Opinión / Columna
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Juego de palabras
Gilberto D'Estrabau
Golpe de Estado en San Lázaro
Organización Editorial Mexicana
18 de noviembre de 2009
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Uno vota por los políticos mexicanos como compra productos chinos. Sabe que son, pero se la juega. Y tras la aprobación del Presupuesto de Egresos de la Federación para 2010, parece que, por una vez, tuvimos suerte.
Dejado el cuero en los alambres de la impericia, el importamadrismo y las necedades del oficialismo, más una izquierda que no parece haber escuchado nunca aquello de que mucho ayuda el que no estorba y siguió impávida con su montaje del Tenorio cómico, la fracción priísta rescató las tres secretarías que pretendía inmolar el Gobierno en el altar de una austeridad tramposa que sacrifica a los más para conservar los privilegios de los menos; reintegró fondos que son indispensables para que el país recupere su lugar entre las primeras diez economías mundiales, como los asignados a la producción agropecuaria, a la educación superior y a la construcción de viviendas. Y para evitar que, como es costumbre, se olvidé todo lo trajinado y se vuelva a hablar de ahorros gubernamentales hasta dentro de un año, los paredistas introdujeron y aprobaron el " Programa Nacional de Reducción de Gasto Público ", de alcance multianual, que comprende la racionalización de recursos de operación y de compactación de las estructuras administrativas en las dependencias, así como de las entidades publicas. De acuerdo con el PNRGP, el Ejecutivo federal deberá entregar a los diputados, el próximo 15 de marzo, sus propuestas de reducción de gastos.
Cualquiera diría que con haber logrado todo esto la LI Legislatura debería darse por satisfecha. Pero no.
Además de armar un presupuesto que de lejos y con poca luz puede pasar por el programa de gastos e inversiones de un país civilizado en primera década del siglo XXI, los solones lazarenos que van y que dan un golpe de Estado. Seguramente a usted le extrañará que el hecho de que nuestro país le haya quitado el invicto latinoamericano a Honduras no fuera subrayado en el Pleno. Lo que pasa es que los propios diputados, obnubilados por el estrés, la cafeína y la coprolalia, evidentemente no se dieron cuenta de lo que hicieron.
* CLÍO Y LA MORCILLA
Una de las cosas que con más frecuencia se repite de la historia, es eso, que se repite. Lo hace por varias razones.
Una de ellas es porque los seres humanos no han cambiado gran cosa en el curso de la civilización moderna, y la otra es que sienta precedentes y le da ideas a la gente.
Una de las clases institucionales más cruelmente reprimidas los pasados 200 años, fue la de los gobernadores estatales. Durante 190 no fueron más que jefes políticos puestos y depuestos a capricho del Presidente, encadenados a la pata del escritorio del secretario de Gobernación.
Esto terminó en el 2000, cuando la mayoría de ellos se vieron libres del amo partidista, y se dedicaron a gobernar sus estados como ínsulas. Tal grado de libertad e influencia consiguieron, que es fama que el candidato priísta perdió las elecciones del 2006 debido a que este soberbio Sanedrín vetó al Beto.
Intra y extra Conago los gobernadores, ahora si de todos los partidos, han hecho valer su fuero y son el verdadero Cuarto Poder del Estado. Por lo menos tienen sometidos a dos de los otros. A través de sus diputados controlan el Legislativo, y a través de éste, al Ejecutivo.
Ahora la LXI Legislatura ha eliminado toda supervisión a la ejecución de sus presupuestos y, además, serán ellos, los gobernadores, quienes fijen las reglas de operación de los programas federales en sus estados. Es una repetición magnificada de la historia del 2000. Como individuos gobiernan sus entidades y como colegio gobiernan el país. Y si esto no es una toma de poder por parte de un grupo, vulnerando la legitimidad institucional, que venga Curzio Malaparte y me desmienta.
juegodepalabras1@yahoo.com
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