Opinión / Columna
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Momentitos
Sergio Búrquez
Yendo al paso...
La Voz de la Frontera
18 de noviembre de 2009
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Mire, estaba yo muy pequeñito -aunque usted no lo crea, amigo querido, también fui pequeñito--, y recuerdo a mi madre "pegada" al radio, escuchando las célebres radionovelas, con títulos tan sugerentes como "Ave sin Nido", escuchando las bellas voces de los actores... O en la intriga policíaca de "Carlos Lacroix", donde Arturo de Córdova gritaba: "¡Cuidado, Margot, cuidado!"; y su compañera le contestaba: "¡Dispara, Carlos, dispara!"...
Por esas ondas también los niños nos encantábamos con Cri-Crí, el Grillito Cantor, el fabuloso personaje del inolvidable Gabilondo Soler, que nos hacía soñar... Con sus canciones nos sentíamos seres de fantasía... ¡La época del radio!...
Luego, más adelantito, los tocadiscos fueron evolucionando y, primero, se vendieron aquellos "gordos" de 78 rpm, donde grabaron las grandes voces, claro, como los románticos: Pedro Vargas, Toña la Negra, Emilio Tuero, Amparo Montes, las Landín, Fernando Fernández, Lupita Palomera, todos esos fantásticos y maravillosos, irrepetibles... Y de allí, los discos de 33 y de 45, que requirieron de aparatos nuevos, que contaban con las tres numeraciones... y entraron los roqueros, los salseros -que antes no se llamaban así--, las grandes orquestas, los exponentes de la música de esos MOMENTITOS... Sentíamos que poseíamos el mundo... Íbamos al cine y allí, con los actores más grandes que la vida misma, nos integrábamos a todo tipo de argumentos: de amor... de aventuras... de acción... fantásticas... Todo mundo acudía al cine y se encerraba en esas salas oscuras... llevando su paquete de palomitas y refrescos... y algún audaz llevaba tortas, sándwiches y tacos...
¡Y que aparece la tele y nos enloquece a todos!... El radio pasó a un segundo término... El cine sufrió igual destino: ya nadie quería salir, pues con estar en su casa, todo le llegaba hasta la sala o la recámara, y podían estar "en fachas", disfrutando de lo que se les diera la gana de entre aquella gama de opciones que la tele, primero en blanco y negro, y luego a todo color, ofrecía... Pasamos por las "enormes" cajas musicales para las que se requirió, claro, de un aparato especial... y que fueron reemplazadas por las cajitas "menores", con cintas que podían "capturar" un chorro de canciones... y, desde luego, tuvimos que "tirar" las que teníamos para comprar "la novedad"...
Ahora los CD's están al alcance todos... y ya van a pertenecer a otra época, porque los "disquitos" que "queman" en las computadoras nos invaden irremediablemente...
¡Cosas de la mercadotecnia, pues!...
No se trata de un fenómeno, sino que tenemos que irnos incorporando a lo que va surgiendo, si no queremos quedar relegados en un rincón del mundo, apartados de lo que mueve a los viejos y, principalmente, a los jóvenes...
Esto cuesta, y cuesta mucho... pero la mercadotecnia, le digo, nos lleva con una rapidez inusitada hacia cosa tras cosa nueva, que, casi obligadamente, ansiamos tener...
¡Y el cine ha vuelto a estar de moda!...
La computadora ha borrado en un altísimo porcentaje a las máquinas manuales, y estamos en contacto, si poseemos Internet, con todo el mundo, podemos meternos en las vidas de todos, conocer los secretos más recónditos, disfrutar de la música del mundo, tener la información en todas las áreas... Esto cuesta dinero, le digo, pero si queremos ir al día, no nos queda más remedio que sucumbir... ¿Verdad?... ¿O no?...
momentitos2005@yahoo.com.mx
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