Opinión / Columna
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Prisma
Salvador García Estrada
El presidente Calderón y los monopolios
La Voz de la Frontera
16 de noviembre de 2009
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Durante los últimos días, el presidente de la república, en sus diferendos con el sector privado del país, se ha referido con cierto énfasis a los monopolios que existen en el país señalando de manera indirecta que ni siguiera pagan sus impuestos como lo establecen nuestro marco fiscal vigente. Empero, en los mensajes presidenciales nada se dice de medidas tendientes, sino a eliminarlos, por lo menos controlarlos y evitar que sigan haciendo daño a la población y se propicie una real competencia para mejorar servicios y bajar precios.
La triste realidad es que, históricamente en México, los monopolios -oficiales y privados-, dominan la escena, gracias a que han crecido al amparo de sus relaciones con los gobiernos en turno, o bien a que surgieron con la privatización de empresas que fueron propiedad del estado.
Es tan sólida la relación que, la mayor parte de los políticos que buscan mejorar sus posiciones, consideran de suma importancia, desde el punto de vista estratégico, "estar bien" con las grandes empresas dominantes. De igual manera, los empresarios también aspiran a "estar bien" con aquellos que ejercen el poder público, en su afán de hacer crecer sus negocios y protegerlos de "todo mal oficial".
A consecuencia de ello, hay que decirlo, México se encuentra dominado por prácticas oligárquicas y monopólicas, en el marco de una economía de mercado que además de ser injusta, aumenta las desigualdades ,impide el crecimiento y deja a usuarios y consumidores sin opciones, obligándolos a comprar productos y servicios caros y de baja calidad.
Pese a ello, los gobiernos mexicanos no han aplicado aquí las herramientas implementadas en otros países del mundo, para enfrentar y controlar la creación de nuevos monopolios y menos evitar que los existentes aumenten su poderío.
Ha sucedido lo contrario. Cuantas veces han sido presentadas iniciativas legislativas para hacerlo, éstas han sido abortadas ya sea en la Cámara de Diputados o en la de Senadores, gracias a las presiones -ahora se llaman cabildeos-, que realizan empresarios y funcionarios, que califican de muy importante, "llevar la fiesta en paz", con las grandes corporaciones.
Casos hay muchos y la opinión pública los conoce muy bien. Incluso, algunos expertos en tono chusco lleno de ironía, comentan que hasta los propios partidos políticos, se han convertido en oligopolio, al monopolizar la actividad política nacional.
¿Usted qué opina, lector amigo?
salvadorgarciaestrada@yahoo.com.mx
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