la del "hoyito" que se ubica en el centro del círculo, y el que le atina y su canica entra en él, gana.
Dimensionando cósmicamente, este juego extraordinario es semejante al nacimiento del Universo y a todos los Sistemas Solares existentes. Quizá Albert Einstein, lo sugiero, podría haber complementado su frase: "Dios no juega a los dados, aunque sí juega a las canicas".
Digo lo de Copérnico porque el juego es muy antiguo y el primer testimonio tiene tres mil años de antigüedad, antes de Cristo, al encontrarse en la tumba de un niño egipcio muchas canicas.
También se jugaba en la isla de Creta, donde fueron encontradas canicas de oro y plata, y en la Roma antigua se jugaba a las canicas y el juego era muy popular, y así pasó a la Edad Media y hasta nuestros Soles.
Por cierto, México es el primer fabricante y exportador de canicas en el mundo.
Así las canicas, los astrónomos han encontrado treinta y dos nuevos planetas fuera de nuestro Sistema Solar, agregando evidencia a la teoría de que el universo tiene muchos lugares donde se podría desarrollar la vida.
Seis de los planetas descubiertos son varias veces más grandes que la Tierra, con lo que la cifra de astros llamados "supertierras" aumentó más de treinta por ciento. La mayoría de estas supertierras son mucho más grandes en tamaño que Júpiter.
Otros dos son tan pequeños como cinco veces el tamaño de la Tierra y uno fue cinco veces más grande que Júpiter, nuestro hermano mayor.
"Estoy bastante seguro de que hay planetas parecidos a la Tierra por todas partes. A la naturaleza no le gusta el vacío. Si hay espacio para poner un planeta allí, habrá un planeta", afirma el astrónomo Stephane Udry, de la Universidad de Ginebra en Suiza.
"Lo que es especialmente emocionante", dijeron Udry y el grupo de astrónomos, que utilizaron telescopios en el Observatorio del Sur, "es el alto porcentaje, más o menos la mitad, de un tipo de sistemas planetarios con estrellas relativamente poco brillantes que tienen planetas a su alrededor. Esto fue más que la esperada teoría de la formación de los planetas".
Y el astrónomo Xavier Bonfis, del Observatorio de Grenoble, en Francia, precisa: "Dos de los cuatro planetas encontrados en torno de este tipo de estrellas tienen un tamaño relativamente cercano al de la Tierra".
Los descubrimientos fueron hechos por el Buscador de Planetas por Velocidad Radial de Alta Precisión, que busca cambios ligeros en los movimientos de una estrella provocados por el efecto de gravedad de un planeta. No hay ninguna fotografía de estos planetas.
Lo que sí permanece es el juego de canicas y yo poseo un ciento de ellas de todos los tamaños, color y transparencia.
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