Opinión / Columna
 
Momentitos 
Sergio Búrquez 
¿Es el celular una maravilla?...
La Voz de la Frontera
14 de noviembre de 2009

  Oiga usted, amigo querido, hasta la pregunta es necia... ¡Claro que el celular es una maravilla... y de las grandes!... Pero...

¡Todo el mundo quiere tener uno, sea de la edad y condición que sea, y son capaces, algunos, de dejar de comer, con tal de contar con uno de estos aparatos!...

Es un espectáculo curioso observar a los niños que andan "cargando" su celular y que lo traen "porque la mamá quieren tenerlos vigilados", ¡y qué mejor que llamándolos, para preguntarles dónde andan, con quién, a ver a qué hora llegan... y toda esa información "tan valiosa" para las señoras, que no pueden perder de vista a sus pequeñuelos... ¡Y harán bien!... Si pueden costear el celular, pues que se los compren, vaya...

Por otra parte, cuando las damas van manejando, muertas de risa, descuidando el volante -fenómeno que también opera en los caballeros, desde luego--, contándose las últimas novedades con las amigas -porque ahora una llamada puede ser colectiva--, ponen en riesgo no sólo su propia vida, sino la de las personas que van con ellas... y las de los otros, los que osan cruzarse por su camino...

Todos ellos, los choferes, parecen ignorar que existe una ley que les impide hacer uso de este servicio a la hora de andar manejando un vehículo... El asunto es que los policías de tránsito no detienen a los que infringen esta observancia... y los dejan pasar... ¡Hasta les caen en gracia!...

El celular se escucha -con diferentes timbrazos, con música y todo- en cualquier lugar: en la calle... en la oficina... en el cine... en el restaurante... todas partes, pues, yo no sé por qué tengo que imaginar tantos sitios...

¡Y de pronto, cuando estamos en lo más interesante de la película, suena el celular y todo mundo lo calla y exige que lo apaguen!...

La comunicación en estos MOMENTITOS parece estar al alcance de todos, de veras, y es fácil darse cuenta de que personas de pocos recursos -lo cual se refleja no sólo en su manera de vestir, sino también en que "andan a pie"--, y resulta casi una obligación contar con uno, si queremos estar a la moda y avanzar al paso del progreso...

Pero sí, sí es una maravilla...

¿Cuándo en la vida hubiéramos imaginado que llegaría la hora en que pudiéramos estar disponibles a toda hora, en cualquier lugar por remoto que fuera, sin importar fronteras y, sobre todo, a un precio razonable?... Corrección: ahora pagamos más, por aquello de los impuestos nuevos...

Además, ya se ha incorporado el Internet al celular, y se envían mensajes como si tuviésemos una computadora a mano... ¡Y también se puede enviar imágenes!... ¡Y también se puede fotografiar la imagen que nos ocupa!...

Es una verdadera fortuna el vivir para ver todos estos progresos del hombre que, día con día, incorpora algo a la famosa computadora... que, igualmente, puede ser portátil, y que existe en todas las presentaciones imaginables...

A propósito, me contaron un chiste, tal vez un tanto soso, pero chiste al fin:

Suena el celular de un tipo y éste, sorprendido, admirado, se da cuenta que es su esposa...

--¿Cómo supiste -le dice- que estaba con esta mujer en este hotel?...

En fin, yo creo que usted, amigo querido, ya tiene su celular y lo felicito... Ojalá y lo utilice razonablemente y no se le quede la quincena en la renta o la tarjeta...

¿Verdad?... ¿O no?...

momentitos2005@yahoo.com.mx




 
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