Policiaca
Torturaban a sus hijos
La Voz de la Frontera
17 de noviembre de 2009

Por Manuel Cordero

Tijuana (OEM).- Por los malos tratos que les aplicaban a sus hijos quemándoles las manos con un comal caliente y los glúteos a una niña con cigarros encendidos fue detenida una pareja que argumentó que lo hacían para corregirlos y evitar que se robaran objetos de casas de sus vecinos.

La deshumanizada mujer dijo llamarse Eva Estrada Medina, de 22 años de edad, así como su amasio Rosemberg Mendoza Arguello, de 36, ambos detenidos a las 10:30 horas de ayer por agentes de la unidad operativa contra la violencia doméstica de la Policía Municipal.

Fueron propios vecinos de la pareja quienes los denunciaron de forma anónima por lo que se trasladaron a su vivienda situada en la calle Primera A, sin número, de la colonia Granjas Familiares División del Norte, en la delegación Cerro Colorado.

En el sitio entrevistaron a los pequeños de seis, cuatro y un año de edad que mostraban las huellas de violencia física en las palmas de sus manos infligidos por el hombre y la mujer, entre estos, una niña con llagas por quemaduras de cigarrillo en sus glúteos que le provocó su padrastro.

Al ser cuestionada la fémina aceptó como ciertos los hechos y afirmó que sólo en esta ocasión le quemó las manos a sus hijos con un comal caliente "desesperada porque ya estaba cansada de que se robaran objetos de las casas de sus vecinos, ya que en su hogar no les falta nada".

Razón por la que los municipales procedieron a detenerlos para ser turnados ante la presencia del agente del Ministerio Público del Fuero Común para determinar su situación jurídica por los hechos antes descritos.

Como suele ocurrir en la inmensa mayoría de casos de violencia doméstica intrafamiliar, los únicos perjudicados fueron los menores al ser remitidos a un albergue del Desarrollo Integral de la Familia.

Y es que ahora para recuperarlos la desalmada pareja deberá cumplir puntual los engorrosos requerimientos que exige la dependencia estatal, con el propósito de que los niños no vuelvan a padecer similar situación a manos de sus propios progenitores, como en el caso que nos ocupa.